bolsas de caridad

Publicado el 2022-09-14 In Obras de la misericordia, Proyectos, Schoenstatt en salida

Una vez más: las bolsas de caridad en el Santuario de Quito

ECUADOR, María Fischer •

En verdad, son peregrinos, forman parte del movimiento popular de Schoenstatt. Vienen al santuario (al menos) una vez por mes o quizás alguna vez más, incluso algunos llegan cada domingo. Buscan el encuentro con Dios, con María, Madre de las gracias y “madre del pan”, como el P. José Kentenich la llamó en el campo de concentración de Dachau. Allí él destacó, en un momento de hambruna, que ella, como madre, no solo se ocupa del bienestar espiritual de sus hijos sino también de sus necesitades físicas. Les da a comer a sus hijos que pasan hambre, les da hogar y justicia. Hablamos de las familias que en este mes de septiembre una vez mas llegaron al santuario para recibir las bolsas de caridad. —

“Queridos Hermanos: esta es la bodega donde organizamos las bolsas de caridad y cada mes aquí se llena de víveres, pero también de esperanza para muchas personas. Por eso les pedimos que nos sigan ayudando, que Dios esté en su corazón y que Él les bendiga”, explica el P. Rafael Amaya, motor de este proyecto, en el video que se difundió después de la entrega de septiembre.

bolsas de caridad

“Vamos a hacerlo con mucho cariño para que las personas se sientan queridas”

La fila de personas que se estaba acercando al santuario el miércoles pasado parece eterna. La gente se acerca con prisa, pero de manera ordenada, con caras llenas de esperanza.

“Hoy miércoles estamos a la entrada del santuario y ésta es la fila de las personas que van a recibir las bolsas de caridad”, dice el P. Rafael, y agrega: “Vamos a hacerlo con mucho cariño para que las personas se sientan queridas”.

“Estamos en un período en que el santuario está muy lindo, se ve todo muy hermoso. Le damos gracias a ustedes y que Dios le pague a las personas que nos dan”, dice un hombre joven, que junto a varias personas se queda frente de la puerta abierta del santuario. Uno de los muchos que se quedó sin trabajo, sin ingresos desde el inicio de la pandemia.

“Estamos contentos con este apoyo que tenemos y aquí venimos cada domingo, no fallo ningún domingo”, dice una mujer joven. “Vengo acá, me voy alegre oyendo la palabra de Dios y todos los que estamos aquí nos vamos alegres”.

Peregrinos del santuario, en verdad. Y un movimiento de Schoenstatt que entiende y concretiza la dimensión social de la Alianza de Amor. La iglesia es madre, dice el Papa Francisco. Aquí en Quito, Schoenstatt es iglesia, es madre.

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