ORDENACIÓN

Publicado el 6. agosto 2018 In Vida en alianza

“Es el Señor” – Postales de la Ordenación sacerdotal de Santiago Ferrero

ARGENTINA, Claudia Echenique, con material de schoenstatt.org.ar

En la tarde del sábado 28 de julio fue ordenado sacerdote Santiago Nicolás Ferrero Arinci por manos de Mons. Franciso Pistilli, el Pa’i, en la Catedral de la ciudad de Córdoba. Estuvieron presentes decenas de sacerdotes y seminaristas de los Padres de Schoenstatt y cientos de familiares y amigos que colmaron la capacidad del templo. Todos destacaron los pequeños detalles preparados para la celebración. Se notaba en cada momento que Santiago le imprime mucha personalidad a cada cosa que emprende.—

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Ordenación sacerdotal del P. Santiago Ferrero

En este invierno argentino que ha sido tan frío y lluvioso, el clima también se sumó a los festejos. Fueron dos días de cielo azul y sol cálido que abrigaba. Además, todos destacan que se vivió un momento de familia, de reencuentro, con la calidez que los Padres de Schoenstatt reciben a quienes los visitan.

Hubo momentos muy conmovedores. El canto de entrada “Un nuevo sol”, tan significativo para la juventud argentina por ser el himno de la JMJ 1987 en Buenos Aires, anticipaba lo que se viviría más tarde. En la procesión ingresaron más de treinta celebrantes, entre ellos dos obispos cordobeses y sacerdotes que viajaron desde lejos como el P. Facundo Bernabei, llegado desde Roma.

Momentos de cielo en las voces de los niños

El llamado, las promesas sacerdotales, la postración de Santiago en las letanías, la oración de consagración, la imposición de manos de todos los presbíteros y la colocación de las vestiduras sacerdotales serán recuerdos imborrables para quienes estuvieron en la Catedral de Córdoba.

Luego de la comunión, los sobrinos muy pequeños del P. Santiago entonaron la primera estrofa de un canto cuya letra comienza con “El Señor te bendiga y te guarde…”, que luego continuó el coro. “Fue un momento de cielo, comenta una señora que viajó desde Buenos Aires, porque todos en la Catedral escuchaban en absoluto silencio y solo se escuchaba a los niños cantar. Los sacerdotes y obispos miraban sonrientes y todos quedaron admirados”.

“Quienes no pudimos viajar a Córdoba para la ordenación de Santiago Ferrero, estuvimos atentos a la transmisión via Facebook, y así rezamos, nos emocionamos, cantamos, y acompañamos a Santi y a toda la comunidad de los Padres de Schoenstatt”, escribió alguien en el chat de la transmisión.

Camino

Juan Molina, seminarista de los Padres de Schoenstatt, compartió sus impresiones sobre lo vivido ese fin de semana en Córdoba, a partir del lema de ordenación escogido por el ahora padre Santiago: “Es el Señor”.

El largo camino a este día encontró a Santiago viviendo en Paraguay, Brasil, Chile, Alemania, Italia y Argentina. Años de hacer camino dejando atrás su Córdoba natal para caminar hacia el mundo entero y regresar a ese lugar para este añorado momento de la ordenación ¿Mucho? ¿Demasiado? Es el Señor. Sólo Él justifica, motiva y da sentido a este arduo camino. Desde aquí tuvieron especial eco las palabras de quien fuera su Maestro de novicios y hoy es Obispo de Encarnación, Mons. Francisco Pistilli: “Los discípulos sin su Señor no tienen nada. No tienen nada qué comer, no pescan nada, solamente tienen la noche, su hambre y su desnudez. Hasta que Cristo aparece y de nuevo lo tienen todo”. El testimonio que dice e irradia el mismo Santi da cuenta de esto: evidentemente se ha encontrado con el Señor, con su Señor.

Una tierra que no tiene fronteras

La emotiva celebración pareció hecha a la medida de su segundo protagonista; segundo, porque el primero “Es el Señor”. Por eso, quienes acompañamos a Santiago en este camino y nos alegramos por su vida, pudimos reconocer detalles, guiños, códigos, que nos hablaban de él. Por eso no fue casual cantar al empezar y soñar con “una tierra que no tiene fronteras sino manos que juntas formarán una cadena más fuerte que la guerra y que la muerte”. Por eso mismo la Catedral tuvo una singular mezcla de solemnidad con una cálida acogida que daba lugar a todos. Por eso mismo el coro deslumbró a todos con sus cantos que daban cuenta de una larga preparación de trabajo alegre. Al final de este camino, es potente ver que tantos años de formación no han ido en detrimento de quien Santi es. Es él.

Mi lugar en el mundo

En esa misma sintonía estuvieron sus dos primeras misas del día siguiente. La primera en el Santuario del Cerro, en el Centro P. Kentenich, que Santi definió: “mi casa, mi lugar en el mundo” y por la noche en la parroquia Cristo Redentor, donde estuvo haciendo su práctica diaconal y continuará hasta fin de año. En el mismo Santuario donde hoy convierte el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, Santiago junto a otros dio forma a proyectos concretos capaces de movilizar a la juventud. Las misiones de verano GM (Gaudium Mariae), son la mayor prueba. Ahí mismo despertó su vocación y fue acompañado por el P. Marcelo Gallardo, el mismo que lo ayudó a revestirse. Es él.

Manos que bendicen, perdonan y consagran el pan y el vino

La historia de la vocación parece ser la historia del encuentro de un hombre con su Señor, quien lo invita a seguirlo para ser él mismo. La radicalidad del encuentro opera de una manera tan misteriosa en que ninguno deja de ser sí mismo, pero al mismo tiempo no quedan indiferentes. Así lo humano y lo divino se juntan, se mezclan y por momentos hasta se podrían confundir. Las mismas manos que vimos dibujar, pintar y hacer bosquejos son ahora manos que bendicen, perdonan y consagran el pan y el vino. Son las manos de Santi, son manos de Dios. Son manos del sacerdote. Maravillosa realidad del sacerdote, del que es puente entre Dios y los hombres, del que es tierra -¿barro tal vez?- y cielo despejado. En eso se convirtió Santi y también un poco todos nosotros, testigos del Cristo que pasa.

Es él.

Es el Señor.

Homilía de Mons. Francisco Pistilli en la Ordenación de Presbítero Santiago Ferrero

VIDEO

Primera Misa en el Santuario de Córdoba

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