Publicado el 15. septiembre 2018 In José Kentenich

Establece un nuevo comienzo, el comienzo de un nuevo tiempo para Schoenstatt y para la Iglesia

¡Dilexit Ecclesiam! 15 de septiembre, 2018, P. Juan Pablo Catoggio, Presidente da Presidência Internacional de Schoenstatt

 

Querida Familia de Schoenstatt,

quienes están acá  (Schoenstatt, Alemania) y a todos los que ustedes representan, y los muchos que celebran este día en distintos lugares del mundo. •

Nos hemos reunido en este lugar histórico en el 50 aniversario de la partida de nuestro Padre y Fundador. Damos gracias a Dios por él y todo lo que él significa para nosotros y para el tiempo de hoy. Damos gracias porque experimentamos que él permanece en nosotros y nosotros en él, que él no nos ha dejado solos, sino que vive en nosotros y nos hace familia en él.

Venimos hasta él con cuanto somos y tenemos, también con nuestras necesidades y debilidades. Si fuimos llamados a participar de su carisma y a llevar su misión adelante, sólo podremos hacerlo si Dios nos regala esta gracia, si él vive en nosotros. Solos no podemos nada. Su carisma, su Alianza, es nuestra vida, nuestra fuerza y nuestra misión.

Por eso hemos renovado ahora o quizá algunos han sellado por primera vez una alianza contigo, querido Padre y Fundador. Muchos durante tu vida – y aún hoy día – no te entendieron y tú mismo dijiste a tus más cercanos a veces que tardaron mucho en entenderte. También los apóstoles necesitaron el Espíritu Santo para comprender a Jesús, pero lo siguieron en la fe. Querido Padre, creemos en ti, creemos en tu carisma y en tu misión, aun cuando no siempre quizá te entendamos, pero creemos firmemente que estamos llamados a tener parte en tu carisma, en tu misión y en tu destino. Hoy renovamos nuestra fe y nuestra disponibilidad a seguirte.

Te decimos, Sí, Padre, ¡vamos contigo! Padre, ¡nuestro corazón en tu corazón, nuestro pensamiento en tu pensamiento, nuestra mano en tu mano! Como hijas e hijos maduros y adultos nos ponemos una vez más enteramente a tu disposición. Te necesitamos y tú nos necesitas. ¡Vive en nosotros y obra a través nuestro!

Pedimos dos terceras partes de su espíritu (cf. 2 Re 2:14), que Dios tome del espíritu que el Padre posee y nos lo infunda a nosotros (cf. Nu 11:17). Es un triple espíritu, que en él se tornó pasión, una triple pasión que se expresa en su epitafio:

¡Dilexit Mariam! ¡Amó a María!

María fue tu madre y educadora, tu maestra de vida, desde niño viviste en alianza con Ella, Ella puso a tu disposición su omnipotencia suplicante y su corazón maternal, tu misión es anunciar las glorias de María en nuestro tiempo, ayudarla en la realización de su misión histórica para hoy. María es el gran signo profético de un nuevo humanismo, la gran educadora del hombre nuevo y de los pueblos. Nos decidimos nuevamente por María, por nuestra Alianza, por su misión desde el Santuario.

Sí, Padre, ¡vamos contigo! ¡Vive en nosotros y obra a través nuestro!

¡Dilexit Familiam! ¡Amó a la Familia!

Tú te dedicaste por completo a la Familia, nos hiciste Familia. Haz que también nosotros nos juguemos por nuestra Familia, por la Familia internacional e intercultural en el mundo entero, que nos consumamos por la Familia multifacética y federativa, por su crecimiento y difusión en todo el mundo – hay tantos lugares y países donde aún no ha echado raíces. Que seamos instrumentos de unidad, que entendamos las diferencias como riquezas y las hagamos fecundas, que crezcamos en la solidaridad unos con otros y de este modo vivamos y regalemos cultura de alianza. Nos decidimos en auténtica solidaridad por la Familia.

Sí, Padre, ¡vamos contigo! ¡Vive en nosotros y obra a través nuestro!

¡Dilexit Ecclesiam! ¡Amó a la Iglesia!

Padre y Fundador, verdaderamente tú amaste a la Iglesia hasta dolerte, por ella arriesgaste todo, por ella estuviste dispuesto a cargar la cruz y el sufrimiento. Soñaste con una Iglesia renovada y lo diste todo por ella. Todo por Schoenstatt, todo por la Iglesia, todo por la Santísima Trinidad. Tu Dilexit ecclesiam nos compromete hoy más que nunca. La Iglesia sufre hoy en día tantas tentaciones y tantas agresiones de afuera y quizá aún más de adentro. Como Iglesia nos duelen nuestros errores y nuestros pecados, sufrimos también los ataques y deshonras. Justamente en este tiempo de tribulación queremos contigo y como tú amar y servir a la Iglesia, queremos jugarnos decidida y eficazmente por el Santo Padre y por la reforma que él promueve con tanta valentía y sacrificio. Estamos con él.

El mundo de hoy necesita esta Iglesia renovada, una Iglesia humilde, de los pobres y para los pobres, que no esté prendida al poder sino animada por el Espíritu Santo. Una Iglesia mariana, que sea Familia y casa abierta para todos, una Iglesia que con María y como Ella sea Madre de todos y lleve a los hombres de nuestro tiempo, a los muchos hombres y mujeres heridos de nuestro tiempo, la misericordia de Dios que nos salva y nos sana. Queremos ofrecer a la Iglesia un Schoenstatt misionero, un Schoenstatt en salida.

La alianza se hace misión, se hace cultura. ¡Padre y Fundador, danos de tu fuego! ¡Danos tu espíritu de fundador! ¡Danos tu triple pasión por María, por la Familia, por la Iglesia!  ¡Vamos contigo! ¡Vive en nosotros y actúa a través nuestro!

Querida Mater, como al comienzo de la Iglesia, implora para nosotros el Espíritu de Dios, un nuevo Pentecostés, establece un nuevo comienzo, el comienzo de un nuevo tiempo para Schoenstatt y para la Iglesia en nuestros días.

 

P. Juan Pablo Catoggio

Schoenstatt, 15 de septiembre, 2018

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1 Responses

  1. Que el amor a la Mater a Dios y a la Iglesia nos contaguie y nos lleve a hacer conocer el amor del Padre Kentenich su mision y su entrega
    Gracias P. JOSE Por hacernos conocer tu vida y ejemplo y que siempre sigamos tus huellas
    Padre tu Misión nuestra Misión
    Somos tus fieles hijas

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