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Publicado el 2021-08-16 In Fratelli Tutti, Temas - Opiniones, Voces del tiempo

El dolor de los otros ¿nos conmueve?

Por Dr. Eduardo Jurado Bejar, Ecuador •

Vemos hoy lo que pasa en Venezuela, Haití, Afganistán, en la región subsahariana de África y me pregunto si nos conmueve. —

Que algo nos conmueva significa que nos perturba, inquieta, altera, que nos mueve con eficacia a alguien o a algo; significa que agita nuestros sentimientos.

Erich Fromm señalaba que el amor y la solidaridad, si son genuinos, también son universales. Decía que si uno ama a un ser humano, también ama a la humanidad.

La solidaridad forma parte de nuestro equipaje genético como garantía para la supervivencia de nuestra especie. Y desde nuestra realidad cristiana esta es asumida como categoría moral y como virtud. No es, pues, un sentimiento superficial por los males de las personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

Se puede ser insensible al sufrimiento de muchos y, al mismo tiempo, muy sensible al dolor de pocos en un determinado momento. Hay evidencia empírica de la existencia de cierta distancia emocional que se asocia a un comportamiento claramente insensible ante la desgracia ajena.

“Cuántas veces decimos: no es mi problema. Cuántas veces miramos a otra parte y hacemos como si no vemos. Sólo un samaritano, un desconocido, ve, se detiene, lo levanta, le tiende la mano y lo cura” (SS Francisco, Discurso en el Hospital San Francisco de Asís de la Providencia, 24 de julio de 2013).

El ser insensible al sufrimiento de otros “lejanos” es un mecanismo de defensa nuestro oculto que se manifiesta de diferentes maneras: permaneciendo indiferente ante el estado de necesidad o la solicitud de ayuda de alguien; o tomando distancia con el llamado a la acción a hacer algo.

“Como todos estamos muy concentrados en nuestras propias necesidades, ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor” (SS Francisco, Fratelli Tutti, 65).

Sigo a Francisco y me pregunto: ¿el dolor humano nos conmueve?

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1 Responses

  1. Paz Leiva dice:

    El dolor humano nos conmueve poco, a no ser que lo veamos de cerca. Nos hemos endurecido, quizá por exceso de información y de imágenes, manipuladas, en general, una y otras. Hemos reducido a nuestra comodidad eso que repetimos con facilidad: «en ellos repercuten mi ser y mi vida, deciden su aflicción o acrecientan su dicha».
    (471 Hacia el Padre). Esa frase tiene más repercusión que la que puede entenderse a primera vista del título de la oración «Mira, Padre a nuestra familia». Porque nuestra familia es toda la humanidad.
    Gracias por tu artículo, Eduardo. Ojalá cambiemos.

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