proceso Kentenich

Publicado el 2021-03-26 In José Kentenich

Una reflexión sobre los antecedentes relativos a la integridad moral y concepto de autoridad espiritual del fundador de Schoenstatt

Pedro Pablo Rosso, Chile •

Recientemente, monseñor Stephan Ackermann, obispo de Tréveris, anunció que invitará a un grupo de expertos, incluyendo psicólogos, educadores e historiadores (fuera del procedimiento del proceso de beatificación), en vez de una nueva comisión de historiadores (dentro del proceso de beatificación). Como explicó posteriormente, en una entrevista, esa decisión fue motivada por los antecedentes publicados, en octubre de 2020, por la historiadora Alexandra von Teuffenbach. Según Mons. Ackermann, esa información “plantea cuestionamientos tanto a la integridad moral como a la concepción de autoridad espiritual del fundador de Schoenstatt”. El señor obispo se refería al libro titulado “El padre puede hacerlo” (Vater darf das!). Desde el 19 de marzo de este año, una traducción al español de esa monografía está disponible en una versión e-book (Amazon).

 

I Resumen del libro

Nota de redacción: Ya hemos publicado varios resúmenes del libro, pero igualmente decidimos publicar esta parte, pues es la primera vez que se hace basado en la traducción del libro al español y no desde la dependencia de saber alemán o confiar en “lo transmitido”.

Libro El padre puede hacerlo

Tapa

El núcleo de la obra antes mencionada son cartas y declaraciones de hermanas de María que afirman haber sido víctimas de abusos por parte del P. Kentenich. Estos documentos se guardan en los archivos de la diócesis de Tréveris y en los de la Sociedad del Apostolado Católico (SAC) (palotinos), en Limburgo. Quienes formulan esos cargos son las hermanas Georgia (Georgina) Wagner, Gregoria,, Mariosa Boy, Elisabeth Thorbecke, Rosa Thorbecke, Agnes Möhler, Adela Elisabeth Eidt, Christa Nekes, Maria Wolter, Agnes Thröner y Elisabeth Semmelmann. Todas fueron Hermanas de María, algunas por muchos años.

Resumen del libro 1: Los testimonios de las hermanas

Los testimonios de las hermanas son coincidentes en sus aspectos esenciales. Declaran haber sufrido diversos tipos de humillaciones, arbitrariedades y vejaciones perpetradas por el P. Kentenich. Técnicamente, estas denuncias corresponden, mayoritariamente, a abusos de autoridad, espirituales y psicológicos, incluyendo algunos en la categoría de “bullying”, como el ser denigradas en público estando ellas presentes. Además, dos de las hermanas mencionan situaciones, desconcertantes y perturbadoras, de contactos físicos durante una confesión, en la oficina del P. Kentenich, que podrían tener una connotación sexual. En cada caso, los episodios relatados, algunos sufridos en forma reiterada, son descritos como traumas que marcaron hitos dolorosos en las vidas respectivas.

Los testimonios son estremecedores. Aun concediendo al acusado la posibilidad de creer que actuaba con fines “psicoterapéuticos” o pedagógicos, los hechos denunciados son, indudablemente, abusivos. Como atenuante, podría argumentarse que ellos ocurrieron en un contexto cultural patriarcal y jerárquico mucho más tolerante con ese tipo de conductas que el actual. No obstante, para una sensibilidad cristiana, los actos denunciados por las hermanas constituyen, como mínimo, notables faltas a la caridad, agravadas por el hecho de que el causante era un sacerdote y, a la vez, director espiritual y superior jerárquico de las afectadas.

Resumen del libro 2: El liderazgo

Otro aspecto condenable revelado por el libro de la Dra. von Teuffenbach es la dinámica relacional creada en la comunidad de las hermanas por el liderazgo avasallador del P. Kentenich y su exigencia de controlar todo y saber todo, hasta las mayores intimidades de cada hermana. La suya era una jefatura sin contrapesos, cimentada en su carisma y fama de santidad. Ese poder absoluto adquiría una expresión concreta en un acto de sumisión total profesado por las hermanas en las confesiones. Contrariando disposiciones canónicas, las hermanas solamente podían confesarse con el P. Kentenich. Algunas veces debían adoptar la “postura del Monte de los Olivos”, lo que significa tenderse en el suelo en posición prono (boca abajo). El rito incluía el «examen del niño». Relatado por la entonces hermana Christa Nekes, la fórmula de ese examen era la siguiente: P.K.: ¿Qué es el padre para el niño? Hna: Todo; P.K.: ¿Qué es el niño? Hna: Nada; P.K.: ¿A quién pertenece el niño? Hna: Al padre; P.K.: ¿Qué puede hacer el padre con el niño? Hna: Todo. Otras hermanas agregan a lo anterior preguntas sobre la propiedad de partes femeninas de sus cuerpos.

Resumen del libro 3: “Caer en desgracia”

En esa estructura cerrada y piramidal, la segunda autoridad era la Hna. Anna, cofundadora de las Hermanas de María. Según atestiguan algunas hermanas citadas en el libro, llegó un momento en que ella consideró excesivo el culto a la personalidad del P. Kentenich, como también sus “terapias” y penitencias. Respecto a estas últimas, llama la atención que algunas hermanas recibieron la orden de azotarse (privadamente) las nalgas al desnudo. Cuando la Hna. Anna comenzó a oponerse a esos actos y favoreció la llegada de un visitador diocesano, “cayó en desgracia”, lo que le significó ser destituida, denigrada en forma pública por el fundador y, más tarde, alejada físicamente, mediante su destinación a Suiza. El trato recibido por ella fue citado en algunas declaraciones como un ejemplo de la odiosidad con que actuaba el P. Kentenich hacia quienes desafiaban su autoridad o le desobedecían.

Otra característica anómala de la situación de las hermanas, más propia de una secta que de un instituto religioso, era la prohibición absoluta de hablar con otros sobre lo que ocurría dentro de la casa, muy particularmente con los padres palotinos, quienes —según diversos testimonios de los archivos— eran permanentemente descalificados por el P. Kentenich. En ese ambiente, las hermanas que se atrevieron a comunicar a los visitadores lo que ellas pensaban y sentían fueron etiquetadas como “traidoras” y tratadas con desprecio y silencio.

Resumen del libro 4: La visitación

Según expone von Teuffenbach, todos los elementos antes mencionados explicarían la drástica y oportuna acción de la Santa Sede de separar al P. Kentenich de las hermanas, enviándolo a Milwaukee. Una decisión que habría sido tomada sobre la base del informe del Visitador, el P. Sebastián Tromp (S.J.), con la anuencia de Pío XII. Según esa historiadora, las autoridades de Roma consideraban que Schoenstatt era una iniciativa apostólica valiosa y fecunda, pero su fundador, mediante medidas canónicamente objetables y una conducta episódicamente atrabiliaria, comenzaba a dañarla. Por lo mismo, la obra debía ser depurada y preservada mediante una intervención que implicaba, como primera medida, desvincular a su líder. Lo que se buscaba era “poner orden” y resguardar la integridad de la obra de Schoenstatt. A este respecto, la Dra. von Teuffenbach afirma que todos esos antecedentes serán publicados en su próximo libro.

II Preguntas y conclusiones

Preguntas I ¿Por qué actuó en forma tan “inadecuada” con algunas hermanas?

Considerando la imagen de persona afable y cordial que proyectaba el P. Kentenich y el cariño reverencial que sienten por él la vasta mayoría de quienes lo conocieron en vida, surge la pregunta: ¿por qué actuó en forma tan “inadecuada” con algunas hermanas? ¿Sufría acaso de algún tipo de problema psicológico? La pregunta no parece fuera de lugar considerando sus traumas de infancia y una estadía en Dachau. Probablemente, este será un aspecto que analizarán cuidadosamente los expertos convocados por Mons. Ackermann. No obstante, las declaraciones de algunas hermanas y sacerdotes recogidas en “El padre puede hacerlo”, entre ellos el P. Ferdinand Schmidt (SAC), describen al .P. Kentenich como alguien más bien arrogante, que disfrutaba la adulación y se ufanaba de su intelecto. Sin perjuicio de que esas apreciaciones pudiesen ser exageradas, ellas sugieren una personalidad con matices narcisistas. Esta impresión no pretende ser diagnóstica, simplemente consigna una observación congruente con otras características suyas. Llaman la atención especialmente las siguientes:

a) una tendencia a referirse a sí mismo en tercera persona; por ejemplo: “El padre ha herido a la hija”;

b) la incapacidad para reconocer los dolores provocados en otros por sus dichos y acciones;

c) alentar el culto a su personalidad, protagonizando ritos que simbolizaban su paternidad espiritual, como situarse en el altar sosteniendo un cirio en forma de corazón en el que las hermanas encendían sus propios cirios acorazonados, pronunciando las palabras: «suscipe pater, filiam cordis tui” (levanta padre, el corazón de tu hija);

d) la exageración de sus logros (“A la sombra de este santuario se codecidirán los destinos de la Iglesia y del mundo por siglos«);

e) el sutil tono de superioridad intelectual y moral de sus declaraciones dialécticas, muy acentuado en diversos párrafos de la “Carta del 31 de mayo” y de la Apologia pro vita mea;

f) la exageración de sus talentos, como el considerarse profético y hablar con total convicción de su “misión de profeta” y otras situaciones que llevan a pensar en una expectativa constante de elogios y admiración. Un trastorno de personalidad de esa u otra naturaleza, sin duda, puede inducir conductas anómalas.

Con respecto, específicamente, al trato con las hermanas vale también la pregunta: ¿Por qué no tuvo una conducta análoga con los sacerdotes o hermanos de María, es que sufría algún tipo de misoginia? El antecedente de una infancia separado de su madre, que sufrió el P. Kentenich, es muy común en los casos de violencia contra la mujer, tanto los de índole verbal y psicológica como física y sexual.

Preguntas II: ¿Por qué se mantuvieron en secreto los hechos?

Al conocer estos antecedentes, muchos se preguntarán: ¿Por qué se mantuvieron en secreto, por lo menos para los miembros laicos del Movimiento, los hechos que aparentemente motivaron el destierro del P. Kentenich? ¿Alguien podrá responder a esta pregunta? Supongo que fue para mantener impoluta la figura del fundador.

Desgraciadamente, en el caso de Schoenstatt, como me consta personalmente, hubo también deformación de los hechos, explicando su exilio como “la incomprensión de Roma a las innovaciones del padre” o “la incomprensión de la Santa Sede al vínculo paternal y orgánico del padre con las hermanas” o “como respuesta al tono y contenidos de la Carta del 31 de mayo”.

Lamentablemente, a esas tergiversaciones se sumó la desacreditación de algunas de las víctimas: “eran personas histéricas” o “endemoniadas”. La Hna. Georgia Wagner, fundadora de la casa de Temuco y superiora provincial de las Hermanas de María en Chile, fue tildada públicamente, por el P. Kentenich, como un caso de “posesión demoníaca”.

Conclusión

Todo esto me lleva a plantear la necesidad imperiosa, por amor a la Verdad, que el movimiento asuma los hechos lamentables relatados en estos nuevos antecedentes, que admita que una de las causas del destierro del padre fundador fueron sus errores, excesos y debilidades. No creo que eso cause el colapso de Schoenstatt o el desvanecimiento de la espiritualidad que cultiva. Por lo mismo, con mucha humildad y respeto, me atrevo a decir que es hora de tomar decisiones y, junto con desmitificar la figura del P. Kentenich, librándola del idealismo y hagiografía que hoy la rodean, aprovechemos estas circunstancias inesperadas para iniciar una muy necesaria etapa de reflexión crítica y renovación de la Familia de Schoenstatt.

Revisemos su organización, su articulación y sinergias, la formación de sus miembros, la vigencia orientadora de los muchos textos y opiniones del fundador y, a partir de esas conclusiones, elaboremos la propuesta del movimiento para los desafíos eclesiales y sociales del siglo actual.


Pedro Pablo Rosso Rosso, Federación de Familias, es un médico pediatra y académico chileno. Fue rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile entre 2000 y 2010 y profesor titular de la Facultad de Medicina de la misma universidad. En 2012 fue nombrado profesor emérito.

 

Etiquetas: , , ,

31 Responses

  1. Charo dice:

    Gracias por el artículo. Lo suscribo en todos sus términos, y hemos defendido lo mismo. Me alegra coincidir con alguien que conoce tanto y desde hace tanto tiempo Schoenstatt (el hotel desde todas sus estancias, perfiles y planos). Y que además tiene una formación tan profunda y honesta. Estoy convencida que, o se crea un espacio compartido donde se permita la duda razonable, o lo único que abriremos son dos frentes. No se puede continuar en los espacios comunitarios compartidos como si no hubiera ocurrido nada. Lo menos que se puede decir es que se han ocultado hechos indiscutibles que matizarían mucho el relato transmitido (sin ir más lejos, se ocultó lo que de verdad decía el informe Stein de la primera visitación). Claro que hay responsabilidad en los asesores, que son los que nos han transmitido esa historia edulcorada. Y si no sabían nada… lo lógico es que se trasluciera en ellos indignación y promoción, activa y pública, de un relato más ajustado a la verdad de los hechos. Ratzinger decía: «la duda es el lugar de encuentro entre el creyente y el no creyente», quizás, la duda, explícita y debatida honestamente, enriquecida con las aportaciones no escuchadas que hizo la Iglesia en la visitación, sea el lugar del encuentro. Para lograrlo necesitamos de amor y apertura comunitarios, pero también un rigor y una profundidad en la formación teológica espiritual que quizás antes no era tan evidente que Schoenstatt necesitara, en este momento son irrenunciables todas estas cualidades.

  2. Cristian dice:

    Es conocido que un victimario ejerce su ‘dominio’ sobre sus víctimas de tal forma que éstas manifestarán el daño de dos maneras diferentes, incluso opuestas: evidenciando a su victimario o amándolo (síndrome de Stocolmo). Creo que es el caso del fundador del movimiento y la historia tanto de las Hrmnas de María abusadas y que se atrevieron a contar como de sus devotas seguidoras. De la misma forma como un DaVinci dejó su huella en su obra, Kentenich deja su huella en su obra.

  3. Nora Pflüger Totti dice:

    Comparto muchas de las opiniones aquí publicadas, me parece muy interesante el artículo y muy provechoso que reflexionemos juntos, pero creo también que a la autoridad de la Iglesia le corresponde explicar de una buena vez cuáles fueron las verdaderas causas del exilio del Padre Kentenich, qué cargos realmente se le hicieron, si esos cargos fueron retirados o no, etc. Es una explicación a la que todos los schönstattianos tenemos derecho, incluidos los asesores, sobre los cuales me parece injusto generalizar, porque no los considero en masa responsables del «secretismo». Y es a la Iglesia a la que corresponde también decir la última palabra.
    Y entretanto, seamos tolerantes entre nosotros, aunque pensemos distinto. Todavía no conocemos toda la verdad. No adelantemos juicios ni adoptemos posturas rígidas, porque con la rigidez, cuanto más se quiere aclarar más se oscurece.Y recemos.
    Nora Pflüger Totti, La Plata, Argentina

  4. Lena Castro Valente dice:

    El tiempo es un gran sacramental.

  5. nando dice:

    Con el debido respeto a la competencia de quienes escribieron este artículo, no entendí si lo publicado en el último libro es realmente suficiente para definir al Padre Kentenich como una personalidad con trastorno narcisista.
    Seguramente es una personalidad compleja, que inevitablemente le trajo heridas debido a su historia personal. Si hay hermanas que han sido profundamente humilladas por su comportamiento, hay otras que han dado testimonios completamente opuestos. es difícil emitir un juicio en tan poco tiempo. es por eso que la mejor manera es hacer que la comisión funcione y luego ver la verdad. la vida es compleja, está hecha de errores, incluso errores graves, y cualquiera que haya tenido experiencia con una comunidad de personas sabe que los accidentes ocurren. Sin embargo, Dios necesita a los hombres y usa a los hombres, y la historia de Dios y su salvación también hace uso de graves errores humanos. finalmente, por la poca idea que tengo, hay que investigar el asunto del Padre Kentenich, probablemente trae consigo acciones graves, pero ciertamente no es la historia de un corrupto con una doble vida. también hay que mirar con los ojos de la fe: como vivimos, así morimos y el Padre Kentenich murió santamente, a diferencia de Marcel Macial con quien alguien quisiera compararlo que murió impenitente.
    finalmente, rezo por toda la gente de Schoenstatt: para que la fe no falte, para que la familia permanezca firme en el amor a la Madre, aunque se constate que el padre no siempre estuvo a la altura del don recibido.

    • Lena Castro Valente dice:

      En este tiempo santo de Cuaresma en el que rezamos más a menudo el Vía Crucis meditamos sobre las TRES caídas de Jesús. Las caídas son las únicas que aparecen más de una vez. ¿Por qué? Jesús habría querido dejar claro que nuestras debilidades pueden hacernos caer en graves errores y pecados pero para Él lo que cuenta es el esfuerzo que hacemos para levantarnos. El pecado es feo y a nadie le gusta, pero la misericordia es divina y ayuda a redimir. Que la Iglesia y Schoenstatt hagan lo que tengan que hacer, pero que nunca se diga que los schoenstattianos no supieron unirse en esta prueba y que no lucharon codo con codo por este legado que es el Movimiento Apostólico de Schoenstatt sin dejar de reconocer lo bueno que hizo el Fundador.

  6. Clemencia dice:

    Propongo retomar la lectura del evangelio de ayer domingo, que se sitúa en ese momento en Jesús está en el sanedrín y le preguntan si es el Hijo de Dios, él lo confirma y «entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo: ¿que necesidad tenemos ya de testigos? … es reo de muerte! Mt 26

  7. Clemencia Beltrán dice:

    Hola!

    El Dr. Rosso habla con una coherencia clara y aporta a la reflexión. Sin embargo le propongo que agregue a su información más antecedentes para adquirir aún mayor claridad. Me imagino una casa con 5 o 10 cuartos o un hotel con 100 habitaciones, tal vez mi opinión sobre la casa o el hotel la emito pensando en un solo cuarto o tal vez sume a los del tercer piso. Recomiendo salir del hotel, mirarlo por fuera, entero, desde los cuatro costados, dar una vuelta a su entorno, ver por dentro otras instancias. Tampoco es mala idea enterarse de otros datos, su fecha, la intención del arquitecto y de la empresa que lo administra. Se puede seguir pensando que es una pésima construcción y una gran estafa la inversión, pero ya tendrá más peso tal consideración.
    Sinceramente creo en la honestidad de todos los que escriben en este espacio, pero veo algunas señales del regreso de la inquisición y del Santo Oficio donde solo los que cuestionan a un personaje pueden ser considerados honestos y otros, los que creen honestamente en él, son merecedores de todo tipo de improperios o acusaciones bien intencionadas. En esta situación, aunque es dura y desconcertante, me pregunto ¿quién puede arrogarse el derecho a arrebatarle a otros su derecho a ser considerado honesto en su postura? ¿No se está dogmatizando una postura? Los juicios son duros y taxativos. Tal vez posibles, pero tal vez precipitados. Seamos una novedad en una sociedad que no dialoga con altura.
    Con esperanzas, Clemencia Beltrán.

  8. CB dice:

    CB
    ¿Me permiten sumar lo que leímos el domingo en la Sagrada Escritura cuando llevaron a Jesús al Tribunal?
    Le preguntaron sobre esa escandalosa afirmación de ser el HIjo de Dios, Jesús lo confirmó, «Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo: ¡ha blasfemado! ¿Que necesidad tenemos ya de testigos?» …. Y después: «¡es reo de muerte!» Mt 26,14-27
    Aquí estamos….

  9. Margarida Santos Jorge dice:

    Nesta semana santa, memorial também do julgamento mais injusto da história, rezo para que a Verdade sobre a Santidade do PK resplandeça.

  10. Margarida Santos Jorge dice:

    Nesta Semana Santa memorial, também do julgamento mais injusto da história, rezo para que a verdade sobre a santidade do PK venha ao de cima.

  11. Lena Castro Valente dice:

    Lo enviado antes es una respuesta a Rosario Zamora

  12. Lena Castro Valente dice:

    Este es un tema sobre el que cada vez tengo más preguntas y menos respuestas. Intentando ser lo más justa posible, teniendo en cuenta que no dispongo de los datos necesarios He intentado siempre seguir la ruta legal cautelosa. La presunción de inocencia, la ausencia de procedimientos de contradictorio, el pragmatismo racional que deja de lado las emociones subjetivas que anulan el juicio imparcial en la búsqueda de la verdad para ambas partes. Dicho esto, quiero decir que Schoenstatt es un Movimiento Patrocentrico que no puede prescindir de la figura del padre. Schoenstatt no es un Movimiento Mariano aunque su pedagogía se basa en la Alianza de Amor con María. Al «refundar» Schoenstatt con sólo Cristo y María como pilares, estaremos decapitando el Movimiento y fundando otra cosa. Lá figura del padre debe existir siempre y si «despedimos» el que tenemos, habría que cambiar la narrativa e ir directamente a Dios Padre, eliminando así la pedagogía de las Causas Segundas y el principio de instrumentalidad. ¿Seguiría siendo Schoenstatt?

    • Estimada Leda: lo patrocéntrico del carisma está en función del Padre Dios, fin último de todo. Si se considera a un fundador «cabeza» de una comunidad (como indica al expresar que sin PK se «decapitaría» a Schoenstatt) y no lo es Jesucristo, Señor de la Historia, muchos tendríamos serias dudas sobre la ortodoxia doctrinal de ésta y se acercaría muy peligrosamente a una concepción fanática, desinformada y hasta con tintes blasfemos, heréticos y sectarios. Algunos puntos del rol del fundador estarían en el ya confuso tema del 31 de Mayo del que aún no tenemos claridad sobre sus causas por los ocultamientos y manipulaciones informativas evidentes ya hoy.
      Si se considera a un ser humano (aunque sea muy santo) base de la fe, para muchos no hay discusión posible.
      Con María a Cristo: único Camino, Verdad y Vida.

      • Lena Castro Valente dice:

        Estimado Alejandro gracias por comentar mi comentario. Pero yo jamás he dicho que el Padre Kentenich era el Padre Dios. El se posicionava còmo transparente del Padre Dios. El tampoco ha dicho que el era Dios Padre pero una causa segunda. Schoenstatt tiene que tener una figura paterna qué si vamos directamente al Padre Dios eliminamos las causas segundas y la figura del instrumento. «Por Cristo, con Maria, nel Espíritu Santo, al Padre». Schoenstatt no está fundado en la premisa de la santidad del Fundador. Tengo que decir qué a mi la santidad o no del Padre Kentenich me tiene sin cuidado.

      • Lena Castro Valente dice:

        Tengo que decir qué el fin último no es Jesucristo lo es el Padre Dios. Caminamos a la Casa del PADRE. Se uno lee la Bíblia ve que Jesus es el enviado del PADRE jamás ha dicho que le rezaran a El sino ao PADRE. «PADRE nuestro que estás en el Cielo …» Jesucristo es el Mediador no el fin último.

    • Lena Castro Valente dice:

      Para que conste, cuando hablo de la figura del padre no estoy hablando del Padre Kentenich. Estoy hablando de padre en sentido universal. Alguién que dá la vida y la educa.

  13. Luis Zamora Franco dice:

    Estimado Pedro Pablo:
    Te felicito por tu aporte en beneficio de la verdad. Así debe proceder un laico y federado, según lo que aprendí de lo escrito y del ejemplo por nuestro Padre Fundador y de numerosos de sus hijos e hijas. A lo anterior debo agregar las gracias recibidas por mi aporte activo y personal a la construcción de su Familia. He conocido, principalmente, al Padre por sus hijos que viven y han vivido una verdadera santidad. Por la obra en sus hijos he conocido al P.K. y así tengo la certeza vital y de pensamiento de su santidad, la que en nada la mancharán sus faltas, pecados y eventuales crímenes que puedan conocerse, los que dejarían a la vista el poder de Dios en sus débiles instrumentos. A la luz de tan poca verdad, por ahora, es un impulsivo desatino hacer comentarios sobre un proceso canónico inconcluso, que la Providencia se está encargando de poner más a la vista su término.

    • Estimado Luis: Quizá no comprendí bien la redacción… pero sostiene usted que una santidad auténtica podría sostenerse en pecados y crímenes de esta magnitud? En conciencia debo decirlo: Eso es irracional, aberrante y violento.

      • Luis Zamora Franco dice:

        Estimado Alejandro Mendoza: Escribo de buena fe y espero así ser entendido. Cada vez que intervengo sobre estos temas parto de la base que no necesito partir desde Adán y Eva. En lo expresado está implícito que es claro que TODOS somos pecadores y que podemos hacer las mayores canalladas. Además, TODOS estamos llamados a la santidad. Nuestra naturaleza orinal está herida o debilitada y con el bautismo recuperamos la justicia inicial que podemos volver, muchas veces, a recuperar por el sacramento de la reconciliación. Los santos son aquellos sobre los cuales se puede decir que han vivido heroicamente el mandato del amor: hacer la voluntad de Dios. La libertad nos permite decidirnos por Dios, pero no hay garantía para serle fiel siempre. Lo que sí podemos, es intentar siempre no fallarle a Dios. Al final o durante la vida por los efectos de nuestras obras en el sentido de los propósitos de Dios, no nuestros pecados, no permitirán una opinión: el PK es un héroe al respecto. Escríbeme al correo: [email protected]

        • Gracias por la respuesta. Sólo un comentario: el grado heroico en que un creyente ejerció permanentemente las virtudes cristianas (cardinales y teologales) la Santa Iglesia, a través de un decreto del Sto.Padre, lo confirma cuando (en el contexto de un proceso de beatificación y canonización de un Siervo de Dios) lo declara «Venerable». Así, todas nuestras opiniones son secundarias y discutibles hoy. Y más con los antecedentes documentales existentes en este caso.

  14. Manuel Huapaya dice:

    Estimado Pedro, muchas gracias por el articulo y reflexión. Nos lleva de hecho a una búsqueda de la verdad, la misma que en este caso no es sencillo, hay muchos aspectos historicos, culturales, practicas de cierto modo permitidas en los espacios religiosos de la época y muchas otras aristas. Hay que considerar también lo complicado del tema al investigar sobre personas que ya no se encuentran en medio nuestro y que no podemos conocer su propio relato.
    Creo de hecho que Schoenstatt como Movimiento está llamado a una renovación y una madurez, aquella que involucra en primer lugar a la persona de nuestro Padre y Fundador, la misión a la que hemos sido llamados y la respuesta que estamos dando hoy desde nuestra espiritualidad a este mundo…
    No debemos olvidar que estamos trabajando sobre documentaciones o hechos que han sido recopilados por alguien que en si tuvo desde el principio sus reparos con Schoenstatt. Por otro lado esas investigaciones seguiran su rumbo y se conocerá en su momento los resultados de dicha comisión.
    Como opinión, creo que el llamado primordial en esta hora es a mirar como estamos viendo y escribiendo la historia desde nuestra espiritualidad, ese llamado a ser signo de contradicción, a ser corazón de la iglesia… esa iglesia que cada día se hace mas debil y pequeña. Entre otros tantos factores que de hecho da para largo conversar.
    Gracias nuevamente.

  15. Muchas gracias por el resumen: claro, preciso y fundado. Creo que las palabras de los documentos citados son contundentes.
    Coincido con todo, excepto con un punto de la conclusión: Estos hechos no pueden limitarse sólo a «errores, excesos y debilidades» sino fueron pecados gravísimos y algunos hasta delitos. Y nominalmente deben ser explicitados y tratados así. Sino podría interpretarse como simples pecados personales. Y no es así. Son situaciones de violencia extrema que dañaron a personas, comunidades, al movimiento y la Iglesia.
    Estos hechos, por justicia evangélica, deben ser asumidos por quienes tienen responsabilidades hoy y reparados dentro de lo posible.
    También se deberían reconocer y aclarar todo sobre el Fundador en que, al parecer, habría un sistemático encubrimiento institucional de personas e Institutos Seculares de Schoenstatt por décadas hasta hoy.
    Igualmente el Santo Padre debería liderar un proceso de honda reforma de todo el Movimiento, como Padre y Pastor Universal que es. Reforma en que lo «kentenichiano» ya no exista, sino sea lo cristiano, lo de Cristo, el alma y motor de todo.
    Además se debería agradecer algún día de forma pública a la Dra. von Teuffenbach por su cristiana valentía, profesionalismo investigativo y por su búsqueda de la Verdad. Pedirle perdón por la cantidad de agravios, infundados y groseros, que ha tenido que sufrir por algunas consagradas/as y sus superioras/es. Pues muchas/os hasta hoy (27 de Marzo 2021) han tenido actitudes abiertamente opuestas al Evangelio y la dignidad de las víctimas al negar los ya evidentes y dolorosos hechos.
    Y por último, y como consecuencia natural de todo esto, que el proceso de PK se cierre para siempre. No sólo el canónico de la beatificación sino también de los corazones y de las estructuras de Schoenstatt. Y que ahí sólo reinen Cristo y María.

  16. Renato dice:

    Esto debe servir como lección para todos nosotros, quienes estamos vinculados con la Mater y el Santuario a través de la Alianza de Amor. Jamás se nos debe haber presionado a venerar al padre Kentenich. ¡Que distinta es la relación que tienen otras familias religiosas con sus fundadores, mucho más transparente y sana! El movimiento es de Dios y de la Mater, ellos nos sostendrán en estos momentos difíciles. Ojalá se pueda publicar «La imagen del pastor», es curioso que siendo «la obra más importante» del padre Kentenich, nunca haya estado disponible para el público. Las hermanas de María le deben una buena explicación a todo el movimiento, con humildad cristiana y mariana. No más mentiras ni verdades disimuladas o políticamente correctas.

    El proceso de beatificación debe parar ya, seguiremos adelante confiados en la Mater y en Jesucristo.

  17. Rosario Zamora dice:

    Muchas gracias, lo que primero se debería hacer es retirar la postulación a santo. Reflexionar sobre el trato a la mujer y el abuso de todo tipo.
    Refundar con Pilar en Cristo y en María, ellos son los verdaderos fundadores y a quienes hay que seguir.

  18. Javier Gonzalez dice:

    Muchas gracias Pedro por tu excelente resumen y conclusiones.

    Lamentablemente algunos rasgos del P. Kentenich se siguen repitiendo hoy día en la forma que se han tratado los abusos por parte de sacerdotes de Schoenstatt, en que finalmente los abusados son los que se transforman en sospechosos y son desechados en lugar de acogidos.

  19. Tita Ravera de Andras dice:

    Estimado Pedro Pablo,
    muchas gracias por tu artículo, muy claro, presentando objetivamente este doloroso tema. Sumamente importante que surga la verdad, sobre todo para las futuras generaciones que lleguen. Como tu bien dices: «No creo que eso cause el colapso de Schoenstatt o el desvanecimiento de la espiritualidad que cultiva» si toda la familia se une en una cadena de alianza de amor solidaria y buscamos encontrar la verdad y reconocer con humildad.los errores cometidos por nuestro fundador.
    Saludos desde Viena,
    Tita Ravera de Andras

    • Pedro Rosso dice:

      Estimada Tita. Veo que compartimos la idea de que la adopción de una imagen más real y humana del P. Kentenich no significa la desvalorización de su legado. Por otra parte, invita al ejercicio de una fe madura, capaz de comprender eso. Para algunos puede resultar difícil, pero todo crecimiento demanda un esfuerzo.

  20. Muchas gracias, Pedro por tu excelente reflexión e invitación a refundar Schoenstatt.
    Un tema importante que gatillo la visitación apostólica es la acusación de una conducta no eclesial del fundador que plantearon en el Vaticano el obispo titular y el obispo auxiliar de Tréveris y también el cardenal Josef Frings como presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania.

    • Pedro Rosso dice:

      Hola Eduardo. Agradezco tu comentario. Aún antes de que aparecieran estos nuevos antecedentes sobre el P. Kentenich he estado abogando por la urgente necesidad de que el Movimiento se renueve, a la luz de los nuevos desafíos. Espero que el providencial remezón que estamos experimentando nos convenza, en el más genuino espíritu kentenejiano, que es hora de emprender esa tarea.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *