Publicado el 23. diciembre 2015 In Santuario Original

“Tendrás al Señor por luz eterna“ (Isaías 60,19) – Impresiones después de una visita a la capilla de la casa de Marienau

Por María Fischer •

“Y acudirán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu amanecer… Tendrás al Señor por luz eterna y a tu Dios por tu gloria…” Isaías 60, uno de los más bellos pasajes de Adviento del Antiguo Testamento es el que viene a la mente cuando uno abre la pesada y hermosa puerta de madera de la capilla de la casa de los sacerdotes y de huéspedes Marienau. Sigue siendo la misma capilla donde el Padre Kentenich celebró la Santa Misa, un lugar de muchos recuerdos y encuentros preciosos, un lugar de oración y de alabanza a Dios… Pero, ¿dónde se encuentra ese lugar oscuro al que se le pueden ver los cincuenta años de existencia? Ha desaparecido. Y en su lugar ha aparecido una habitación llena de luz, luminosa, con cálidos colores blancos, y brillantes amarillos, azules y rojos.

“La habitación tiene algo”. Cuando María Jesús Fernández, la artista chilena que diseñó la Iglesia de Dios Padre en Argentina o la capilla de la casa en Haus Regina en Schoensttatt, vio la capilla de la Marienau, vio un potencial que muchos nunca habían visto. Y comenzó.

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Una luz maravillosa

Después de llamar a un profesional para limpiar las ventanas, la capilla se inundó de luz. El mosaico en el presbiterio brilla y ha ganado profundidad.

A la derecha y a la izquierda del altar, los brillantes y variados tonos azules hacen resaltar las imágenes de la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt y de Karl Leisner.

Con muchos conocimientos en la materia y sentido litúrgico, María Jesús Fernández, el Ingeniero Arne Reichert y el Rector P. Egon M. Zillekens, elaboraron un concepto de iluminación para la capilla. Hay luces que iluminan en forma sutil el mosaico, elegantes luces con forma de péndulo reparten a ambos lados del altar una cálida luz.

Cuando se celebra la Santa Misa, se enciende una luz adicional en la nave central de la capilla, lo que subraya la solemnidad, y cada entrada del sacerdote hacia el altar recuerda la vigilia de Pascua…

Y luego la luz cae desde arriba hacia el altar, en el centro de la celebración eucarística. La artista insistió en esto. Un mensaje que se remonta a las catedrales góticas, en las cuales se construyó simbólicamente una imagen del cielo. La catedral gótica tiene una forma especial, recibiendo la luz principal desde arriba, provocando una misteriosa plenitud de luz que transforma todo el espacio, dando la impresión de que brilla por su propia cuenta. Algo de esto puede experimentarse en la renovada capilla de la casa de Marienau.

“El altar, sobre el cual nuestro Padre Fundador celebró, no ha tenido cambios”, así lo dijo el rector P. Egon M. Zillekens. Una síntesis bien lograda entre recuerdo, conservación y renovación, tanto de estilo y arte como de sencillez.

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La cruz

La cruz colgaba antes del lado derecho de la puerta de la capilla, pintada de negro y de alguna manera demasiado grande y casi amenazante. María Jesús Fernández eliminó la pintura negra, restauró cuidadosamente la cruz y le dio un nuevo lugar en la parte posterior de la capilla sobre una galería. Directamente a la vista del sacerdote celebrante.

Esta cruz llegó a la Marienau en el año 1951, y proviene de una ermita en el norte de Alemania que fue desmontada. El P. Klein-Heßling y el P. Theo Hoffacker la compraron, la llevaron a Schoenstatt, donde durante muchos años quedó en la escalera principal, seguramente vista y saludada muchas veces por el Padre Kentenich en los años 1966 – 1968… La cruz está hecha de pantano de roble y debe tener al menos 800 años.

Esta área de la capilla no está lista aún, pero ya puede intuirse que se trata de un lugar de meditación y no sólo durante el tiempo de la Cuaresma…

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Invitación

Para los que vengan a Schoenstatt en estos días de Navidad o después, deberán planear una visita a esta capilla, ya que es una invitación para rezar y para admirar y ahora, incluso más que antes, es una invitación para un encuentro con el Padre Kentenich y aquella cultura de Pentecostés de muchas lenguas, un encuentro con las decisiones audaces (“tal vez audaz para el resto de la gente, pero no para usted”) en la brillante luz de la fe y del envío audaz, decidido, al que él invita a su Schoenstatt.

Fotos

Capilla Marienau
Original: alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria

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