Publicado el 1. noviembre 2018 In Abusos

Entre canonización y escándalo por abusos

¿Abusos sexuales – y ahora qué? Elmar Busse, Padre de Schoenstatt •

“El enojo y la vergüenza que crece en mí por colegas que han destruido en minutos, algo que yo en muchas horas, durante muchos años, no he podido curar con los afectados, esto lo conozco desde hace 30 años, no sólo desde el caso Cox”. 

 

P. Elmar Busse

P. Elmar Busse, nació en 1951 en Heiligenstadt, Alemania, fue ordenado sacerdote en 1980, es asesor de jóvenes y familias y desde hace algunos años, Director Espiritual en la Academia Katharina Kasper de las Siervas Pobres de Jesucristo en Dernbach, Alemania. Él ha trabajado durante muchos años con víctimas de abuso sexual. Igual que a muchos otros, a él, el tema de la dimisión del estado clerical de un conocido Padre de Schoenstatt y ex obispo de la generación fundadora de Chile debido a las denuncias de abuso y la radiante canonización de personas como Oscar Romero, Pablo VI y Katharina Kasper le tocan el alma. Hablamos con el P. Elmar Busse en el contexto de nuestras contribuciones de la editorial con respecto al tema abuso, las que golpean con fuerza a Schoenstatt y a la Iglesia – aunque algunos hasta hace poco eran de la opinión que no existía tal cosa en Schoenstatt (ver nuestro artículo Como Iglesia que somos, también nosotros llevamos la gracia en vasijas de barro). El P. Busse contestó a la pregunta: “Abuso y laicización de Francisco José Cox – ¿y ahora qué? en forma de reflexiones.

Composiciones de contrapunto

Para el compositor Johann Sebastian Bach, la composición de contrapunto era el dictado absoluto por excelencia. Las melodías debían marchar una contra la otra, pero siempre terminar en una armonía final. Los intervalos de tres que iban en forma paralela, estaban mal vistos, al menos en lo que respecta a las voces principales. Teórica y prácticamente, los compositores Palestrina y Johann Joseph Fux contribuyeron mucho a la popularización de este estilo de composición. Cuando Dios compuso su historia de salvación con y a pesar de la libertad del hombre, parece que tuvo preferencia por el contrapunto. La coincidencia en el tiempo de la laicización del arzobispo emérito de La Serena y Padre de Schoenstatt Francisco José Cox el 13 de octubre y la canonización de la única alemana de este año, Katharina Kasper el 14 de octubre, son los extremos que dejan claro que la Iglesia siempre es una comunidad de santos y pecadores.

Los padres de la Iglesia incluso han utilizado una expresión más drástica: “gran ramera”.

Por un lado, como alemanes, podemos estar orgullosos de Katharina Kasper. Ella es parte de nosotros. Por otro lado, debemos avergonzarnos como padres, porque el obispo Cox es uno de nosotros.

Canonización: “seguridad comprobada”

¿Qué significa para mí en este tiempo la canonización de Katharina Kasper?

Me tomo el derecho de ampliar el enfoque.

Para las personas con esta aura carismática, es doblemente importante cultivar el respeto por la personalidad y la libertad del otro, ya que los entusiastas les dan a estos líderes carismáticos una confianza y una devoción que, al mismo tiempo, los hace indefensos. La tentación del abuso es obvia.

Si usted mira en la parte inferior o posterior de su cafetera o microondas, encontrará el sello GS. El sello GS es un sello de calidad legalmente regulado para la “seguridad comprobada” (geprüfte Sicherheit) según la legislación alemana. Este sello es conocido en todo el mundo. Como fabricante, usted le muestra a sus clientes que, voluntariamente, ha sometido su producto a pruebas de producción y de seguridad en un laboratorio de pruebas aprobado por el estado. En el entretanto, muchos fabricantes han pasado de la marca GS a la marca CE de la UE, que certifica mejor la seguridad de los juguetes, dispositivos médicos y otros productos. Un sello de aprobación similar es la canonización. La “autoridad de control de calidad” romana confirma: “Si usted se orienta en el seguimiento de Cristo por las expresiones y el comportamiento de Katharina Kasper, no habrá peligro para usted, sino por el contrario: será motivado a convertirse en una mejor persona y un mejor cristiano”.

Lo que suena tan obvio, no lo es. Porque en el campo de la religión y la espiritualidad hay muchos charlatanes, gurús y seductores que logran atraer a sus entusiastas seguidores detrás de ellos con consecuencias a veces devastadoras. Pensemos en los terroristas suicidas por motivos religiosos, en la secta Aum, cuyos miembros cometieron el ataque con gas venenoso en el metro de Tokio el 20 de marzo de 1995, o el suicidio colectivo de la secta Davidiana en Texas en 1993 que dejó 86 muertos. También podemos clasificar en torno a esta problemática, la doble vida del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

Lo estructuralmente peligroso en los mensajes de estas personas con un aura tan carismática es que evaden la argumentación razonable. No importa cuán abstrusos puedan parecer los delirios y las fantasías sobre el fin de los tiempos, sus seguidores están infectados por estos delirios y se dejan seducir.

Para las personas con esta aura carismática, es doblemente importante cultivar el respeto por la personalidad y la libertad del otro, ya que los entusiastas les dan a estos líderes carismáticos una confianza y una devoción que, al mismo tiempo, los hace indefensos. La tentación del abuso es obvia.

Observar las normas de protección contra incendios

El Padre Kentenich había establecido en sus comunidades sacerdotales “reglas de seguridad contra incendios”. La más importante de ellas fue: “interiormente libre – exteriormente íntegro”. Es decir, los que acompañan pastoralmente deberían, en lo que se refiere a la proximidad física, no ir más allá de las formas habituales de saludo y cortesía habituales del país.

A pesar de repetidas advertencias, el arzobispo Cox no respetó esta regla. Después de que las primeras reacciones sobre este desvío llegaran a la dirección de los Padres de Schoenstatt hace unos 20 años, ellos decidieron por razones de prevención, sacar al padre Cox del trabajo pastoral, asignándole tareas administrativas. En aquel momento, se trataba de una medida puramente preventiva. Aún no se habían presentado cargos en contra de él, como es el caso de ahora.

Cambiar una idea social lleva décadas

El enojo y la vergüenza que crece en mí por colegas que han destruido en minutos, algo que yo en muchas horas durante muchos años no he podido curar con los afectados, esto lo conozco desde hace 30 años, no sólo desde el caso Cox.

Una medida, desde el punto de vista actual, demasiado insuficiente, no lo suficientemente dura ni transparente y no adecuadamente comunicada, también para la protección de posibles nuevas víctimas. Sin embargo, ni en Chile ni en Alemania el tema de abuso sexual de menores en ese momento fue tan consciente y tan reflexionado como lo es hoy, especialmente gracias al clamor de las víctimas y de las personas que han colocado el tema de las víctimas y la protección de las víctimas (prevención), de la tolerancia cero y la transparencia en el centro del discusión social (y eclesial), en el que durante décadas, en lugar de enfrentar el tema, se dedicaron a proteger la buena reputación de las instituciones sociales o de la Iglesia. O como sucedió por largo tiempo con los escándalos del diésel: primero la protección de la marca. Una actitud que en el 2018 aún no ha sido superada en todas partes, por ejemplo, acerca de la publicación (o concretamente, la decisión de prohibir la publicación) de las declaraciones de los Padres de Schoenstatt sobre el caso Cox en algunos países, “para no dañar la reputación de Schoenstatt”.

Hay que observar el clima social de Alemania de ese tiempo, en el que la Dirección de los Padres tomó esa medida preventiva:

En 1980, el partido de los Verdes abogaron en su primer manifiesto por una legalización de largo alcance frente al tema de las relaciones sexuales consensuales entre adultos y niños y niños bajo protección. Lo “consensual” jugaba en ese entonces un papel importante, pero de facto no existe. ¿Cómo pueden defenderse los niños? A principios de los años ochenta, las federaciones regionales del partido Verde de Renania-Palatinado, Bremen, Hamburgo y Berlín también abogaron por las demandas de algunos grupos homosexuales y asociaciones de pedófilos, de derogar los artículos 174 y 176 del Código Penal. Los científicos que se dedican al tema de partidos políticos coinciden que  la opinión sobre el tema se cambió recién después de 1985. Bajo la influencia de feministas como Alice Schwarzer y el distanciamiento de los homosexuales de la escena pedófila, los acuerdos pasaron a un segundo plano. Sin embargo, la demanda de legalización de la pedofilia se revocó formalmente recién en 1993, cuando los Verdes se fusionaron con la Alianza 90 de Alemania del Este. La entonces organización juvenil del partido liberal (FDP), Jóvenes Demócratas Alemanes, también había votado en 1980 a favor de la despenalización de las relaciones sexuales entre adultos y niños o niños bajo protección.

Tales descarrilamientos teóricos nunca habían ocurrido en los círculos eclesiásticos.

Pero que en tal clima se haya trivializado este tipo de abusos sexuales por muchos grupos, esto lo tenemos que recordar conscientemente hoy en día, en vista de la sensibilidad creciente y los paradigmas cambiados.

La inactividad del Ministerio de Cultura de Hessen y de la Fiscalía de Darmstadt, cuando en 1999 se formularon las primeras acusaciones contra el entonces director del colegio Odenwaldschule, Gerold Becker, es sintomática de la trivialización de este tema en el clima de aquel entonces. Ni siquiera la prensa se hizo cargo del escándalo en ese momento.

Ésta también es Iglesia: personas que se preocupan de víctimas de abusos

Sacerdotes y personas que se ocupan pastoralmente desde hace años en acompañar a las víctimas de abusos, y que conocen la larga duración de los procesos de sanación, son personas que pertenecen a la Iglesia.

Todavía recuerdo muy bien el comentario de una mujer de 70 años a la que acompañé pastoralmente hace tiempo atrás en Viena que dijo: “que todavía yo pueda confiar en un sacerdote – me sorprendo de mí misma”.

El enojo y la vergüenza que crece en mí por colegas que han destruido en minutos algo que yo en muchas horas durante muchos años no he podido curar con los afectados, esto lo conozco desde hace 30 años, no sólo desde el caso Cox.

Pero también hay signos de esperanza: hace unos años volví a acoger en la Iglesia a una mujer que había sido abusada sexualmente por su padre y su hermano mayor. La única reacción posible en ese momento fue que ella abandonara la Iglesia a la edad de 14 años, porque el padre era un católico respetado y comprometido en la parroquia. Por supuesto que no se puede hablar de sanación todavía, y el contacto con el padre y el hermano no existe, pero esta mujer ahora adulta se ha reconciliado de nuevo con la Iglesia.

 

 

La Iglesia de la luz y de la sombra

La canonización el 14 de octubre, no sólo de Katharina Kasper (*1820 +1998), sino también del Papa Pablo VI (*1897 +1978), del arzobispo Oscar Romero (*1917 +1980) y otros cuatro católicos, indican que siempre ha habido pecadores y santos en la Iglesia. San Vicente de Paul, por ejemplo, fue un contemporáneo del Cardenal Richelieu, hombre sediento de poder e intrigante.

Si observamos el comportamiento y los textos de Katharina Kasper, resulta evidente que, en ese entonces, ella no se encontraba atrapada en el habitual pensamiento polarizado de su entorno. Las hermanas debían ocuparse de todas las personas que sufren: católico, protestante, judío o ateo. Por cierto: no existe otra religión mundial que de forma tan consecuente utilice la caridad como indicador del amor de Dios, como lo hace el cristianismo. “De verdad les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron”. Estas palabras de Jesús son seguramente las palabras más poderosas para humanizar el mundo.

Otro punto: Katharina, que había asistido a la escuela primaria por sólo ocho años, concedía gran importancia a la educación y formación continua de sus hermanas. Ella quiso desarrollar personalidades independientes, emprendedoras y profundamente libres. En ella no encontramos ningún signo de una formación a la humildad con el mazo, que sólo produce lisiados mentales, algo que en aquella época había que lamentar en su Orden.

El hecho de que la “autoridad de garantía de calidad” Vaticano otorgue a este modo original de seguir a Cristo el sello de inocuidad, y más aún, el carácter ejemplar, hace bien en esta fase de la crisis de confianza en la Iglesia.

Original: Alemán 28/10/2018. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria/mf/ce

Como Iglesia que somos, también nosotros llevamos la gracia en vasijas de barro

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1 Responses

  1. Excelente el artículo del P. Busse. Que todos estos acontecimientos nos ayuden a denunciar, porque barrer el polvo bajo la alfombra, no nos hace mejores, ni protegemos nuestro Movimiento o Iglesia de la que somos parte. Sólo nos convierte en cómplices. Rezo por las víctimas y sus familias.

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