Publicado el 11. noviembre 2019 In Temas - Opiniones, Voces del tiempo

Para buscar caminos y comprometernos por Chile

CHILE, reflexión de la Presidencia Nacional •

En un mensaje dirigido a toda la familia de Schoenstatt de Chile, y con el pedido de la Secretaría nacional y el Director del Movimiento a la redacción de schoenstatt.org de difundir, la Presidencia nacional de ese país ofrece siete puntos de reflexión y orientación acerca de la situación socio-política que se vive en estas semanas en Chile. Han sido días no solo de confrontaciones en las calles del país, sino también de intercambios, a veces intensos y acalorados, entre schoenstattianos. —

Hay muchos que encuentran en las protestas multitudinarias un llamado fuerte a escuchar más atentamente a las voces del tiempo y promover, personal y comunitariamente, “una conversión personal y comunitaria con consecuencias sociales” y un desafío “a cuestionarnos a la luz de esta voz del tiempo (nuestras opciones pastorales, nuestro estilo de vida, nuestra corresponsabilidad social)”. Reflejo de este “despertar” son los artículos publicados en Schoenstatt.org con sus muchos comentarios y respuestas, no solo desde Chile.

 


 

Bellavista, 10 de noviembre de 2019.

 

Querida Familia,

 

“Madre, con tu Hijo Divino
desciende a los caminos de Nuestra Patria
para que, siguiendo vuestras huellas, encuentre la paz verdadera y estable.
Patria, sólo tendrás salvación si, en amor, te unes a María y a su Hijo”. Amén
Como Presidencia Nacional (superiores y representantes de los Institutos, Federaciones y Liga) nos hemos reunido a la sombra de nuestro Santuario Cenáculo de Bellavista para rezar, dialogar e intercambiar acerca del proceso país que vivimos. En ese sentido queremos compartir algunos frutos de este intercambio:

 

  1. Vivimos un proceso que nos ha mostrado de manera progresiva y acelerada un profundo malestar social: hay necesidades, heridas y fracturas sociales que buscan canales de expresión, espacios de reflexión y caminos de solución. En ese sentido, el desafío que tenemos, dentro de la diversidad que representamos, es ser signos de encuentro y esperanza. La cruzada por vínculos sanos, también se refiere al entramado social y esta crisis nos muestra la necesidad de sanar vínculos no sólo al interior de las familias y de la Iglesia, sino de todos los ámbitos de la vida: el trabajo, las relaciones ciudadanas, el espacio público, la economía, la política, la salud, la educación, el futuro en oportunidades y posibilidades. Hay un desafío por la dignidad de la persona y de las relaciones humanas. Hay un clamor por justicia social, que reclama el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
  2. Grandes protagonistas de este proceso han sido los jóvenes, lo que muestra toda su fuerza y convicción por ser actores de cambio, pero también en su faceta más compleja, una radicalización en la que subyace frustración e intolerancia. Muchos jóvenes se mueven por impulsos y por las redes, lo que nos desafía a un diálogo que los ayude a moverse por ideales y el bien común.
  3. Nuestros santuarios y ermitas han sido espacios de oración, de encuentros y mucho ofrecimiento, también deben ser espacios para el diálogo y el encuentro, para mirar proféticamente los acontecimientos, para discernir juntos, para buscar caminos colaborativos y compromiso por la Patria, espacios de paz y para la paz.
  4. El proceso que vivimos no es circunstancial ni pasajero, de allí que es una oportunidad para una conversión personal y comunitaria con consecuencias sociales, el país no puede ser el mismo, cada uno de nosotros tampoco. Un proceso que está mostrando frutos, en la apertura y disposición para concretar los cambios que apremian. Un proceso que también nos desafía como Familia a cuestionarnos a la luz de esta voz del tiempo (nuestras opciones pastorales, nuestro estilo de vida, nuestra corresponsabilidad social). Hay que redescubrir, valorar y aplicar el pensamiento social de la Iglesia y de nuestro fundador.
  5. Hemos visto y vivido impotentes los lados oscuros de este proceso: la violencia, la destrucción, el agotamiento y la intolerancia, la pérdida de vidas humanas, los heridos y una fuerza pública sobrepasada. Detrás subyace una carencia de liderazgos, polarizaciones no resueltas y un vacío de sentido trascendente, que lleva al enfrentamiento, a la destrucción de los bienes públicos, del espacio público, de los símbolos públicos, de los espacios y símbolos de culto y de fe. Esa violencia no puede seguir, porque hiere nuestra alma nacional.
  6. Es un proceso que nos llena de esperanza por expresar tantos anhelos y necesidades reales, pero también de incertidumbre por su desarrollo y consecuencias. De allí que como Presidencia nos hemos hecho eco del anhelo y necesidad de coronar a la Mater: unir nuestro desvalimiento al poder de la Mater, para que Ella se manifieste con su poder de Madre, Reina y Educadora de nuestra patria.
    Al finalizar nuestro encuentro la coronamos con las palabras de Nuestro Padre hace 70 años en Bellavista. A todos les invitamos a unirse a esta corriente, que será el sustento para buscar caminos y comprometernos por Chile.
  7. Por último, les compartimos una de las oraciones que surgieron de nuestro encuentro: Reina,

En esta hora de esperanza y oscuridad,
corónate como Reina del encuentro y de la paz, para que surja un Chile nuevo:
más justo, solidario y fraterno, una Patria Familia.

Amén.

 

 

Presidencia Nacional de la Familia

Schoenstatt – Chile

Reflexión Presidencia Nacional 10-11-2019

 

 

 

 

 

 

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