Publicado el 16. agosto 2016 In JMJ2016

Un voluntario mexicano en la JMJ de Cracovia

Por José Carlos Mendoza Dillon, Cali, México •

Formo parte de los Profesionales de Schoenstatt en Monterrey (México). Participé como voluntario en la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia.

¿Cómo se vive una JMJ?

Es sabido que las JMJ son encuentros masivos de jóvenes que se celebran cada tres años. En su transcurso hay actos culturales, conciertos juveniles, catequesis con obispos de diferentes nacionalidades, peregrinaciones a sitios importantes, feria vocacional y culminan con el encuentro con el Papa.

En esta jornada y en la anterior se superaron los tres millones de peregrinos. Es común ver grupos de cientos de personas caminando, portando banderas y cantando sin parar. Todo es intensidad y alegría.

Sitios y eventos importantes

En Cracovia se encuentra el Santuario de la Divina Misericordia y la Capilla de Santa Faustina Kowalska. En esa capilla se puede contemplar la pintura original de Jesús Misericordioso.

Como todas las Jornadas, también esta concluyó con una vigilia, en la que los participantes durmieron en un campo abierto y al día siguiente se celebró la Sta. Misa final con el Papa. La vigilia se hizo en el «Campus Misericordiae». Para cruzar el Campus había que caminar cinco kilómetros, que estaban llenos de peregrinos acampando, bailando y cantando.

¿Qué hacen los voluntarios?

El comité organizador invita a personas de varias nacionalidades, con conocimiento de diferentes idiomas, para servir de apoyo a los peregrinos.

Los voluntarios duermen en el mismo sitio de los hechos, por lo que cuando despiertas estás con unas seiscientas personas alrededor de ti. En el lugar de los voluntarios todo es alegría y compañerismo. En cada uno de ellos encuentras a un católico comprometido que se ofrece para servir a los demás. Conversando con ellos aprendí cómo se vive la fe de distintas formas en otros lugares del mundo. Mi fe se enriqueció mucho por esta experiencia.

Cada voluntario se encarga de una actividad específica. Durante la jornada de Cracovia estuve apoyando en el área de correos, catequesis y de vez en cuando ayudando a peregrinos perdidos en las calles, para que llegaran a su destino.

Hospedaje en el Centro Juan Pablo II

¿Cómo se te manifiesta Dios en una JMJ?

La alegría de los jóvenes es tan desbordante que contagia. Los testimonios que escuchas son muy fuertes y directos. La experiencia de estar con millones de personas haciendo oración y adoración te marcan.

Algunas frases del Papa de la vigilia de oración que para mi fueron importantes

(…) Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá – como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos – que nos garantiza horas de tranquilidad. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores.

Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Cuando optamos por la comodidad entonces el precio es muy caro: perdemos la libertad.

Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios.

Recomendación final: asiste a la próxima JMJ que se celebrará en Panamá en 2019.

 Voluntarios de habla Hispana y Portuguesa

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