Publicado el 2020-07-05 In José Kentenich

… y así encontrarán alivio (Mt 11,30)

Maria Fischer con Paz Leiva, Miguel Ángel Rubio y equipo de schoenstatt.org •

Estos últimos días hubo un bombardeo de declaraciones, tomas de posición, entrevistas, notas de prensa, vídeos, citas de libros, traducciones a la carrera -en parte con errores graves- y de otros documentos; y creo que ahora nos vendrá bien hacer una pausa, respirar, rezar y preguntarse: ¿Qué significa para mí? ¿Dónde encuentro respuestas? ¿Qué es lo que Dios quiere con todo esto de mí, de Schoenstatt, de schoenstatt.org (este impulso surgió en el equipo de schoenstatt.org), de mi apostolado, mi proyecto misionero o social? —

Las publicaciones en la prensa nos afectaron:

1Por lo comunicado en sí y la forma en que se comunicó (acusaciones, denuncias contra el padre por algunas hermanas de Maria – 8 ó 10- respecto a abusos que ellas vivieron, desde la perspectiva de ellas y del visitador) y desde una investigación seria de documentos hasta ahora no accesibles (y sólo estos documentos).

 

2Porque se trata de informaciones sobre el P. Kentenich y sobre las razones del exilio que en gran parte del Movimiento no se sabían, sea por omisión nuestra de buscar las informaciones (que sí las hubo) o, más bien, por la falta de comunicación de estas informaciones por parte de las Hermanas de María y los que sabían más.

 

3Por no saber con certeza si los documentos en el Vaticano contienen informaciones realmente nuevas que podrían cambiar lo que hasta ahora sabemos.

 

4Porque nos preguntamos por qué nadie de Schoenstatt pidió acceso a estos documentos ya en marzo de este año cuando se abrió el archivo.

 

5Por unas declaraciones y entrevistas por parte de gremios o comunidades de Schoenstatt que no fueron muy afortunados en su estilo y tono (justificaciones, ataques a la autora…).

 

Queda para nosotros el gran ¿Y ahora, qué?

Creo que es importante salir de la fase de indignación o desilusión, de las opiniones y quejas hacia una actitud proactiva, preguntándonos: ¿Y ahora, qué?

¿Es el momento de madurar en nuestra manera de ser schoenstattianos?

¿De ser más humildes?

¿Mas libres y responsables en nuestro actuar, buscando informaciones en vez de esperar que alguien nos vaya a informar?

¿De sentir que el hecho de que salgan a la luz estas cosas, es liberador?

¿De dejar de tener secretos bajo el tapete y colaborar con transparencia dentro del Movimiento?

¿De desarrollar una filialidad adulta, madura con el padre Kentenich o crecer aún más en ella?

¿De preguntarnos sobre nuestras inquietudes y prioridades: Que busquemos más la renovación del mundo, un nuevo orden social, la salida hacia las periferias, la ayuda solidaria al quien sufre en cuerpo, espíritu y alma… y menos la canonización?

Citando el Evangelio de este domingo (Mateo 11, 28-30):

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados,
y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí,
porque soy paciente y humilde de corazón,
y así encontrarán alivio.

 

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4 Responses

  1. No parecen preguntas, parecen afirmaciones 🙂

  2. Excelente artículo. Pero permítanme agregar a él una anécdota de mi juventud.
    Creo recordar que cuando yo estaba en la JF, allá en los lejanos años 70, reunida una tarde con mis hermanas de grupo universitario, la Hermana asesora, hablándonos del exilio del Fundador, nos dijo que el Padre Kentenich había llegado a ser acusado incluso «en el plano de su sexualidad». Y que él había interpretado como un signo de la Providencia que alguien como él, con una vocación tan fuerte a la pureza, hubiera sido acusado justamente de lo contrario, ya que SOMOS PROBADOS JUSTAMENTE EN AQUELLO EN LO QUE TENEMOS QUE DAR TESTIMONIO.
    Esa última frase me quedó tan grabada que desde entonces acude a mi memoria cada vez que oigo hablar mal de alguien.. Si Pedrito me dice que Juanito es mentiroso ¿será que lo es? ¿O será que Juanito dice siempre la verdad y eso es lo que a Pedrito LE MOLESTA?
    No olvidemos estos vericuetos de la psicología humana. Ni pensemos que «todos» los asesores nos ocultaron las cosas. Mi experiencia es que no todos lo hicieron.
    Nora Pflüger Totti
    La Plata, Argentina

  3. Querido Padre Kentenich, somos tus fieles y sencillos hijos seguidores de las enseñanzas De Dios Padre y de la Mater. Llevamos más de 30 años en el Movimiento de Schoenstatt donde sellamos una Alianza de Amor con la Mater y también contigo, donde además un día 10 de junio de 1998 Schoenstatt nuestro Poder en Blanco.
    Hoy donde se nos pone a prueba en tantas cosas y también en nuestra espiritualidad, queremos renovar nuestra alianza contigo y decirte como siempre y en nuestra libertad :
    “Nuestro corazón en tu corazón,
    nuestro pensamiento en tu pensamiento,
    nuestra mano en tu mano.
    Padre, vamos contigo: tu herencia, nuestra misión”.
    Permanecemos fieles y siempre siguiendo tu enseñanza del Nuevo Orden Social, recordando lo que Dios Padre y la Mater quieren de nosotros.
    Unidos Padre en nuestra Alianza de Amor a ti y a la Mater
    Nuestra respuesta será siempre : si Padre , permanecemos fieles
    Patrícia y Fernando

    • Deje el movimiento hace 20 años, tengo 43, hice mi Alianza de Amor a los 13 poniendo mi centro en Maria Santisima.Ella es la Reina, ella la Transformadora, ella la Servidora Perfecta, ella es Stella Maris, la Estrella en el mar de Tribulaciones de la vida.Este tiempo de pandemia nos ha regalado de su mano priorizar de manera correcta, volviendo los ojos hacia nuestra familia nuclear, valorizando aun mas nuestros padres, hijos, hermanos, parientes y amigos, apoyando especialmente a quienes han perdido a un ser querido y en su memoria y sus valores si es que lo conocimos al continuar rendimos homenaje, a hombres y mujeres valiosisimos que dieron todo siempre y en cada circunstancia. «Servium Mariae Nunquam Peribit» Un siervo de Maria nunca Perecera» a tener eso siempre en mente y en el corazon grabado a fuego.

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