Columna P. Enrique Grez López

Publicado el 2022-03-20 In Columna - P. Enrique Grez López

Más poesía

P. Enrique Grez, Madrid, España •

El artículo de Wikipedia sobre Daniel Faria contiene poca información. Además de una foto, su nombre completo y sus fechas de nacimiento y muerte, dice escuetamente “fue un poeta portugués”. Nada más. Eso es todo. —

Daniel FariaEs todo y no lo es. No habrá jamás para este poeta un mejor elogio y definición más apolínea que la del portal enciclopédico. Y, sin embargo, detrás de esas bellas palabras quedan en la sombra muchas otras. Daniel Faria tuvo una corta vida. Murió de un accidente doméstico cuando todavía era un joven novicio benedictino. Habiendo manifestado tempranamente su vocación, su formación se extendió más allá de las disciplinas clásicas del seminario.

Su interés por el teatro, la música, la literatura y la materia de la naturaleza complementaban de forma estupenda su inclinación hacia lo sobrenatural. Era también un gran amigo, dicen los que lo conocieron. Y no me extraña, porque cuando bebo sus textos siento que hay alguien que me va comprendiendo. Recitar a Faria es como ser escuchado por él. Extraño.

¿Dónde se cocían todos estos condimentos? En sus versos delicados y sintéticos que alternan objetos arquetípicos muy sencillos: ventanas, piedras y estrellas. Pero que también albergan personajes bíblicos, partes del cuerpo y silencios cargados. Su poesía es simple pero no esquemática, vital pero no voluptuosa.

Daniel Faria fue un poeta portugués

Sus textos son exóticos, conjugan palabras improbables que no debieran tener sentido, y que sin embargo, generan una atmósfera con la que es imposible no identificarse.

Hombres que son como proyectos de casas
En sus miradores inclinados hacia el mundo
Hombres en los miradores vueltos hacia la vejez
Muy damnificados por las intemperies

Hombres llenos de vasijas esperando la lluvia
Parados esperando
A un compañero posible para el diálogo interior

Hombres tan distraídos tan desprevenidos
Para recibir

¿Quiénes son estos hombres y mujeres de los que habla Faria? ¿No somos acaso todos nosotros? ¿No es nuestra andadura por este mundo un poco así, desgarbada y buscadora?

Pero los versos de Faria no se quedan en las manidas preguntas existenciales. De vez en cuando, abre una ventana a la esperanza, y la luz se cuela generosa y tranquila:

Las mujeres aspiran hacia dentro
Y engendran continuamente. Se transforman en huertos.
Ellas arreglan la casa
Ponen la mesa
Alrededor del corazón. 

¿Quiénes son estas mujeres y estos hombres de los que habla Faria? ¿No somos acaso todos nosotros? ¿No es nuestra aspiración un fuelle invertido que fecunda y produce jardines interiores? Su comprensión del corazón, como un lugar habitado y dispuesto al servicio, es la descripción más bella de lo íntimo.

Mientras sigo leyendo a Faria, pienso en su rica formación clásica, en las cultas connotaciones de sus metáforas, pero también en su sabiduría de vida. A veces me parece que fuera un viejo, no por su amargura, que no la tiene, sino por su sapiente apreciación de los procesos interiores. Me acuerdo, entonces, que murió con sólo 28 años, y que recién se estrenaba como monje en el monasterio de Singeverga.

Daniel Faria fue un poeta portugués


Ficha Técnica

Daniel FariaAUTOR:                     Daniel Faria

TÍTULO:                    Poesía

EDITORIAL:             Assírio & Alvim

EDICIÓN:                  Vera Vouga

(Original en portugués; existen traducciones parciales al castellano por Editorial Sígueme)

 

 

 

 

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