Publicado el 25. noviembre 2019 In Vida en alianza

“Sígueme” – Ordenación sacerdotal de Francisco “Pancho” Bosch

ARGENTINA, Claudia Echenique •

“¿En qué faenas andabas, y qué te dijo Jesús? Te encontró en tu mesa, en tus redes, en tus cosas. Para sorpresa tuya y de muchos, su voz resonó en tu alma: Pancho, sígueme; y aquí estás”, fueron palabras del Mons. Francisco Pistilli, obispo de Encarnación, en la homilía de la ordenación sacerdotal de Francisco María Bosch, el sábado 23 de noviembre de 2019 en Nuevo Schoenstatt, Florencio Varela. —

La Iglesia de Dios Padre estaba colmada con la presencia de la familia de Schoenstatt de San Isidro, de donde surgió Pancho, y las otras comunidades de la Región Buenos Aires, las Hermanas de María y muchos más que vinieron desde lejos. Entre los más de veinte sacerdotes, se encontraba el Padre Pablo Pol, venido desde Alemania, y seminaristas y compañeros de curso que viajaron desde Chile.

Muchos les hablan de Cristo, pero ellos necesitan ver a Cristo

Mons. Pistilli fue Maestro de Novicios de Pancho y luego, en el tiempo de estudios, fue su Superior de la comunidad. Por eso, al igual que hace dos semanas en la ordenación del P. Cristian Rodríguez Robles Terán, su homilía tuvo un tono de pastor que conoce muy bien a cada una de sus ovejas. En un pasaje, decía: “Al ‘Sígueme’ se une el ‘Vayan’. Vayan, anuncien el Evangelio, hagan nuevos discípulos. (…) Si hay pocas vocaciones, no es porque los jóvenes no buscan o no deseen el llamado. Están sentados a sus mesas o enredados en sus redes esperando ese llamado especial, esa conexión de empatía profunda, que conecta con sus almas hambrientas. Muchos les hablan de Cristo en tercera persona como un héroe pasado, o les exponen una doctrina a la que deben someter sus mentes y sus voluntades. Les presentan un Cristo a veces institucionalizado, almidonado, estandarizado, otras veces tuneado ideológicamente o encuadrado hermenéuticamente en una Cristología parcial, también en ocasiones formateado en rúbricas o alienado en emotivos montajes de sensibilidad exagerada. Pero ellos necesitan ver a Cristo.

Recuerda, querido Pancho. Hay que enseñar como Jesús, su Palabra debe resonar en tus palabras con autenticidad. Su mensaje debe llegar en la humildad y en la verdad, para unir al rebaño en un sólo corazón y en una sola fe. No nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Aquel, quien es Camino, Verdad y Vida”.

Todos le impusieron sus manos

Luego de las letanías, entonadas con ritmos folklóricos latinoamericanos, y la invocación al Espíritu Santo, Mons. Pistilli le impuso sus manos y luego todos los sacerdotes presentes hicieron el mismo gesto, que se repite desde los primeros apóstoles en la Iglesia.

Al recibir los ornamentos presbiterales, la asamblea estalló en un gran aplauso por la alegría de un nuevo sacerdote para Schoenstatt y la Iglesia. Así, el P. Francisco María Bosch fue incorporado al altar para consagrar el pan y el vino por primera vez.

Agradecer los muchos regalos que Dios me hizo

Antes del final, el P. Pancho, en sus agradecimientos, hizo un recorrido por su vida para mencionar a todas las personas que tocaron su vida en el camino al sacerdocio. “Son muchos los regalos que Dios me hizo. Gracias Dios, Padre bueno, porque fue en mi familia el lugar del primer encuentro contigo.

Gracias, Padre bueno, por mis amigos del colegio. Por ellos conocí Schoenstatt. Fue viviendo la fe con ellos que descubrí la invitación de Jesús a seguirlo.

Continuó agradeciendo a la Juventud Masculina, al P. Pablo Pol, y lo hizo en forma particular con Mons. Francisco, el Paí, “gracias a vos hoy soy ‘curita’, gracias por ser tan padre con nosotros”. También agradeció a sus compañeros de curso, y a los padres de Schoenstatt por recibirlo en la comunidad de Sion y a muchos más que lo acompañaron en todos estos años de preparación al sacerdocio.

Primera Misa en el Santuario de San Isidro. Prédica del P. Pablo Pol

La mejor maestra de sacerdotes, María

En el final de su mensaje, Mons. Pistilli le habló a P. Francisco de un modo más personal: “Querido Pancho: Como en el rugby, hacemos equipo. Los buenos jugadores se admiran y se inspiran imitando el buen ejemplo de los otros jugadores. En tu informe de novicio escribí: ‘Admiro su sencillez, su espíritu deportivo, su actitud definida y positiva ante la vida, admiro la humildad que la Mater va despertando y haciendo crecer en él. Tiene alegría en el corazón’. Sigue creciendo para animar a muchos a seguir a Cristo. Somos acólitos toda la vida, en el mismo equipo, (…) siempre buenos, alegres, humildes, libres, simples y fuertes como nos enseña la mejor maestra de sacerdotes acólitos: María”.

A Ella, la Reina de su corazón, fue a consagrarle su sacerdocio en el Santuario del Padre, al finalizar la misa. Luego todos pudieron saludarlo y compartir un ágape en el salón debajo de la Iglesia.

Al día siguiente, el P. Francisco María Bosch celebró su primera misa en el Santuario de San Isidro, el lugar donde empezó toda esta historia sacerdotal. El Padre Pablo Pol, rector del Santuario Original, predicó, destacando los momentos claves en el camino del nuevo sacerdote:

«Cuando el año pasado me pidieron partir a servir con mi ministerio en Alemania tenía muchas preguntas abiertas pero una sola gran certeza: Hoy quería estar acá y Dios (y la comunidad) me lo permitieron.
No es la primera vez que me piden predicar en una “primera misa”. Esto no lo hace más fácil ni le quita toda la emoción interior y responsabilidad que produce. Cada una de estas ocasiones fue para mí una oportunidad para agradecerle a Dios el camino recorrido y el haberme regalado esta gracia del “testigo”: Ver las maravillas que se obran en el corazón del hombre ante el llamado de Jesús: “Pancho: Sígueme”.»

Fotos: P. Pablo Pol, Claudia Echenique

 

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