Publicado el 2020-04-04 In Alianza de Amor Solidaria en tiempos de Coronavirus

“Píldoras» del padre Kentenich

ITALIA, por Federico Bauml y Pamela Fabiano •

Las palabras justas para no desanimarse, la enseñanza que hoy entendemos mejor que ayer. —

En estas semanas, quizás meses, cuando no podemos reunirnos físicamente, la tecnología ofrece al Movimiento de Schoenstatt en Italia la posibilidad de acortar las distancias y encontrar nuevas formas de oración comunitaria. Como todas las cosas, sin embargo, trae consigo méritos y defectos.

Por un lado, de hecho, existe el riesgo de abusar de los medios de comunicación, en particular en los grupos de whatsapp muy numerosos, en los cuales hay un envío continuo de oraciones, enlaces de transmisión (streaming), boletines médicos, videos simpáticos y documentos de todo tipo que terminan creando en aquellos que leen, una sensación de saturación, confusión y también intolerancia.

Por otro lado, el lado hermoso de la medalla, vemos que en el mar de mensajes que cada día recibimos hay verdaderas perlas reales, pequeñas luces de esperanza en un momento tan oscuro.

Este es el caso de lo que está sucediendo en el grupo de whatsapp de la familia italiana de Schoenstatt, nacida hace aproximadamente un año con el exclusivo propósito de compartir información sobre las diversas actividades del movimiento, pero en las que, gracias a las contingencias actuales, últimamente también hay iniciativas espirituales y acciones más amplias.

Las «píldoras» en el tiempo del covid19

Entre estas iniciativas, hay una que ha capturado el corazón de todos, hasta el punto de que ha sido simpáticamente bautizada como «las píldoras del padre Kentenich».

Todas las mañanas, desde hace unos días, Francesco Bauro (uno de los schoenstattianos italianos “de la primera hora”) comparte en el grupo un pensamiento del padre Kentenich , que nos ayuda a reflexionar sobre la situación que estamos viviendo.

“Debe ser un mundo nuevo maravilloso, aquello que Él quiere que surja de un morir tan violento. Debe ser un orden admirable, aquello que Él quiere hacer surgir de la catástrofe y de las ruinas.

 «Nuestra tarea como instrumentos consiste en saber percibir el plan de Dios y dedicarnos sin reservas a Él, también cuando caminamos en la oscuridad, cuando nos resbalamos hacia el abismo, y no sólo cuándo, sino especialmente cuándo».

“Muy a menudo le decimos a Dios: Tú puedes mandarme cualquier cosa… excepto esta. La Inscriptio significa decir a Dios: Tú me puedes mandar cualquier cosa… sobretodo esta, lo que yo temo. Una actitud semejante implica una confianza máxima en Dios como Padre, quien nunca enviaría una cruz o dolor sin la fuerza necesaria para soportarla. El cristianismo no es una religión de dolor, ni la medida del dolor es una medida de perfección. Lo es, sin embargo, el dolor que el Padre ha previsto para nosotros, si es soportado con paciencia y transformado en amor».

Estas son solo algunas de las píldoras que cotidianamente envía nuestro amigo y nos muestran, si aún las necesitamos, cuán actual y visionario es el pensamiento kentenijiano.

La extraordinaria actualidad del pensamiento del Padre Kentenich

Seguramente, el haber vivido las contingencias de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial, influenciaron muchísimo el pensamiento de nuestro padre fundador y lo que escribe entonces, hoy podemos entenderlo a la luz de los eventos actuales que muchos definen como «guerra» y que dejan sobre el campo decenas de miles de muertos.

Es, según nosotros, una ocasión extraordinaria para releer las palabras del P. Kentenich porque ahora, quizás, podemos contextualizar mejor lo que quiere decir y podríamos (deberíamos) atesorarlo durante los próximos meses y años, en los que tendremos que lidiar con el evento que está cambiando radicalmente nuestras vidas como ciudadanos y como cristianos. Recomencemos con él, con su enseñanza, con sus palabras para tener una guía y apoyo en el camino que tenemos por delante.

 

Original: italiano, 02/04/2020. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

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