Publicado el 2016-08-16 In Santuario Original

Tres sacerdotes diocesanos de la Federación, peregrinos en Schoenstatt

Por el P. Rolando G. Montes de Oca Valero •

Acabado el encuentro internacional de delegados de nuestra Federación en Burundi, elegimos irnos unos días a Schoenstatt. Fue una decisión que había tomado cada uno por separado antes de partir al encuentro. Pero cuando estando en África la conocimos, los tres comenzamos a sospechar que se trataba de un plan de la Divina Providencia.

Fuimos el delegado de Chile, P. Jorge Laplagne, el de la República Dominicana, P. Roberto Martínez, y el de Cuba, P. Rolando G. Montes de Oca en una experiencia espiritual y fraterna que sin dudas enriqueció nuestras personas y nuestra comunidad sacerdotal.

En Schoenstatt pudimos concelebrar diariamente la Santa Misa en el Santuario original, peregrinar a la tumba del Padre Kentenich, a la Iglesia de la Sma. Trinidad, a la capilla de la adoración, al Santuario del Monte Sión, de los Padres de Schoenstatt, al Monte Moriah, de nuestros hermanos diocesanos del Instituto, y al terreno de Kanaan Patris, perteneciente a nuestra Federación.

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Servidores del Movimiento de Schoenstatt como pars motrix

También hicimos un día de retiro y una jornada de paseo. No faltó tiempo para compartir inquietudes y sueños relacionados con los grupos y cursos de la Federación de sacerdotes diocesanos en nuestros países. También rezamos y reflexionamos sobre la familia de Schoenstatt en general, de la que nos sabemos servidores, pars motrix. Fueron jornadas que acontecieron en el ambiente alegre, distendido y de libertad que caracteriza a nuestra Federación.

En la vida sacerdotal se hace necesario hacer pausas para renovar fuerzas, refrescar en la fuente del “amor primero” y luego seguir la siembra con más alegría y fidelidad a lo que el Señor nos pide. A este respecto el Padre Kentenich escribió: “quiero renovar mi espíritu, quiero estar otra vez despierto y disponible para las cosas de Dios y la vida espiritual”. [1]

Durante la estancia nos alojamos en Marienau, la casa de nuestra Federación y compartimos muy de cerca con el P. Egon Zillekens, jefe de nuestra comunidad sacerdotal, y su maravilloso equipo de trabajo en quienes también encontramos una bendición.

1
[1] Wolf Peter, Un retiro mensual según el Padre José Kentenich, Editorial Nueva Patris, 2014 pág. 11.

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