bolsas de caridad

Publicado el 2022-08-14 In Obras de la misericordia

Cuando la gente corre hacia el santuario…

ECUADOR, P. Rafael Amaya / María Fischer •

¿Qué hace de un santuario un santuario?, nos preguntamos estos días al leer las ultimas noticias de Santa Cruz do Sul. ¿La arquitectura? No. ¿Alguna ley eclesiástica? En parte. ¿Alguna norma de cantidad de peregrinos, de ofrecimiento de sacramentos, de prédicas, de atención al peregrino? Según la norma vaticana de 1999, sí. ¿En Schoenstatt? Nada de esto se puede aplicar, pues es una manera interna de llamar aquellas capillas construidas en todo el mundo, pero también a partes del hogar, del lugar de trabajo y el propio corazón: santuario. ¿Pero cómo saber, medir -humanamente- si es un santuario? Al ver el último video sobre la entrega de bolsas de caridad en el santuario de Quito, con gente en larga fila corriendo feliz hacia el santuario, sabemos: esto es un santuario, realmente. —

 

“Todos los que acudan acá para orar deben experimentar la gloria de María y confesar: ¡Qué bien estamos aquí!”, leemos en el Acta de Fundación del 18 de octubre de 1914. Un sentimiento que se puede ver en los rostros de los jóvenes, de los ancianos, de las madres con sus bebés en brazos que esta semana otra vez hicieron fila para recibir, en el santuario ciudad de Quito, aquellas bolsas de caridad con alimentos que les ayudan a sobrevivir… Da piel de gallina ver como una joven comienza a correr, con júbilo, al acercarse…

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados

El santuario de Quito, o sea, el P. Rafael con sus colaboradores, desde el inicio de la pandemia, hace suyo la palabra del Señor: »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma” (Mateo11, 28-29).

“Esta semana hemos logrado entregar a 270 familias los víveres y es una alegría porque ellos salen muy agradecidos y sobre todo se llenan de esperanza porque saben que hay hermanos que se preocupan por ellos. En realidad, esa es la iglesia. Y quiero agradecer a Dios y a nuestra querida Mater porque ellos nos están asistiendo a través de ustedes. Y por eso los invito a que continuemos con esta obra para poder dar esperanza a tantos hermanos que necesitan en este tiempo”, dice el P. Rafael Amaya en un video difundido después de la entrega.

Como siempre, después de recibir las bolsas, la gente se dirige al santuario para agradecer y recibir la bendición.

bolsas

“Agradezco a las personas que nos ayudan”

“En estos tiempos me ha ayudado mucho en mi hogar y estoy muy agradecida con la iglesia y con las personas que nos apoyan, muchas gracias”, dice Vanesa Chávez.

“Agradezco a las personas que nos ayudan y nos hemos sentido bien con las personas que nos ayudan, que Diosito los bendiga y nos siga ayudando, Dios le pague”, dice otro de las 270 personas que este día de agosto recibieron lo que les ayuda a vivir un mes más.

Es santuario

Estamos en una de las crisis globales más severas – guerra en el corazón de Europa y en tantos lugares de África y Asia, sequía, calor, falta de agua, falta de gas y electricidad, falta de trabajo en algunos países y falta de trabajadores en otros, una pandemia aún no superada, inflación, migración, refugiados … Suena a las palabras del 18 de octubre:

“Pruébenme primero por hechos que me aman realmente y que toman en serio su propósito. Ahora tiene para ello la mejor oportunidad”.

Ahora. 2022.

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