Publicado el 17. noviembre 2019 In Vida en alianza

Rema mar adentro

ARGENTINA, Silvia Sibay •

Un 9 de noviembre muy esperado por la familia de Schoenstatt de Tucumán ¡Y no era para menos! Esa tarde se ordenaba sacerdote la primera vocación tucumana de los Padres de Schoenstatt. —

Con inmensa alegría veíamos llegar a los Padres de otras diócesis que acompañarían este acontecimiento – algunos muy cercanos en el afecto – y a Monseñor Francisco Pistilli, Obispo de la Diócesis de Encarnación, Paraguay, quien sería en encargado de la Ordenación. Los Padres de Schoenstatt que viven y nos asesoran en Tucumán, ya los habían recibido y acogido, algunos en hogares de las familias.

La Catedral Nuestra Señora de la Encarnación, nos recibió con sus naves llenas de familia, amigos y todos los schoenstattianos, que compartíamos con Cristián Rodríguez Robles Terán, “nuestro novicio”, su emoción y entrega.

Era conmovedor ver su rostro cubierto de lágrimas de alegría, mientras Monseñor Pistilli le hablaba, durante la ceremonia.

¡Sacerdote para siempre!

¡Y llegó el momento tan esperado! Postrado, se sumergió en el inmenso amor de Dios que lo acogía a su servicio. A un costado, la imagen auxiliar de la Mater lo acompañaba y recibía.

Cambio de vestiduras…pasar de diácono a sacerdote. Luego de la bendición del Obispo y de cada uno de sus ahora hermanos, se dirigió al ambón para agradecer a todos: sus formadores, sus hermanos de curso, que ya se habían ordenado en Paraguay, la familia de Schoenstatt y sus padres y toda su familia presente.

En estos momentos, en que los acontecimientos nos preocupan, Cristián es una brisa fresca que nos anima a seguir con fe, esperanza y la mirada puesta en un futuro promisorio, porque surgirán nuevas vocaciones y como familia debemos estar dispuestos a dar cada día un poquito más. Quien todo lo deja por seguir a Cristo, nos enseña a buscarlo también en los que nos necesitan.

¡A festejar, como familia!

Pasamos luego al salón parroquial, donde celebramos con júbilo un hermoso momento de vínculos, en el que pudimos conversar con algunos Padres de Schoenstatt que no veíamos hace tiempo, mientras esperábamos poder tomarnos una foto con Cristián, rodeado por toda la concurrencia.

Los festejos continuaron al día siguiente, en el Santuario, donde el nuevo Padre celebró su primera misa.

¡Gracias, Padre Cristián, ¡por tu entrega!

 

 

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