Publicado el 2020-07-02 In Columna - Ignacio Serrano del Pozo, José Kentenich

¿Se sabía? ¿Qué se sabía? ¿Qué se puede hacer?

Ignacio Serrano del Pozo, Chile •

La reciente información proporcionada por el diario alemán Tagespost, referida a la investigación de la teóloga e historiadora Alexandra von Teuffenbach, ha dejado a buena parte de los schoenstattianos confundidos y descorazonados.  El análisis realizado en los archivos del pontificado de Pío XII en el Vaticano, contendría mucho material sobre la visitación del P. Sebastián Tromp, y entre este se encontraría -de acuerdo con von Teuffenbach- notas sobre las conversaciones del jesuita holandés con el P. José Kentenich, así como cartas de representantes de la comunidad de las Hermanas de María.  Entre ellas una misiva dirigida a la Superiora General destaca tristemente, pues consigna un supuesto abuso sexual de parte del Padre Fundador contra una de las Hermanas.—

Como era de esperar los más altos representantes del Movimiento de Schoenstatt han empezado a llamar a la calma en medio de este terremoto. Sin embargo, y lamentablemente, me parece que tanto la declaración de la Presidencia Internacional de Schoenstatt firmada por el P. Juan Pablo Catoggio, como la reacción del P. Eduardo Aguirre, Postulador de la causa de beatificación del Padre Kentenich, avanzan hacia una puerta de salida equivocada.  En primer lugar, porque basan su argumento en el simple hecho de que se trataría de situaciones conocidas (“se sabe”, “se sabía”), y reconocidas como las causantes del exilio del Fundador; pero además, en segundo lugar, porque insisten en cometer un error largamente sostenido en medio de la crisis al interior de la Iglesia, como es el de dejar en la nebulosa el genérico término «abusos», sin precisar si se trata de una acusación de  abusos de autoridad, de conciencia o de índole sexual.

¿Quién sabía y qué es lo que exactamente se sabía?

Cuando se esgrime que las acusaciones contra José Kentenich no son nuevas, pues “se sabían”, uno siempre puede preguntarse quién sabía y qué es lo que exactamente se sabía.  Todo schoenstattiano más o menos informado conoce la historia del conflicto que Kentenich tuvo con el obispo auxiliar de Tréveris Bernhard Stein y después con Sebastián Tromp como visitador apostólico del Santo Oficio: ambos cuestionaron los métodos pedagógicos kentenijianos y la relación de dependencia servil que provocaba (en su parecer) el Pater Familias en algunas Hermanas de María.

Pero la controversia se ha presentado más bien como una falta de entendimiento de parte de la Iglesia hacia el carisma de Schoenstatt, hacia el principio paternal y la profundidad de los vínculos.  Pero no sabemos mucho más ni tenemos forma de saber más.  De hecho, si uno se da el trabajo de conseguir y leer la investigación que las Hnas. Matthia Amrhein y M. Thomasine Treese realizaron el 2015 sobre las “causas del exilio del Padre Kentenich”, o la entrevista que diera el año pasado el P. Ángel Strada (ex postulador de la causa) para el libro Después del 31 de mayo, en ninguno de esos escritos aparece la cuestión de los abusos como detonante principal del destierro. Ciertamente se puede señalar que el tema de una acusación de abuso es extremadamente delicado para exponerlo a la Familia en un documento público, lo que no deja de ser cierto.  Pero entonces, cuando se dice que “ya hace mucho tiempo se sabía de las acusaciones de abusos”, habría que decir que sólo lo sabía una elite muy restringida que lo guardaba como un secreto.  E incluso si esto fuese así, y si existieran motivos fundados para mantenerlo en ese círculo privado, se debe aclarar que es muy distinto conocer un rumor o relato, que mostrar ante la opinión pública que existe en el Archivo Vaticano un testimonio documentado de una mujer que se sintió abusada por parte de José Kentenich. Dudo que eso se supiese.  Se sabe ahora y debemos hacernos cargo.

¿Qué se sabía?

Más complicado es saber qué se sabía. En la investigación de Alexandra von Teuffenbach, respetada profesora del Ateneo de Roma, no se habla sólo de abusos.   Las acusaciones son más concretas y por ende más terribles. Ella expone -de acuerdo con los registros de Tromp- que las Hermanas de María tenían la obligación de confesarse con el Fundador, y que los padres palotinos habían explicado los abusos sexuales cometidos por Kentenich (y negados al principio) como la forma que tenía de resolver las tensiones sexuales de sus hijas espirituales a través del “método de la psicología profunda”.  Quizás está demás decirlo, pero no tengo la menor duda de que aquí se encierra un horrible error y confusión diabólica.  El punto es que por alguna razón que no alcanzamos a vislumbrar un grupo de Hermanas de María hicieron estas acusaciones contra su propio Padre. Y así, habría que reconocer que el castigo que recibió el Fundador de Schoenstatt y que pagó con 14 años de exilio, no fue a causa de un problema de incomprensión por parte de la jerarquía eclesiástica, ni mucho menos a causa de una famosa carta dirigida al episcopado alemán y que no fue bien recibida en Tréveris; sino que se debió principalmente a una incomprensión y rechazo de parte de algunos miembros de la misma comunidad a la que él se había entregado hasta el extremo.  ¿Qué paso aquí?   Necesitamos los schoenstattianos saber qué sucedió y por qué un grupo de mujeres se sintió abusada por este santo sacerdote. Sólo eso nos ayudará a comprender mejor el carisma de nuestro padre común y su figura profética.

Una preciosa y dolorosa oportunidad

En los años 70 a la Familia de Schoenstatt no se le podía decir que el hijo de Katharina Kentenich había sido un niño nacido fuera del matrimonio.  Los cuadros dirigentes temían que eso podía estropear la figura del Fundador y aumentar las sospechas sobre su talante como genial «cura de almas». Fue gracias a las investigaciones pioneras del P. Hernán Alessandri y a otras más recientes de la hermana Dorothea Schlickmann que ahora se sabe la verdad. Hoy nadie duda de que esa verdad ha sido un regalo que confirma que José Kentenich fue parte de una especial predilección divina.

Ésta es también una preciosa y dolorosa oportunidad para que la Presidencia Internacional y el Secretariado a cargo de la causa de beatificación del P. Kentenich puedan proporcionar aire fresco y luz clara sobre lo que pasó después de Dachau y antes de Milwaukee.  Es más, se me ocurre que podría instituirse una Comisión Investigadora que aborde con objetividad lo que aconteció en el proceso de Visitación Apostólica y las razones del decreto disciplinar del Santo Oficio, una comisión de hombres y mujeres probos, altamente competentes, e independientes, quienes pueda acceder a los mismos Archivos de la polémica.

Los schoenstatteanos queremos un “Schoenstatt en salida” que se presente como una respuesta al mundo, y no tener que salir durante los próximos 20 años a dar explicaciones sobre el comportamiento del Fundador sin saber si quiera qué sucedió. De seguro la Familia sabrá contribuir con capital de gracia y con recursos económicos para algo de esta magnitud, pues aquí está en juego el Reino de verdad y justicia que quiere encarnar Schoenstatt.  Me parece que apoyar esta comisión investigadora es de las cosas más urgentes y necesarias que los hijos podemos hacer por restablecer el nombre del Padre…

 

¿Y ahora qué? Publicación de documentos que acusan al P. Kentenich de abuso de poder

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24 Responses

  1. Muchas gracias por un artículo franco y claro.
    Sin duda, sólo la Verdad (sí, con mayúscula, la única Verdad: Cristo) puede hacernos libres.
    Creo que por prudencia (virtual cardinal) debe investigarse todo, sin excesos (ni una defensa fanática e infantil ni de repudio irracional) a nivel oficial tanto dentro del movimiento, como de la diócesis de Trier (que en sus manos está el proceso del PK) y de la Santa Sede, pues ahí nació la información.
    Igualmente es muy cuestionable que un escándalo mediático mundial sea el que abra estas puertas.
    No puedo apartar de mi mente las reacciones de otras comunidades de Iglesia que recibieron acusaciones de sus fundadores por situaciones gravísimas (Marcial Maciel, Fernando Karadima, Luis Fernando Figari, Germán Doig) en que una soberbia defensa se pasó a la vergüenza, al descrédito y a pedidos de perdón que fueron hecho muy tarde. No olvidemos esas situaciones tan dolorosas para la Iglesia para pensarlas.
    No se puede juzgar ni para venerar ni para condenar a priori. Que se abra, como se está haciendo a nivel diocesano en Trier, una investigación científica, imparcial y confiable para establecer la Verdad.
    Mater Veritatis, Madre de la Verdad: Ruega por nosotros.

  2. Muchas gracias, Ignacio! Un planteamiento que aporta claridad y una propuesta para la familia de Schoenstatt a la búsqueda de la verdad de manera justa y transparente, con confianza, respeto mutuo, asumiendo la responsabilidad de nuestras acciones tanto como sus consecuencias.

  3. Me parece sensato que en el ejercicio de la libertad a expresarnos ante las publicaciones de la escritora Alexandra von Teuffenbach, nos preguntemos que tanto conocemos de la historia de Schoenstatt que es lo mismo a conocer la vida de nuestro Padre Fundador.

    Esto es lo que exijo para Alexandra y todo aquel que se atreva a mancillar la persona del Padre Kentenich, a la Comunidad de las Hermanas de María y de toda nuestra Familia de Schoenstatt.

    He leído dos biografías del Padre, Audaz en el Riesgo y La historia del Padre Kentenich, y debo reconocer en honor a la verdad que en ninguna de las dos me detuve a revisar a detalle sobre los motivos del exilio durante 14 largos años… hasta la madrugada de hoy! Sobre su vida hay tantas actitudes santas y heroicas que me deslumbraron, me inspiraron, me invitaron a amarlo como una hija, a seguirlo, a caminar de su mano, que no me detuve en los dolores, sino más bien me aferré a las victorias de María en cada suceso de nuestra historia.
    Pero hoy han hablado de mi Padre, lógicamente recurro a las fuentes confiables de mi Familia, y lo que no tengo claro lo consulto recibiendo respuestas. No es ningún secreto, en ambas biografías se mencionan investigaciones por temas relacionados con un grupo reducido de Hermanas de María. Incluso la biografía escrita por el Padre Hernán Alessandri es muy clara y expone sobre los ataques a los principios pedagógicos y la integridad moral del Padre Kentenich.

    Es cierto que textualmente no se menciona sobre una denuncia de abuso sexual, pero ¿Quién le da relevancia y habla de una falsa calumnia que no pudo ser comprobada solo para que quede el record de la injusticia? Una calumnia de tal envergadura no se guardó como un secreto, se enterró como una falacia inaceptable.

    Estoy segura que cualquier persona, que se haya acercado a un Padre de Schoenstatt y a una Hermana de María para esclarecer cualquier duda sobre las desviaciones morales que le atribuían al Padre Kentenich en 1950, habría tenido respuestas… ¿Para divulgarla a los mil vientos? Ciertamente no, sólo para conocer y esclarecer ante la necesidad de hacerlo si se presentase la situación. ¿Indagué? Quizá y la mayoría de nosotros no, porque somos conscientes de las persecuciones y ataques que constantemente sufrió la Obra y nuestro Fundador y que hoy afloran nuevamente.
    Sí, no es novedad! Somos hijos de la guerra y quizá no estábamos preparados para un ataque tan endemoniado en contra de nuestra Familia en este siglo, pero hay algo que sí tenemos y es nuestra Alianza de Amor y junto con ella la certeza de que la Madre Tres Veces Admirable ha cuidado y cuida de todos perfectamente, porque tenemos como aliada a la que aplasta la cabeza a la serpiente. MPHC et V! Este es la herencia más preciada que nos dejó nuestro Padre Fundador.

    “No debe olvidar que Schoenstatt es un hijo de la guerra: nacido en la guerra, nutrido y criado en la guerra y destinado a encender en todas partes la antorcha de la guerra y a guerrear (…) Usted conoce la frase de Niertzsche: que uno debería poder construir su casa junto al Vesubio. Yo tuve que hacerlo desde mi infancia, por eso no me molesta la lava que el cráter expulsa abruptamente. Si el alma reposa en total santa indiferencia, se siente tan bien como cuando reina buen tiempo” PJK (Carta el Padre Fischer, 4 de enero de 1954)

    Tenemos derecho a dudar por desconocimiento, pero no derecho a exigir explicaciones sobre lo que no se nos dijo, si nunca antes buscamos respuestas.

    “Ante todo, en relación al ámbito de lo sexual, me atrevo a repetir a mi manera la palabra del Señor delante de un amplio público: ¿quién de ustedes me puede culpar y acusar en forma justificada del más pequeño descarrilamiento? ¿Quién puede demostrar, que yo he violado la regula tactus en algún lugar, cuándo y cómo? En relación a esto no he sentido durante toda mi vida la más mínima inclinación, mucho menos he tenido la tentación. ¿Por qué, a pesar de esto, los intentos de asesinato moral a descampado?” (PK., Milwaukee, 1960)

    No es la integridad moral y santidad de nuestro Padre Fundador la que está en juego y se está lastimando nuevamente hoy, es la fortaleza y compromiso con la misión de toda una Familia Internacional gestada con dolores de parto desde hace más de 100 años lo que hoy nos estamos jugando. Una misión para la Iglesia del 3º milenio y el mundo.

    “Aparentemente estoy yo en primer plano, pero, visto más exactamente, son ustedes y su crecimiento a lo que apunta Dios. Por cierto su crecimiento es mi alegría y mi orgullo. Somos inseparables en nuestra vida y en nuestro destino. Esto se manifiesta también particularmente ahora ya que, esta vez más que nunca, pueden considerar mi persona como símbolo de toda la Familia” Padre Kentenich, Carta del 9.2.1942

    “¿Me acompañas? ¿Vas conmigo?”
    Sí Padre, vamos contigo

    Erika Cedeño
    Schoenstattiana
    Alegre hija del Padre, portadora de su carisma y de su amor

  4. Creo importante aclarar que el cuestionamiento de la integridad moral de nuestro padre fundador ha sido debidamente expuesto en artículos y biografías. Para agregar una, menciono la conocida y excelente biografía del P. Hernán Alessandri, actualmente publicada con el título «La historia del P. Kentenich», pp. 208-211, aunque conviene leer todo el contexto, por lo menos desde la página 198, contexto que explica por qué se intentó fulminar al P. Kentenich con esas acusaciones.
    Por lo demás, el artículo publicado en Die Tagespost es una verdadera vergüenza para la investigación alemana, un panfleto lleno de generalidades sugestivas, con un total desconocimiento (o silenciamiento) del contexto histórico y, por supuesto, del hecho mismo de que las autoridades de la Iglesia, tanto las de entonces como las actuales, en pleno conocimiento de las calumnias y acusaciones, han considerado la integridad moral del padre como absoluta e intachable. De otro modo, ni hubiese vuelto del exilio a Schoenstatt ni se hubiese iniciado el proceso de beatificación -que, a propósito, fue iniciado por el mismo obispo que realizó la primera Visita Canónica, Mons. Bernhard Stein–.
    Ahora bien, nuestro padre fundador decía que Schoenstatt es de alguna manera una ampliación de su persona como copartícipes de su carisma y misión para la Iglesia y el mundo. Tal vez sea ese el horizonte de comprensión de esta reedición de aquellas calumnias: es como una «ampliación» de sus sufrimientos y de su persecución en la forma de «fake news» sobre su persona. Por eso, ante estas se impone la misma serenidad, firmeza, transparencia, confianza y victoriosidad de fe que él tuvo durante los años de su exilio. «Schoenstatt en salida» tendrá que ser en la misma lógica que imperó en la vida del padre y junto con él, en su seguimiento. Tal vez estas circunstancias nos ayuden a vivirlo de ese modo.
    Recomiendo leer la entrevista que publica hoy (3 de julio) Zenit, hecha por Enrique Soros al P. Eduardo Aguirre. Está en:
    https://es.zenit.org/2020/07/03/schoenstatt-toma-de-posicion-ante-las-acusaciones-contra-el-p-jose-kentenich-por-abusos/

    • Muchas gracias. Es el mejor comentario que he leído en todas las publicaciones referidas a esto. Los schoenstattianos deberían informarse mucho mejor antes de opinar. Claro, lleva tiempo. De nuevo: muchas gracias

    • EXCELENTE….MUCHAS GRACIAS!! …QUEDAMOS EN ESO PERMANECEMOS FIELES!

  5. Es comprensible que no esté escrito en las biografías de estos informes de abuso, porque si son falsos, y creo que son falsos, son calumnias. ahora con el paso del tiempo, creo que ha llegado el momento de tratarlos con calma, ya que no hay nada que temer. No sería la primera vez que esto le sucede a un fundador, pienso en San Giuseppe Calasanzio, por ejemplo, por abuso sexual, o San Josemaría Escrivá por abuso de poder. El Padre Kentenich tuvo que sufrir muchas humillaciones en su vida: no tener un padre , creciendo en un orfanage, siendo internado en un campo de concentración, siendo removido de su trabajo por muchos años. El Señor está permitiendo esta otra humillación en la muerte. ¿Por qué lo permites? Quizás también para purificar una actitud de culto a la personalidad que a veces puede existir. en cualquier caso, estos problemas obviamente se abordaron en el proceso de beatificación y debemos estar tranquilos, porque el sello de santidad del Padre Kentenich será dado por Dios el Padre cuando lo considere el momento; es decir, se necesita el milagro.

    • Me permito señalar que San José de Calasanz nunca fue acusado él
      de abuso sexual.

  6. En lo personal creo que es válido el desencanto de algunos por la falta de información clara en nuestro proceso formativo. Pero es menester también recordar a esos hermanos desencantados que la Auto Formación es uno de nuestros principios rectores por lo tanto no hay mucho a quien culpar.
    Por otra parte, me congoja la precariedad del entendimiento del concepto de Infancia Espiritual. Entreguemonos con fe al resultado del proceso de beatificación, dejando que el Espíritu Santo obre por este medio. No busquemos explicaciones humanas y confiemos más en lo divino.

  7. Muchas gracias, es esperanzador lo que escribes.

  8. Gracias por un análisis más frío que nos representa a tantos que nos sentimos fuera de esa «elite» privilegiada que sabía desde hace mucho tiempo.
    Como mujer me extraña que nadie confronte realmente las historias de las hermanas que acusaron, nadie las declara falsas o dice algo sobre ellas.
    Tampoco se habla de las practicas bien extrañas del PK con las hermanas.
    Los que somos tratados como «menores» queremos saber, queremos tener la información completa y no una defensa corporativa.

    • Hay mucha información al respecto. Lea la respuesta de Roberto Bernet. Nadie nos trata como a menores si no queremos ser tratados así…

  9. Muchas gracias, Ignacio!! Una pregunta: ¿Dónde se puede ver lo que sería la «orden de exilio» (u instrucción) por parte del Vaticano, al P. Kentenich?

  10. Gracias por tu comentario…
    Así es, son otros tiempos de transparencia, sinceridad y me gusta El hecho de educar con total información…. Y no enterarnos de nada por otros! Somos otra generación tanto en lo Eclesial como en lo laical!
    He pasado dos días interpretando: “para qué ahora?”
    La Providencia nos irá Respondiendo! Son tiempos de reflexión y encarnar el espíritu del Padre Fundador, es hora de santificarlo cada uno de nosotros y que se refleje quién fue verdaderamente Él….
    es imposible para mí, no sentir dolor ni tristeza.
    Conozco esa maravillosa tierra santa del Exilio….he viajado por 14 años seguidos para profundizar más en el espíritu del Padre, junto a mi esposo Derek, hemos llevado peregrinos desde Costa Rica, con la certeza de que allí se encuentran con un Hombre de Dios a un Profeta, a “todo un Padre”…

  11. Realmente bueno tu análisis de lo que estamos inmersos sin lugar a dudas la verdad nos hará libres y esto lo debemos construir juntos y como familia y no a ciegas o con verdades adecuadas al tiempo y no a realidades temporales que con el tiempo solo se transforman en una caja de pandora

  12. Excelente Ignacio.
    Creo que aquí vale más que nunca: «la verdad los hará libres».

  13. Estimado Ignacio , siempre me han gustado tus articulos, tu mirada y analisis de la historia de Schoenstatt. Creo y coincido en todo lo que dices , excepto en que Cattogio y que el Padre Aguirre avanzan hacia una puerta de salida equivocada. Creo que estan actuando de la mejor manera posible . Reaccionando a tiempo y llendo con la verdad. Si hoy en dia nos quedamos con la pregunta ¿Porque Schoenstatt no saco a la luz esto antes? ¿Porque no nos formaron con la verdad? es una pregunta que no vale la pena responder ahora, son muchos los errores que la misma iglesia a causado simplemente por callar u ocultar cosas que en su momento serian dificiles hacerlas publicas ………..pero si quedamoos en el «hubiera» no vale la pena , eso es perder tiempo, ya esta , ya paso ………..¿Ahora como se reacciona? ¿Ahora cual es nuestra tarea? Hoy es el segundo dìa y encuentro un segundo documento firmado por Catoggio , respondiendo detalladamente y dando una postura digna basándose en la historia real y no manipulada . Esto de que hubo injurias de las Hermanas de Maria y que fue lo que llevo definitivamente al Padre Kentenich al exilio , lo anunciò Schoenstatt.org ( lo cual me saco el sombrero por la valentía ) por primera vez hace un año a traves del articulo del Padre Busse a quien admiro mucho «Una bofetada: El 31 de mayo de 1949 desde una perspectiva alemana «. Luego salio el libro en aleman de Dorothea Schlickmann ( Hermana de Maria) Josef Kentenich Una vida al borde del Vesubio, Herder Vlg. Friburgo 2019, páginas 231 a 269. En ellas se ocupa de las difamaciones en el entorno de la visita obispo y papal. En fin yo no pertenezco a ninguna rama , a ningún Instituto y simplemente leyendo e informándome si sabia de estas injurias …………¿O acaso ningun schoenstattiano cuando leyo a Busse hace mas de un año no le dio por saber cuales fueron esas injurias? ¿No se le ocurrió a ningun schoenstattiano por preguntar a su asesor cuales son estas injurias? ¿es verdad lo que dice Busse? ¿Y si el asesor no sabia la respuesta no podía preguntar a sus superiores o al mismísimo Padre Aguirre? . NO acusemos siempre a la estructura , a los superiores …………hay schoenstattianos que les cuesta agarrar un libro , que le cuesta interrogar mas de la cuenta o poco le importa saber realmente el contexto real donde sucedieron las cosas ………..a mi el exilio nunca me cerró , por eso nunca pare de leer y preguntar . A mi esta noticia no me sorprendió y a pesar que me embronque ya que me apena que la mayoría de los schoenstattianos se enteren por los de la vereda de enfrente y no por la misma familia . Por otro lado dije ¡Al fin sale a la luz! ¡Ya esta! es momento de reconciliarnos con la historia y caminar con la verdad . Yo creo que schoenstatt.org tb lo esta haciendo bien ,y me alegra que de espacio a que muchos se expresen, pero no empecemos a señalar culpables o responsables porque eso si que es avanzar hacia una puerta sin salida. Son muchas generaciones las que han pasado por estos 70 años y al final se culpan a los que han quedado en el ultimo vagón . Es momento de avanzar hacia la verdad sin señalar , sin juzgar , unidos y valientes como familia……

  14. Gracias por tu artículo, Ignacio. Es valiente, honesto, bien estructurado y argumentado, como otros tuyos. Es hora de que salga la luz, de clarificar todo y asumir con valentía las consecuencias que de ello se deriven, porque la verdad nos hará libres.
    Si se sabía lo que se sabía, ¿por qué no había un equipo de schoenstattianos a primeros de marzo a la puerta del archivo vaticano, para investigar sobre los documentos? Parece evidente que en el Movimiento nadie ha dispuesto de las cartas que algunas hermanas pudieron mandar directamente al visitador o al Papa. Ahora «machacamos» a la investigadora que airea lo que en buena lid ha encontrado. La consideramos enemiga de Schoenstatt ¿Y nos quedamos tan tranquilos rezando por la canonización? Decepción, una enorme decepción nos produce la respuesta oficial.

    • La toma de posición de la Presidencia Internacional es CLARÍSIMA. Hay que leerla muy atentamente. En todas las comunidades de Schoenstatt hay urgencias para responder a la actualidad, y este asunto no es una urgencia en este sentido, pues la postulación por la beatificación del Padre Kentenich ha estudiado toda esta historia y la ha incluido en los escritos presentados para el inicio del proceso. La Iglesia lo ha estudiado y ha dado su «Nihil obstat»!!! ¿No le dice nada que el obispo de Tréveris (Mons. B. Stein) que pidió la visitación apostólica sea EL MISMO que inició el proceso de beatificación en su diócesis? Por favor, piénselo y récelo.

  15. Gracias Ignacio, siempre son un gran aporte tus comentarios, creo que uno de los desafíos de este tiempo es poner sobre el tapete o develar parte de la historia que aún permanece oculta de la vida del fundador. Hay que entender la apertura de los archivos Vaticanos también como una voz de la providencia para este tiempo y para Schoenstatt.

  16. Gracias Ignacio.
    Todo lo que no sea despejar interna y, más importante si cabe, externamente de forma cristalina este episodio, será una carga que impedirá a Schoenstatt ser ese movimiento de renovación dentro de la Iglesia con una misión apostólica.
    Se juega principalmente el despejar dudas sobre el P Kentenich, pero también la presencia de schoenstatt en la Iglesia y más internamente la relación entre la distintas comunidades que componen el movimiento. Este no es un tema baladí para poder garantizar el futuro de Schoenstat y su sana evolución.
    Me sorprende también el alarmismo del titular del artículo de Tagespot y luego el contenido interior. Eso estamos acostumbrados a verlo en la prensa rosa.
    Una vez más tiempo de oración y análisis sosegado.

  17. Muchas gracias Ignacio por tu análisis y tu artículo. Lo suscribo plenamente y tras un día muy decepcionante de comunicados sin pies ni cabeza, ahora leyendo estas líneas me siento mejor. Enhorabuena por dar este paso que necesitamos.

  18. Extraordinario análisis Ignacio lo comparto plenamente. Gracias por enfrentar la situación con la verdad buscando descubrir lo que Dios nos quiere enseñar

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