Publicado el 9. agosto 2019 In Hoerde, Temas - Opiniones

100 años de Hoerde – El comienzo de un movimiento

P. Elmar Busse •

Si se mira la aplicación de santuarios o un mapa del mundo que muestra más de 200 santuarios de Schoenstatt, es obvio: Schoenstatt es un movimiento de renovación católica mundial con una dinámica particularmente intensa en América Latina. Pero, ¿cómo empezó todo? En retrospectiva, la charla del P. Kentenich del 18 de octubre de 1914 en la capilla del cementerio, recién renovada en el recinto Pallottino de Vallendar-Schoenstatt, es considerada como el nacimiento del Movimiento de Schoenstatt. Fue la semilla naciente de una nueva espiritualidad, redondeada por los escritos del Fundador traídos de contrabando ilegalmente desde el Campo de Concentración de Dachau, y un sueño audaz de un lugar sagrado, que no comenzó a través de milagros de gracia extraordinarios. Pero el 18 de octubre de 1914 fue un proceso puramente interno en un centro de formación pallottino. ¿Cómo se difundió?

 

En la agitación y las dificultades de la Primera Guerra Mundial, algunos soldados se dieron cuenta de que sus compañeros de Schoenstatt, de alguna manera, se las arreglaban mejor con las dificultades. Cuando se les preguntó, compartieron con entusiasmo su sueño de convertir la capillita en un lugar de peregrinación internacional para la Mater.

Y el camino para que el cielo reaccionara positivamente a sus peticiones fueron los “aportes al capital de gracias». Si se sacrificaban todas las penurias, toda la pesadez, toda la insensatez de la vida cotidiana del soldado, y así se le daba sentido a una situación que en sí misma no tenía sentido y que causaba sufrimiento, entonces se podía “hacer con ella una suave violencia» al cielo.

Entonces, la intuición fiel del Padre Espiritual de que el cielo querría algo así de ellos, podría convertirse en una asombrosa nueva realidad. Una vez más se demostró el poder electrizante y motivador de las utopías.

La revista MTA [Mater Ter Admirabilis], concebida como una revista de comunicación en red, logró mantener vivo el entusiasmo, a pesar de las circunstancias más adversas, con el subtítulo “Sugerencias mutuas en la lucha por nuestros ideales amenazados en tiempos difíciles».

 

Foto oficial de la Jornada de Hoerde, en la revista MTA 1919, 4/5, 15.12.1919, p. 29

La guerra ha llegado a su fin – ¿Y ahora qué?

Cuando terminó la guerra, los entusiastas por Schoenstatt que no eran estudiantes de los Pallottinos o que no querían llegar a serlo, se plantearon la pregunta cómo continuar.

Schoenstatt estaba ubicado en la zona francesa de la ocupación aliada de Renania, que duró de 1918 a 1930. Fue dificil llegar a Schoenstatt desde otras partes de Alemania.

Alois Zeppenfeld, de Dortmund-Hoerde, fue el representante más dinámico de la llamada “organización externa». En su ciudad natal organizó el encuentro para los interesados. Al final, llegaron 24, 16 schoenstattianos y otras 8 personas. Alois había organizado para todos ellos alojamiento gratuito en casas de familia.

El P. Kentenich canceló a último momento su participación, con un telegrama que le envió a Alois Hoffmann.

El 20 de agosto hubo una gran discusión: ¿Qué es lo que realmente queremos fundar? ¿Una alianza de abstinencia total? ¿Un partido político católico? ¿Una organización social-caritativa? Todas las propuestas estaban sobre la mesa y contaban con sus apasionados partidarios. Finalmente, prevalecieron los representantes tradicionalistas: La llamada organización externa de la Congregación Mariana de Schoenstatt había crecido a través del énfasis en la autoeducación y la santificación propia. Esto les regaló a los miembros -según el uso actual- la resiliencia anhelada frente a las adversidades y traumas de la guerra. Querían continuar en el mismo espíritu a través de esas experiencias positivas. Así nació la “Federación Apostólica» con el objetivo: “La finalidad de la Federación es la formación de apóstoles laicos en el espíritu de la Iglesia».

El Padre Kentenich le pidió a Alois Zeppenfeld que fuera a Schoenstatt poco después del encuentro de Hoerde. En ese encuentro se llevó a cabo la redacción final de los Estatutos de la Federación Apostólica, tal como los conocemos hoy.

En una carta del 6 de noviembre, el P. Kentenich les escribió a los responsables de los grupos de la “Federación Apostólica» fundada en Hoerde:

Todo el movimiento es su trabajo y debe seguir siéndolo. Todo lo que yo puedo hacer y haré es dar consejos y apoyo. Por eso, me he quedado en un segundo plano hasta ahora, ni siquiera fui al Día del soldado en Hoerde. Si hubiesen estado tan impregnados del sentido de responsabilidad por su grupo como lo estaban los jefes de nuestra congregatio militaris, entonces podría participar más en el trabajo sin temor a paralizar su independencia y sentido de responsabilidad. Espero que pronto llegue el momento».[i]

El Padre Kentenich se encontraba algo enfermo en ese momento. En Schoenstatt se estaban dando cursos de retiro para estudiantes de los cursos superiores. La afluencia fue mucho mayor de lo esperado, por lo que hubo que ofrecer varios cursos, que luego fueron impartidos por los padres Lucas y Laqua. Hubiera sido desconcertante para estos sacerdotes si el Padre Kentenich, por estar demasiado enfermo y no poder dar clases de retiro, pero si lo suficientemente capaz como para ir a Hoerde. Por esta razón, el padre Kentenich envió al estudiante Alfons Hoffmann a Hoerde como su representante.

 

Estación de Hoerde, hoy. Foto: iStockGettyImages, 1087560454, con licencia para schoenstatt.org

Comenzar una vez

Cuando se investiga la historia de la fundación del Movimiento de Schoenstatt, uno puede compararla con la exploración de las fuentes del Nilo, con sus 6.650 km de longitud, el río más largo del mundo.

En 1858, el británico John Hanning Speke descubrió el lago Victoria y se acercó a la fuente. Pero su descubrimiento se puso en duda en Inglaterra. Por lo tanto, otros investigadores de renombre viajaron nuevamente a la zona. En 1875, fue Sir Morton Stanley quien se dio cuenta de que el Lago Victoria tenía afluentes del sur, cuyas fuentes se encontraban en las montañas Ruwenzori, de 5.000 metros de altura, en las actuales Ruanda y Burundi. Estas son consideradas, aun hoy, como las fuentes del Nilo.

Este pequeño riachuelo, y después de miles de kilómetros, ¡un río caudaloso! 24 alumnos y estudiantes en Dortmund-Hoerde 1919: ¡varios millones de schoenstattianos y simpatizantes 100 años después! El número es difícil de determinar porque es típico para un movimiento que los límites sean fluidos. Sólo las comunidades de Schoenstatt, que tienen un mayor grado de compromiso, tienen cifras más precisas.

El Padre Kentenich había señalado repetidamente que, en vista de la insignificancia de los instrumentos (aplicado a su persona con su débil salud) y de la magnitud de las dificultades, la magnitud del éxito sólo podía explicarse por la gracia -habló de la “resultante creadora divina «.

Por último, me gustaría citar la canción del cantautor cristiano de la antigua República Democrática Alemana, Gerhard Schöne:

Estribillo:

Todo tiene que empezar de a poco.
Deja que pase el tiempo,
sólo tiene que ganar fuerza
y finalmente se convierte en algo grande.

  1. En primer lugar, mira este grano,
    Oh, es difícil de ver,
    se convierte en una brizna de hierba,
    más tarde va a ser un árbol.
    Y después de muchos años,
    cuando me jubile,
    me dará sombra,
    y el mirlo cantará en él.

 

  1. Mira la fina fuente
    entre musgo y piedra,
    se acumula en el valle
    para ser un arroyo.
    Crecerá hasta ser un río,
    fluye hacia el Mar Báltico.
    Allí es un verdadero rugido
    el pececillo que hay en él, canta .

 

3.Mira el copo ligero
cómo baila y vuela hasta una ramita,
que se dobla bajo la nieve.
El copo aterriza allí
y por su peso
la rama se rompe
y el cuervo habla.

 

4.A veces pienso tristemente:
“Soy demasiado pequeño.
No puedo hacer nada al respecto”.
Y entonces recuerdo:
En primer lugar, empezar,
Ya lo hice,
no desanimarme,
entonces el poder crece también.
Y luego veo con asombro:
No estoy solo.

 

Les deseo, queridos lectores, que al contemplar la historia fundacional de Schoenstatt, se sorprendan del asombro a la gratitud, de la gratitud a la alabanza a Dios, que siempre nos sorprende cuando encuentra personas abiertas a sus planes de salvación.

 

P. Elmar Busse

 

P. Elmar Busse

 

[i] Carta del Padre Kentenich a los jefes de la “Federación Apostólica” del 6 de noviembre de 1919, revista MTA.

Original: Alemán 5/8/2019. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria/ce

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6 Responses

  1. Desde Puerto Rico, sólo quiero darles GRACIAS por este excelente escrito sobre nuestro origen schonstattiano. Tanto que uno no conoce sobre la historia/riqueza de nuestra querida Familia. GRACIAS.

  2. EXCELENTE ARTICULO.
    EL PADRE ENFERMO ? O QUISO DARLE LA LIBERTAD DE ELEGIR ?
    LOS CONGREGANTES SE TOMARON SU TIEMPO, COMO DEBÍA SER.
    ERAN TIERRA FÉRTIL Y CREATIVA.
    SU ACTUAR,PENSAR Y SENTIR COMPLETAMENTE ABIERTO A LA VOCES DEL TIEMPO Y DE DIOS.

    GRACIAS

  3. Disfrute muchísimo este artículo que nos refresca los origenes de Schoenstatt.
    Si me autorizan, me gustaría utilizar el texto para la producción de un vídeo basado en el mismo, creo que es importante que la familia conozca estos echos que marcan la historia de Schoenstatt.
    Gabriel Gross
    MTA productions
    USA

    • Bueno, lo más rapido y fácil es difundir el artículo tal como es. Creo que se entiende bien.
      Respeto al video: Tengo que preguntarle al autor primero, pero en general todo el material publicado en schoenstatt.org está bajo la licencia de Common Creative con permiso de usar sin pago y sin tener que pedir permiso, con la solo oblicagación de no cambiar y mencionar fuente, nombre de autor y nombre de traductores.

  4. Excelente artículo! No podría explicarse con mayor claridad el nacimiento del Movimiento de Schoentatt. Para muchos que no forman parte de Federaciones, comprender la Jornada de Hoerde sólo despertó interés al promocionarse los 100 años.
    Esta publicación ayuda a dar luz sobre el tema.
    Felicitaciones!

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