Publicado el 6. agosto 2018 In José Kentenich, schoenstattianos, Vida en alianza

La actualidad del carisma de nuestro fundador

En memoria del P. Humberto Anwandter, Redacción •

“Con cada persona que muere, muere un mundo”, dice Gerhard Hauptmann, “y cada uno que muere, lleva algo de nosotros consigo”.  Y deja algo de él con nosotros. Como cristianos, sabemos que queda con nosotros.  Cuando el 29 de julio murió el P. Humberto Anwandter, de la generación fundadora de Schoenstatt y de los Padres de Schoenstatt en Chile, murió un mundo grande, una historia de alianza, una historia especialmente de alianza con el Padre Kentenich y de acercar a las generaciones más nuevas al profeta.

Nos queda la memoria, no la del museo, sino la de alianza.

En sus palabras y sus muchos libros, y en lo que nosotros hacemos nuestro de lo que escuchamos y leemos de él, queda con Schoenstatt y sigue siendo fuente de orientación en nuestra búsqueda del camino para el Schoenstatt del siglo XXI.—

El día de su muerte, un miembro de la redacción de schoenstatt.org encontró un video publicado hace unos años en Schoenstatt Vivo, que al recibir la autorización del P. Rafael Fernández, con mucha alegría compartimos aquí y también subtitulamos para nuestros lectores de habla inglesa, portuguesa y alemana. En este video, que es anterior al jubileo de los 100 años de la Alianza, el P. Humberto Anwandter comenta qué espera de Schoenstatt para el 2014, “El centenario del inicio de Schoenstatt, en cuanto es aniversario del acto fundacional de la Alianza de Amor en el Santuario Original”.

Video: SchoenstattVivo, P. Rafael Fernández. Con permiso del autor.

Fidelidad creadora

Habla de mirar “a aquella fuerza fundamental que le dio origen, que es la Alianza de Amor vinculada localmente al Santuario” y de la fidelidad creadora y de las dimensiones de la Alianza de Amor – con Maria, con la Trinidad, con la familia: “Es una alianza, no solo individual, sino que crea vínculos de familia.

Tiene una dimensión vertical y horizontal. Y esa dimensión, creo que tiene que profundizarse y reactualizarse”.

A pocas semanas de los 50 años de la muerte del Padre Kentenich, nos llama a profundizar la vinculación al Padre Kentenich y de crecer “en la vinculación al fundador, tanto en la dimensión de una vinculación personal como también de conocimiento de su carisma, de su mensaje, de lo propio que él tiene que aportar a la Iglesia, pero confrontado con los desafíos de la época actual: la actualidad del carisma del fundador. Y eso, en la Familia, nos invita a actualizarlo y a presentarlo en esa forma”.

Schoenstatt debiera estar en condiciones de proyectarse en su servicio a la Iglesia y a la sociedad

“Quizás sería como una segunda dimensión de esta fidelidad creativa, creadora, es que Schoenstatt, después de 100 años, ya debiera estar en condiciones, en forma cada vez mayor, de proyectarse en su servicio a la Iglesia y a la sociedad, es decir, de poder ser corazón de la Iglesia, más corazón de la Iglesia para que la Iglesia sea más alma de la sociedad. Y creo que ese es un gran desafío que se nos marca a partir del año 2014”. A partir de ahora.

Para el Schoenstatt del siglo XXI, del segundo siglo de su existencia y 50 años después de la muerte del Padre Kentenich, queda, como estos días comentó el P. José María García, “el pedido de que lo que tiene la generación fundadora no se nos pierda o quede como recuerdo de una época. Son los que entendieron, vivieron y se entregaron por el carisma del Padre y la misión de la Mater. Y eso es y debería ser nuestro referente y el de las siguientes generaciones… El pulso del tiempo lo tomará cada generación, pero la identidad y la dinámica original la encarnan”… personas como un P. Humberto Anwandter.

 

Fotos: Octavio Galarce @schoenstatt.org

 

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