Publicado el 2020-07-05 In José Kentenich

Salir del exilio…

Gonzalo Morales Sepúlveda, Santuario Monte Horeb Chillán, Chile •

Me dispongo a escribir en estos momentos extraños, impulsado por diversos sentimientos y pensamientos que van y vienen. Lo hago para ordenar mis ideas y para ayudarme en mi proceso de discernimiento. Escribo brevemente, para acercarme a entender y reflexionar, en diálogo conmigo, qué es lo que ha sucedido, qué me provoca, a qué me invita… y también para hacerlos partícipes de esa reflexión. —

En las últimas horas, fuimos avisados y preparados para una noticia que aparecería en un medio alemán. Ese aviso ya nos puso en alerta, quizás demasiado alerta. ¿Qué tenía de importante? ¿Cuál era esa noticia que movilizaba a los padres con tanta premura, sacándonos del teletrabajo, de nuestra cotidianeidad, de las preocupaciones de la pandemia, de lo que cada uno hacía…? Al transcurrir las horas, me enteré sobre las acusaciones al padre fundador, sobre la investigación de la que fue objeto, y sobre “otras razones” que explicaban su exilio.

Luego aparecieron las declaraciones. La primera que leí fue la de la Presidencia general de la Obra internacional de Schoenstatt. Ahí algo incómodo me pasó. La sentí apresurada. Me provocó lo que el artículo de la historiadora Alexandra von Teuffenbach no me había provocado. Apareció la incertidumbre y comencé a cuestionarme fuertemente el rol de los Padres y de las Hermanas. Es extraño, no cuestioné al padre Kentenich, cuestioné primero, a los que lo siguieron, a los que vinieron después de él y que, unos más, unos menos, “omitieron” información relevante. También sentí que esa primera respuesta intentaba mantener esa actitud, sin acoger las acusaciones, desestimando a la historiadora y defendiendo con “seguridad” las razones de la omisión. A partir de allí, comencé a sentir el exilio… me desterraban de algo, viví por algunas horas esa sensación de desarraigo al terruño que debe sentir un exiliado. Pero esta vez era un exilio distinto, era un exilio por no sentirme considerado, por no conocer toda la información, porque se me ocultó una parte relevante, pero saben… principalmente, sentí un exilio porque no me preocupé de profundizar, de cuestionar más, porque me alejé de mi responsabilidad de buscar la verdad, porque considerándome un laico comprometido no fui más allá.

Luego vinieron más declaraciones y muchas conversaciones. La declaración del padre Diogo Barata, Superior de los Padres de Schoenstatt en España, me permitió comenzar a salir del exilio prematuro. Las declaraciones del padre Patricio Moore y de las Hermanas en Chile, sin duda alguna, ayudaron.

Las crisis son oportunidades para crecer y fortalecerse

Creo que ahora empieza lo más importante: las crisis deben vivirse con la convicción de que servirán para crecer y fortalecerse. Pienso que la crisis de ahora no tiene que ver tanto con la figura del padre Kentenich. Sin duda, debemos replanteárnosla, cuestionarla, estudiarla con mayor profundidad para acercarnos a la verdad. Debemos revisar la manera en cómo lo vemos: un padre, un acompañante, un sujeto de veneración, de todas un poco. Tengo confianza que esta búsqueda de verdad nos llevará (luego de bastante tiempo) a revalorizar su figura y, sobre todo, a darle un impulso a Schoenstatt.

Entonces la crisis ¿de qué? Estimo que es una crisis de credibilidad, porque lo que declaramos ser, lo que perseguimos como sentido espiritual, lo que proyectamos como ideal de vida, como movimiento, se ve cuestionada por la omisión… Sin embargo, también es una tremenda oportunidad.

Ser humildes, comprometerse con la verdad

Creo que la clave es ser humildes, conscientes que somos hijos de Dios perfectibles. Que Él nos quiere como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Si yo me acepto como soy, en lo bueno y lo no tan bueno, podré entregarme a mi prójimo de la misma forma.

Es verdad, hubo omisión. Pero se reconoció, se declaró un compromiso con la verdad. Debemos trabajar todos por reparar la herida y recuperar la confianza. Será un proceso lento y duro. Viviremos un duelo, viviremos la sensación de engaño, tendremos que transitar algo forzosamente del romanticismo al realismo, y, entonces nos preguntaremos ¿cómo salgo de este exilio prematuro? No tengo las respuestas pero sí algunas pistas: viviendo el duelo, buscando la verdad, cuestionándonos la figura de nuestro padre fundador con fe y mucha confianza, fortaleciéndonos en nuestra Alianza con la Mater, viviendo a Jesús como centro, y principalmente, esforzándonos por sanar las heridas, replanteándonos nuestra relación con los Padres y las Hermanas y viceversa, a través del diálogo permanente, de confianza y transparencia, de vivir la espiritualidad responsablemente, siendo críticos, pero sobre todo, permitiéndonos acoger, transformar y salir al encuentro. La historia nos ha puesto en este trance relevante. No seamos espectadores, llevemos a Schoenstatt más allá, salgamos del exilio, evidenciando por qué… Nada sin ti, nada “sin nosotros”.

 

Fraternalmente
Gonzalo Morales Sepúlveda
Santuario Monte Horeb
Chillán, Chile, 5 de julio de 2020

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12 Responses

  1. Como miembro de Shoenstatt desde 1985,hija del Centenario del Padre,siento que es realidad que se debieron conocer por todos las cosas como fueron con respecto al porque del exilio.Me acuerdo cuando realizamos la unión con las manos del Padre y vimos en Nuevo Shoenstatt y escuchamos la voz del PJK,la reacción fue la misma,porque no antes,porque las hermanas tan celosas del Padre no divulgaron antes todo el material en sus manos.Ahora se me viene San Agustín que despilfarró su vida y que luego entregó si vida a Dios o San Pablo que perseguía cristianos y después vivía en Cristo.Todo esto debe ser entregado a la Mater y a Dios en oración, esperaremos el Caliz nuevamente y festejaremos por el regreso del Padre como la noche buena de 1965.

  2. Toda mi vida en Schoenstatt y no dudo para nada de la santidad de nuestro Fundador. Tampoco creo que me hayan ocultado información, siempre he tenido muy buenos asesores, abiertos, transparentes, cálidos y debido a mi edad, conocí mucha gente mayor que conoció al Padre Kentenich y hablaban de su delicadeza, su cercanía, de su escucha, su trato, etc. Saldremos adelanta, permanecemos fieles.

  3. “Una escarcha cubrió el jardín…el sol ya vuelve a brillar, y las flores se vuelven a levantar“ (PJK).

    Estimados Schoenstattianos:

    Desde hace bastantes años por distintos caminos, como grupo de laicos y artistas schoenstattianos, tuvimos conocimiento de muchas de las cosas que han salido a la luz hoy.

    Dada las exigencias y sensibilidad actuales de transparencia con todo lo que tenga que ver con ejercicio del autoridad, surgió la preocupación de que esto tarde o temprano se iba a saber y nos iba a “rebotar” de algún modo, como familia de Schoenstatt.

    Por ello, inspirados por la máxima “Lo que no se asume, no se redime”, este grupo decidió contar la historia del 31 de mayo en formato musical (diálogos cantados), tratando de ser lo más fieles a los hechos descritos en la documentación publicada, con cambios estilísticos para adecuar la rima y el hilado de los diálogos.

    Este musical fue presentado en la Jornada de Dirigentes de Mayo 2019 en la Iglesia del Espíritu Santo en Bellavista. A cada uno de los asistentes (más de 600) se les entregó el texto íntegro del musical. Adicionalmente mientras se presentaba se proyectó a ambos lados del altar (lugar donde se hizo el musical) la letra para que todos pudisen ir siguiendo si no se escuchaba bien.

    Las 4 causas que indica el P. Angel Strada como causas del exilio, fueron retratadas en el libreto: Pedagogía, grupo de 10 hermanas con sentimientos heridos, recelo de los Obispos alemanes y Pallottinos contrarios al P.Kentenich.

    Copio solo algunos de los párrafos del musical referentes a esto. Y con ello, los invitamos a meditar, conversar y sopesar la profundidad que tenemos cada uno de la historia de Schoenstatt. Al final hacemos un listado de las fuentes usadas para el musical. Estas fuentes en su gran mayoría han sido de amplio acceso para quien quiera interriorizarse en la historia de Schoenstatt.

    (…)
    Obispo Stein (Dada la complejidad de la historia se puso en boca de algunos personajes reales frases que pudieron decir otros, pero que creemos refleja de algún modo lo que estas personas pensaban):
    La conferencia episcopal
    No ve con buenos ojos
    y produce cierto enojo
    lo de su “idea original”
    Ahora va a fundar
    un Instituto Secular
    de padres diocesanos
    que nos quita de las manos.

    P. Kentenich:
    Envíenos a un hombre de confianza
    sobre Schönstatt a hacer estudio

    Un Pallottino:
    De Dachau llegó con la teja corrida (…)
    Da a las Hermanas posibilidad
    del confesor elegir con libertad.
    ¿que no son secretarias personales
    y en dignidad son todas iguales?

    (…)
    Obispo Stein:
    De Schönstatt el informe es muy favorable (…)
    Una observación menor:
    No se entiende el excesivo amor
    de comunidad y fundador (…)
    con palabras que inducen a error,
    revise el canto y la oración,
    que adolecen de falta de arte.
    La respuesta espero de su parte.

    Hna. Emilie Engel (No lo dijo la Hermana Emilie, es un texto prácticamente integro de la “Epistola Perlonga”, que para efectos de dramatización pusimos en boca de ella):
    ¡Estos detalles son lo esencial,
    el núcleo pedagógico de su carisma! (…)
    se encamina la Iglesia a una crisis total,
    de autoridad, obediencia y el plano sexual.
    Su mañana se juega en lo personal.

    Una Hermana Superiora (Algunas Hermanas de María, con sentimientos encontrados con el P. Kentenich, aprovechan la oportunidad de la Visitación para hacer críticas al Obispo Stein sobre la pedagogía del P.Kentenich):
    De las Hermanas de María soy superiora
    y hacerle saber mi opinión quiero ahora (…)
    Obispo, el padre es un hombre muy fuerte
    mucha autoridad sobre las Hermanas ejerce.

    (…)
    P. Kentenich:
    Las observaciones que Ud. cree periféricas, las pondré en una conversación.
    Llamaremos a los interlocutores: Pedro y Pablo.

    San Pedro (En la “Epistola Perlonga” el P.Kentenich hace dialogo dramatizado entre Pedro y Pablo en la cual el Obispo Stein estaría simbolizado por Pedro y el P.Kentenich por Pablo. Representando la clásica tensión entre institución y carisma que tiene uno de sus primeras fricciones entre los mismo Pedro y Pablo que termino en el concilio de Jerusalén. En el relato del musical, se toma esta idea pero con otros contenidos de la misma “Epistola Perlonga”, particularmente del informe de visitación y la primera parte de la carta):
    Creo necesario llamar la atención de peligros,
    Desviaciones y malformaciones que pueden suscitarse.

    San Pablo:
    A Schönstatt no voy a justificar.
    Se trata de principios que a la Iglesia quiero regalar.

    San Pedro:
    Mi visitación no fue anunciada
    en su ocasión disimulada.

    San Pablo:
    Fuera este mi modo, mi voluntad expresa
    exponerlo todo, las cartas sobre la mesa.

    San Pedro:
    Hermanas valientes, dan su opinión,
    sufren exclusión, por ser disidentes.

    San Pablo:
    Usted está atado
    a humanos temores
    enseñanzas las mejores
    no se libran de errores.
    (…)
    Hermanas del extranjero
    salieron adelante
    sin ayuda ni dinero
    construyeron bastante.
    Las que aquí vivieron
    sus vidas expusieron
    al peligro del nazismo galopante.
    Esto deja sin razón
    alegar masificación.

    San Pedro:
    Son esclavos del temor
    del fascinante fundador.
    Aunque solo a un puñado
    de hermanas el visitador conoció,
    se siente con el derecho
    de emitir un juicio tan categórico.

    San Pablo:
    ¿Porqué a esos testimonios más crédito se da
    que a la mayoría de la Comunidad?
    Tampoco a los Padres y a su General.

    San Pedro:
    ¡A hablar acudió ahora
    una Hermana Superiora!
    (…)

    P. Turowski (Superior Pallottino muy favorable al P.Kentenich):
    Superior de Pallottinos
    no ha sido consultado
    del decreto promulgado
    el fundador y su destino.

    P. Möller (Pallottino contrario al P.Kentenich):
    El Superior se apresura
    el riesgo no ha entendido
    a Kentenich da oído
    en su extraña aventura.

    P. Tromp:
    En buena hora vino
    a Usted lo determino
    superior Pallottino.
    (…)

    Fuentes:
    1. ALESSANDRI, P. Hernán: Historia del Padre José Kentenich, Editorial Patris, Santiago de Chile, 1999.
    2. MONNERJAHN, P Engelbert: P.José Kentenich, una vida para la Iglesia, Editorial Schönstatt, 1975.
    3. KENTENICH, P.José: El secreto de la vitalidad de Schoenstatt, Primera parte, Espíritu y forma, (traducción Roberto Bernet). Editorial Nueva Patris, Santiago de Chile, 2010.
    4. KENTENICH, P.José: El secreto de la vitalidad de Schoenstatt, Primera parte, Espíritu de la Alianza, (traducción Roberto Bernet). Editorial Nueva Patris, Santiago de Chile, 2010.
    5. FERNÁNDEZ, P. Rafael (Compilador): Documentos de Schönstatt, Ediciones Paulinas, Santiago de Chile, 1971.
    6. FERNÁNDEZ, P. Rafael (Compilador): Un paso audaz, Editorial Nueva Patris, Santiago de Chile, 2014.
    7. FELDMANN, Christian: El rebelde de Dios, Editorial Patris, Santiago de Chile, 2011.
    8. AMRHEIN, Hna. Matthia y TREESE, Hna. M. Thomasine, Instituto Secular de Schönstatt, Hermanas de María, Causas del exilio del Padre José Kentenich.
    9. KENTENICH, P.José: Epístola Perlonga – 1949, (Traducción P. Benjamín Pereira).
    10. WOLF, Margareta: Mi sí es para siempre: Emilie Engel, hermana de María de Schönstatt, Instituto Secular de Schönstatt , Hermanas de María, Buenos Aires, 1973.

    Firman:
    Blas Barros, Rolando Cori, Juan Martínez y Cristián León.

  4. Gracias HMA! Palabras más que claras y certeras. Ojalá todos los que dudan de la santidad de nuestro Padre dejen las filas de Schonstatt pues no son dignos de llamarse hijos de tan grande padre. Creo que esta parte de la historia más que desprestigiar al padre lo que hará es sacar a luz a quienes no son hijos auténticos de Schonstatt.

  5. Duelo? Sì. Duelo profundo porque deliberadamente se ocultò la verdad. Catorce años en Schoenstatt siguiendo un camino de la mano de la MTA y confiando en las fuentes de nuestra pedagogìa. Que terrible realidad. En todo caso todo el duelo acabarà en el momento que cada uno decida si sigue adelante con el ideal de Schoenstatt o si se queda en el camino porque se dio cuenta que el fundador realmente fue un ser humano. La obra debe continuar intacta; los seres humanos cometemos errores y aun asi seguimos formando esta familia de Schoenstatt de la mano de la MTA para alcanzar a Dios. Gracias p. Patricio Moore por su humildad de corazòn y transparencia.

    • Duele mucho leer su comentario… Si leyó atentamente la declaración de la Presidencia Internacional, habrá notado que todas esas acusaciones al P. Kentenich NO FUERON ACEPTADAS por la Iglesia… a tal punto que, luego de estudiadas exhaustivamente, S.S. Pablo VI lo rehabilitó y así pudo regresar a Schoenstatt. ¿Notó también que Mons. B. Stein, que en aquel entonces, como obispo auxiliar de Tréveris, solicitó la visitación apostólica, fue luego – como obispo titular de la misma diócesis – el que inició el proceso de beatificación del P. Kentenich? ¿Y sabe Ud. que antes de iniciar un proceso así se requiere el «nihil obstat» de la Santa Sede? ¿Nota que la Iglesia consideró falsas TODAS ESAS ACUSACIONES? La historiadora las presenta como algo actual, y es tristísimo que haya personas – para peor schoenstattianos – que duden de la integridad del P. Kentenich. Que el Espíritu Santo nos ilumine a todos…

      • Hna. hay dos temas en esta situación: uno lo de las denuncias y otro el que no se nos haya entregado la información completa de lo que era este proceso. Y ahí tienen responsabilidad las Hermanas y los sacersotes en los procesos formativos, realidad que no pueden dejar de asumir. Hay un quiebre en la confianza, en cuanto a la entrega de toda la información, un sentimiento de sentirse tratados como no aptos para saber todo lo que es la vida del Padre Kentenich, como schoenstatianos de segunda clase, y eso es algo que se debe enfrentar en forma abierta y transparente. Y aquí, como dice el Sr. Morales, por una parte tenemos que crecer como laicos más maduros en cuanto a informarnos y formarnos más activamente, y por otro lado, de parte de los Asesores, de revisar tanto los planes formativos como el estilo de acompañamiento. Se requerirá hacer realidad el «Queremos aprender unos de otros pues nunca terminaremos de aprender». A mí me duele, que no se asuma esta realidad.

      • Excelente la Hna. Clara quien ha dicho públicamente en su declaración que las hermanas están totalmente de acuerdo con la conformación de la Comisión que revisará la nueva documentación desclasificada por el Santo Oficio. Un signo de apertura a la verdad.
        Ahora solo queda esperar.
        Por otra parte, desde antiguo la mayoría de los que participamos activamente en el movimiento siempre hemos percibido, sin que eso deteriore el afecto hacia ellas, una cierta apropiación Unilateral de la comunidad de las Hermanas en todo lo que se refiere al Padre Kentenich. Algo así como la cuna de la verdad.

      • Estimada Hna….? considero lamentable que siendo usted HNA. DE MARIA haga estas declaraciones no aceptando en el fondo la posible lectura de la historia con los nuevos documentos desclasificados y hallados por la teóloga investigadora sin que Kentenich o Schoenstatt hayan sido su objetivo de investigación.
        ¿SABE USTED que durante años la Iglesia fue injusta? ¿SABE USTED la cantidad de abusos sexuales que fueron ocultados por la Iglesia? ¿ACASO NO SABE la cantidad de información que ocultó usted y su comunidad? ¿Y encima dice «para peor schoenstattianos»……? Por mi parte, como muchos otros, no ponemos en duda la moral del Padre Kentenich pero estamos abiertos a escuchar lo que la Iglesia actual y la historia tengan para decir. Y sea lo que sea, seguramente la mayoría seguiremos siendo PARA PEOR Schoenstattianos, unidos a la Mater y al Santuario.
        Que el Espíritu Santo la ilumine, a usted y a la comunidad a la que representa.

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