Publicado el 2020-07-09 In José Kentenich

“Sé en quién he puesto mi confianza”

P. Alberto Eronti, Argentina •

Lo que se ha suscitado en la Familia a raíz del artículo aparecido en el diario alemán Die Tagespost, escrito por la Dra. A. von Teuffenbach, y constatando la repercusión habida en la Familia de Schoenstatt, me lleva a escribir estas líneas.  —

Tuve la gracia de conocer personalmente al padre Kentenich. Su persona, su capacidad de acogida, su sencilla luminosidad, su honda espiritualidad, impactaron e impactan todavía hoy en mi vida. A medida que lo fui conociendo más y profundizando sus escritos, percibí que su ser y hacer sacerdotal iluminaban y orientaban lo que yo quería y quiero ser: sacerdote de Cristo. Y como él, anunciar la Buena Nueva del amor compasivo y misericordioso de Dios Padre.

Ante la convulsión desatada por el citado artículo, me veo en la necesidad de expresar, con palabras de san Pablo, que sé en quién he puesto mi confianza” (2Tim 1,12).

“¿Vienes conmigo?”

Foto: Claudia Echenique

En esta situación, y ante el comprensible estupor y/o enfado por lo que algunos llaman “secretismo”, me vienen a la memoria las palabras de Jesús, cuando muchos lo abandonaron tras afirmar que su Cuerpo era comida y su Sangre bebida: “¿También vosotros queréis iros?”, preguntó a sus apóstoles. Personalmente, hago mía la respuesta de Pedro: “¿A quién vamos a ir?

Mi opción es clara: no voy a ningún lado, me quedo con el padre Kentenich. Siento que él me pregunta: “¿Vienes conmigo?”. Mi respuesta es categórica: “Sí, padre, voy contigo”. Conozco los hechos que nos ocupan y el contexto, nada mueve un milímetro mi confianza en él. Creo firmemente que en estos hechos se juega, en buena medida, el aporte de Schoenstatt a la Iglesia. Es por esto que no es casualidad lo que ha ocurrido, sino Providencia.

Un derecho y una obligación de conocer la historia de la familia

Por otro lado, quiero agregar que lo sucedido debiera ser “la mejor oportunidad” para “liberar al padre de la Familia” de las cadenas que todavía lo tienen prisionero. Si esas cadenas están en nuestra historia, entonces hay que cortarlas. Si cortarlas es dar a luz hechos que, por diferentes razones no se revelaron o no se revelaron totalmente, hay que hacerlo de manera veraz y adecuada. Es decir, de modo que en la medida de lo posible queden despejadas todas las dudas. La historia de la Familia, es nuestra historia; por eso es un derecho y una obligación conocerla. Desde luego, no se conoce ni asume lo que no se sabe.

No hay hechos sin contexto. Saber algo o todo de un hecho, sin saber el contexto, es muy difícil llegar a una total comprensión del mismo. En lo que hoy nos conmueve y ocupa, para que los hechos y el contexto puedan ser conocidos e interpretados, hará falta que quienes tengan la mayor información y documentación actúen buscando la manera más adecuada a fin de crear confianza, serenidad y seguridad en todos los hijos de Schoenstatt. Esto es un derecho de todos los miembros de la Familia. Los responsables de dicha tarea necesitarán, de parte de todos, una atmósfera lo más favorable posible. Quienes asuman la responsabilidad de estudiar y elaborar los hechos, han de tener en cuenta que la Familia necesita que su labor y los resultados sean creíbles. En suma, se trata de sellar una alianza de compromiso y confianza mutua. 

Necesitamos una “hoja de ruta”

Son muchas las personas que me han escrito, pedido aclaraciones, interpretación, etc. de lo sucedido. A muchas ya les he respondido que no agregaré nada más. Tengo el convencimiento de que hay cosas en la vida que, por querer aclararlas, se confunden más. No es que me “borre”, simplemente que aquí sí hay que unificar el “relato” no manipulando los hechos, sino evitando matices que desorienten. La verdad es una, de eso se trata.

Deseo fervientemente que la Presidencia General pueda instrumentar a la brevedad -quizás con la colaboración de la diócesis de Tréveris – una “hoja de ruta”. El padre Kentenich nos diría: “es la Santísima Virgen quien ha de llevar las cosas a buen término”. ¡Estamos ante una gran oportunidad de ser más Familia! ¡Más Familia del padre! Por lo que creo y hago mía la expresión del padre fundador: “¡Ha llegado la hora de tu amor!”. Del amor de Dios y del amor a nuestro padre y fundador, del mayor amor a la Familia.

Hoy rezo con más hondura que nunca: “Padre, mi corazón en tu corazón, mi pensamiento en tu pensamiento; mi mano en tu mano; tu misión, mi misión; tu sacerdocio, mi alegría; tu Familia, mi Familia”.  

 

Los saludo y bendigo con el afecto de siempre,

P. Alberto E. Eronti

Sion del Padre, Florencio Varela, julio de 2020

 

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12 Responses

  1. Saludos de Alianza al Padre Eronti. Hilda Pagán desde Puerto Rico le recuerda con gran cariño. Ha hablado muy bien. Esta es la hora de amar y agradecer a nuestro querido fundador por todo lo que entregó por la familia que es nuestra familia .
    Bendiciones

  2. Quien se sienta dolido u ofendida por habérsele ocultado que el PK tuvo que enfrentar acusaciones de tipo sexual y de abuso de poder, antes de lanzar la primera piedra, pregúntese cuánta literatura sobre la historia, el pensamiento, la pedagogía, la sicología kentenichiana ha leído. Pregúntese si realmente ha hecho un esfuerzo desde que pertenece al Movimiento por comprender el mensaje que Dios le ha querido entregar al mundo a través de Schoenstatt o sólo ha aprovechado las enseñanzas y la Alianza de Amor para sí mismo, sí misma y su entorno, absorbiendo lo que le resultó más cómodo y útil para los momentos de su vida, pero sin ponerse al servicio de la misión.
    Creo que todo schoenstattiano o schoenstattiana que se considere comprometido con su fe a través de Schoenstatt, necesita darse momentos para estudiar los principios y propuestas del P. Kentenich, pues éstas fueron difíciles de comprender en su época y aún lo son si no vamos a la fuente.

  3. Que pena que no quiera contar lo que sabe, y se quede solo con lo que siente. Todos estamos consternados y buscando respuestas al porque de tantos años de silencios. En especial de los que lo conocieron. La monumental obra del PJK esta a la vista y no necesita defensores, su persona si. Coincido en que hay que unificar el discurso y el movimiento. He leído artículos tan diversos y con miradas tan diferentes, que pareciera que hay varios movimientos de Schoenstatt.

  4. Padre, mi corazón en tu corazón, mi pensamiento en tu pensamiento, mis manos en tus nanos; tu misión mi misión; tu sacerdocio, mi alegría, tu Familia, mi Familia!!!!! Los tres punto de contacto: la Mater, el Santurio y el P. Kentenich son inseparables. Rezo con más cariño, con más fuerzas, con más confianza, además la Alianza de Amor, la Coronación a Nuestra Madre… yo le vuelvo a entregar mi corazón sin dudarlo cada día. El PK toda su vida fue marcada por dificultades extremas y de cada dificultad ha tenido grandes frutos, en el tiempo de la Provincia tendremos los frutos de esta dificultad.

  5. Dios y la Mayer nos confió unl padre fundador y a su obra .
    Vamos contigo Padre J.Kentenich

  6. Si Padre…voy contigo!!!🙏

  7. Era evidente que un ataque de esta índole iba a aparecer tarde o temprano. Por algo el padre en sus cartas explicando su espiritualidad dejó en claro que no iba a renunciar a ella, no por terquedad, sino que por convencimiento pleno de cual era la voluntad de Dios a quien sometía todos sus pensamientos y sentimientos, y gozaba así de su libertad interior de manera plena y transparente. Su coraje por saberse en brazos de su MTA, siempre me conmovió y esto en Dachau quedó de manifiesto innumerables veces, y ni hablar de cuando fue probado por aquellos por los que entregó su vida: Dilexit Eclesiam. UN SANTO. Gracias Padre José Kentenich por tu vida y tu corazón.

  8. La verdad es una, de eso se trata….Gracias Padre. Clarísimo, como siempre.

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