Publicado el 23. febrero 2020 In Laicos y matrimonios

Nuestro matrimonio es tan valioso por todo lo que ya vivimos…

Entrevista a María Otilia Almada y Héctor Fleitas, Coordinadores de Pareja Guía, Paraguay •

Sigue “moviendo” a muchos schoenstattianos y a muchos otros aquel discurso del Papa Francisco, del 25 de enero, a la Rota Romana. Sigue movilizando este matrimonio apóstol casi olvidado, Aquila y Priscila, este matrimonio en movimiento. Se discute en el equipo de Schoenstatt.org, en grupos de familias parroquiales en Alemania, en cursos de la Federación de Familias en Alemania … y también en Paraguay, un país con un gran compromiso eclesial y laical del Movimiento de Schoenstatt, mueve a un matrimonio que hace mucho tiempo sirve a la iglesia en la pastoral familiar. —

Agradecemos a José Argüello, de Asunción, Paraguay, miembro del equipo de Schoenstatt.org, por entrevistar a los Fleitas-Almada, de la Obra Familiar de Schoenstatt, sobre sus experiencias con laicos, con matrimonios en la pastoral de novios y el acompañamiento de matrimonios.

El Papa Francisco una vez más (en su discurso a la Rota Romana) destaca la importancia del “trabajo pastoral del catecumenado pre y post matrimonial”. Además, exige que hace falta que matrimonios se hagan cargo de esta pastoral. ¿Cómo es su experiencia en este tema? La responsabilidad de matrimonios para la pastoral de novios ¿es algo habitual en su entorno, o aun algo único o exótico?

Nosotros somos los Coordinadores de Pareja Guía de la Arquidiócesis de Asunción, somos el matrimonio Fleitas – Almada, tenemos 36 años de casados, 4 hijos, 5 nietos.

Pareja Guía es un servicio que brinda la arquidiócesis desde la Pastoral Familiar, a través de agentes formados y habilitados. Lo integran matrimonios con más de 5 años de casados, de diferentes grupos y movimientos, y nuestro servicio está dirigido a novios en etapa pre-matrimonial.

Es un servicio personalizado, no es grupal, y se realiza en el hogar del matrimonio guía o en un espacio apropiado en la capilla o parroquia. Cuerpo a cuerpo, como nos pide el Papa Francisco.

El servicio consta de siete encuentros y se desarrollan seis cuadernillos para EL y ELLA, que completan en sus casas en forma independiente y separados, luego intercambian y dialogan al respecto.

Ser Pareja Guía, es ser la luz de Cristo para alumbrarle el camino a esta pareja que van a comenzar a recorrer un camino juntos. No es ser la pareja perfecta, somos matrimonios en crecimiento a pesar de los años de casados que tenemos.

¿Cuáles son las reacciones de los novios o matrimonios jóvenes al estar con un matrimonio o matrimonios en la pastoral prematrimonial?

Para nosotros, los novios son un regalo del Señor para compartir nuestro testimonio de vida, lo bueno y lo no tan bueno. A pesar de todo, con Dios y la decisión de amar de cada uno, lo logramos. Varias veces fue nuestro sacramento lo que nos sostuvo y contuvo cuando aparecieron las crisis. Es tanta la entrega de la pareja guía, que se crea una intimidad de familia con los novios.

Como vivimos en la época del descarte, y los jóvenes viven esto en su día a día, les hablamos de que el sacramento matrimonial es para toda la vida, que ya no somos 2 sino 3, porque El Señor ya forma parte de nuestro matrimonio; que el día de la boda, en el altar, sellamos una alianza con Dios y nuestro sacramento es de Él. Tantos testimonios compartimos con ellos, que recién entonces es como que comprenden la dimensión sacramental a la que se comprometen.

Generalmente queda un vínculo muy lindo entre los novios y su pareja guía.

En su discurso a la Rota Romana, el Santo Padre, partiendo desde el ejemplo del matrimonio de Priscila y Aquila, dice que “parejas, a las que el Espíritu ciertamente sigue animando, deben estar dispuestas «a salir de sí mismas, y a abrirse a los demás, a vivir la cercanía, el estilo de vivir juntos, que transforma toda relación interpersonal en una experiencia de fraternidad». ¿Cómo se vive esta actitud en el trabajo apostólico que hacen como matrimonios?

En los encuentros con los matrimonios que se van a formar para ser Pareja Guía, comentamos que nosotros somos como una joya, que nuestro matrimonio es tan valioso por todo lo que ya vivimos por la gracia de Dios, y que tenemos la obligación de compartir con aquellos que quieren llegar al sacramento.

Es como el texto del evangelio de la lámpara (Lucas 8, 16-17), no podemos guardarla bajo la mesa, tenemos la obligación de ponerla a disposición de nuestra iglesia, acompañar, guiar y servir con el ejemplo. Trabajar juntos y ser fiel a la iglesia como lo fueron Aquila y Priscilla.

“La Iglesia es enviada a llevar el Evangelio a las calles y a llegar a las periferias humanas y existenciales. Nos recuerda al matrimonio de Aquila y Priscilla”, dice Francisco a los obispos y pastores. Desde su experiencia, ¿por qué los matrimonios pueden llevar mejor que otros el evangelio a las calles y cómo lo hacen? ¿Por qué llegan mejor a las periferias humanas?

A través de la Pastoral Familiar que está en las parroquias, tratamos de llegar a los matrimonios con nuestros servicios. También realizamos formación de LECI (Los espacios y la comunicación interpersonal en familia y en el grupo) y Cursos de Relación de Ayuda para formar a matrimonios que ayuden a sus párrocos en sus parroquias.

Matrimonios en movimiento “es lo que necesitarían nuestras parroquias, especialmente en las zonas urbanas, donde el párroco y sus colaboradores clérigos nunca tendrán ni tiempo ni fuerza para llegar a los fieles que, aunque se declaren cristianos, no frecuentan los sacramentos y están privados, o casi privados, del conocimiento de Cristo”, dice Francisco. ¿Cuáles son las experiencias que tienen en este ámbito?

Nosotros tuvimos la gracia y bendición de viajar por el interior a llevar nuestros servicios de Pareja Guía, de Relación de Ayuda y a dar charlas de diálogo y comunicación en las parroquias y en el interior del país. Son otras realidades totalmente distintas de las que vivimos en nuestro movimiento de Schoenstatt, por ejemplo, pero lo gratificante es que, al finalizar tu actividad, te das cuenta que hay un cambio en ellos, sembraste una semilla. Es muy poco, pero algo es algo. Por eso, para nosotros es muy importante que en cada lugar se formen y se comprometan matrimonios y que juntos trabajen por otros matrimonios.

¿Qué otro aspecto del discurso les hace pensar en su trabajo, de modo de confirmación o de demanda?

La demanda es mucha, los obreros son muy pocos, esa es una realidad. Con mi marido después de cada actividad decimos que, si algún día tenemos la gracia y la bendición de estar en presencia del Señor, podamos decirle, “Yo soy tu evangelio, Señor, Yo soy tu palabra viviente”, misión cumplida.

 

 

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