Valencia Madre ven

Publicado el 2021-09-18 In Iglesia - Francisco - Movimientos, Schoenstatt en salida

“Que a todos acompañe siempre en el caminar de cada uno y en el de todos en conjunto”

ESPAÑA, Ambrosio Arizu/María Fischer •

“Nos visita esta imagen de la Inmaculada, Patrona de España, con ocasión de la pandemia como madre de esperanza en auxilio nuestro. Necesitamos, ya que somos muy olvidadizos o muy dejados, que nuestra Madre nos recuerde esto todos los días y nos diga, como en Caná de Galilea: «Haced lo que Él os diga», para adelantar la hora del amor supremo de su Hijo y de la misericordia, la hora de la alegría. ¡Qué maravilla que esté con nosotros!”, escribió el Cardenal Antonio Cañizares, Arzobispo de Valencia, en una carta a la diócesis unos días antes de la llegada de “Madre, ven”. —

 

“Valencia ha sido muy especial”, comenta uno de los organizadores de “Madre, ven”, mientras la peregrinación ya ha pasado por Mallorca y se está acercando a Barcelona. “El Arzobispo ha querido ser personalmente el anfitrión y organizador, ha estado presente todos los días y ha ido con nosotros a visitas inesperadas. Hemos tenido el privilegio de convivir muy de cerca durante estos tres días con la sensación de haber estado con alguien muy cercano a la santidad.

La verdad es que todo ha sido muy especial, las iglesias llenas, el clima de oración, las comunidades visitadas, el Cotolengo, la cárcel, los regalitos de la Virgen.

La verdad es que la peregrinación, está siendo una aventura de fe apasionante desde que se empezó a intuir y sobre todo desde que se comenzó a materializar el 13 de noviembre con la visita a los obispos, a las Carmelitas del Cerro y el discernimiento”.

Valencia Madre ven

“Necesitamos ánimos, fe y esperanza para evangelizar de nuevo”

“No la disgustemos. Aprovechemos para pedir su ayuda porque escuchamos la palabra de Dios y la cumplimos, porque somos fieles servidores de Dios”, dice el Cardenal Cañizares en dicha carta que con mucho gusto compartimos:

Carta del Cardenal Cañizares antes de la visita
“Amigos lectores, con todos quisiera unirme y acudir a la Virgen querida.

Por todos mi plegaria a María. Que Ella bendiga y proteja a todos; que a todos acompañe siempre en el caminar de cada uno y en el de todos en conjunto y conduzca a Cristo, que es camino, verdad y vida. Ante Ella, con toda certeza, recuerdo a todos y pido por todos. Quisiera conocer vuestras vidas, esperanzas, inquietudes, penas y sufrimientos para presentarlos a la Señora, toda santa e inmaculada, llena de gracia, tan cercana a todos. Los hago míos y los presento ante Ella. Quiero tener también un recuerdo particular de cuantos nos han precedido: su memoria nos llena de gratitud y de emoción. Sus recuerdos y su presencia viva evocan nuestras raíces, inseparables de la devoción y protección de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Madre de cada uno de nosotros.

En medio de esta pandemia que sufrimos todos, la imagen de la Virgen viene a Valencia y a otras partes de España como Madre compasiva que llora con sus hijos afligidos que la acogen en casa, como el discípulo amado, Juan; y Ella siempre espera a que sus hijos acudan a su corazón de Madre para dar la esperanza, la fortaleza y el amor que necesitan, sean cuales sean las miserias físicas y morales que tengan.

Además, visita esta imagen de la Virgen Inmaculada en el Año Compostelano, lo que nos hace recordar aquellos momentos de la evangelización primera por el apóstol Santiago y en carne mortal, según la venerable tradición hispana del Pilar en Zaragoza, para animar y dar esperanza al apóstol Santiago, un tanto desesperanzado ante la obra misionera evangelizadora de España, hasta los confines de la tierra.

Acaece esta visita a mayor abundamiento, días después que se ha hecho pública por el CIS la situación religiosa de España que indica un aumento triplicado en diez años del porcentaje de agnósticos, increyentes, entre nosotros. Y eso me hace pensar en esta diócesis valenciana, embarcada decisivamente tras el Sínodo Diocesano, en la nueva evangelización de nuestras tierras valencianas y del resto de España, no exenta de dificultades que necesitan ánimos, fe y esperanza para evangelizar de nuevo. Y me hace pensar también en Valencia después de las fallas en septiembre y de la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, para superar la formalidad e ir al fondo del significado de esta ofrenda, tan vistosa y de tanta emoción.

Todo esto lo tenemos presente ante la visita de la Virgen a Valencia, como cantamos a la Virgen de los Desamparados, que «por Ella, la fe, no muere en tierras valencianas» y que, también nos vamos a situar de inmediato ante la conmemoración del primer Centenario de la Coronación litúrgica de Nuestra Señora de los Desamparados, nuestra adorable Patrona. Nuestras raíces, inseparables de las de España, son cristianas y se arraigan en la cercanía de la que es nuestra historia que se amasa con la protección, la honra y la filial devoción de María. Nuestros anhelos y nuestras ilusiones, nuestras plegarias y esperanzas no se pueden separar de la Madre.

Ella también apunta al que es el principio y el fin de todo: Jesucristo. Nuestros antepasados, a los pies de la Virgen, confiaron en el Señor y comprendieron la verdad. Como Pilatos, tenemos delante la verdad y no somos capaces de reconocerla. ¡Y la necesitamos tantísimo! María, sin embargo, nos la muestra: ¡Acudamos a Ella! Estamos en pie de guardia, expectantes ante la visita-peregrinación de la Virgen Inmaculada, y le decimos, aclamándola: ¡¡¡VEN!!

+ Card. Antonio Cañizares
Arzobispo de Valencia”

Instantáneas de la visita a Valencia

En la entrada de la cárcel de mujeres

En la entrada de la cárcel de mujeres

No pudieron llevar celulares, por eso hay una sola foto en la entrada: La cárcel de mujeres en Picasent al sur de Valencia fue la primera cárcel donde se ha podido entrar. “Una visita entrañable y muy reconfortante”, comenta Ambrosio. “El P. Santiago estuvo muy inspirado del Espíritu Santo con ellas y las reclusas asistieron a la Eucaristía en el patio y fueron bendecidas una por una delante de la Virgen, luego ellas la portaron por el patio y la despidieron con lágrimas y muy reconfortadas.

Eso si, no fuimos capaces de no dejarlas coger las flores naturales de la Virgen, ahora mismo está sin ninguna, porque todas se quedaron en prisión. Los funcionarios también salieron muy tocados. ¡Una bendición de visita!”.

Por expreso deseo del Cardenal Cañizares estuvieron en el Monasterio del Puig. Aquí está la patrona del reino de Valencia desde época de Jaime I.

Una primera experiencia: Un ómnibus para “Madre, ven”. Mons. Cañizares acompañaba a la Virgen en su giro con el ómnibus.

Tal vez lo mas impresionante es su paso por las calles de Valencia. Una noche, acompañada del cardenal, ¡por las calles de Valencia camino al puerto… “Nuestra Madre con el cardenal bendiciendo Valencia!!! Con Ella no hay sorpresas, ¡hace todo sencillo para llevarnos a su Hijo!”, comenta Ambrosio.

Pero sorpresa mas grande les esperaba en el puerto.

Valencia Madre ven

Cuenta Ambrosio:

“Amigos, en el puerto, en medio de dos camiones que nos acorralaban, después de haber recibido de rodillas en medio de la calle la bendición de D. Antonio (junto a uno de los dos camioneros de Bulgaria, que había percibido que estaba pasando algo importante y se había bajado de su camión y se hacía fotos con la Virgen), con Quique cogimos la corona antigua y “rota” de la Virgen, había resistido miles de kilómetros y gracias a corazones generosos había llegado su recambio. Siguiendo un impulso de nuestros corazones admirados frente a su paternidad, nos acercamos nuevamente a D. Antonio y le dijimos: “no podemos dejarle el rosario de la Madre Lourdes, pero podemos dejarle esta corona que la Mater ha llevado desde Zaragoza hasta Valencia. Para lo que usted pueda discernir qué quiere Ella”. A lo que él respondió: “Vale, gracias. Ya sé lo que Ella quiere: es para la Inmaculada de mi pueblo. ¡Llevo tiempo queriendo coronarla!”. Gracias, Madre, ¡por este pastor! Esa Reina sabe dónde quiere dejar su corona: ¡en el pueblo de D. Antonio, siguiendo su sueño de coronarla! ¡Ella conoce cada corazón!”.

“¡Gracias por hacerlo posible! ¡Qué padre y pastor! De los más grandes regalos que me ha hecho la Mater en este caminar juntos: ¡conocerle!”, comenta Ambrosio. “Es que no sé cómo hacía para sacar fuerzas y tiempo, pero estuvo presente en todo y fueron cuatro intensos días”.

Madre ven Valencia

Ambrosio (der) con el Cardenal Antonio Cañizares

“Ahora, al final de estar en tu casa de Valencia, como en Éfeso, te decimos: ¡¡¡MADRE, QUÉDATE!!!”

Tal como la “invitó”, el Cardenal Cañizares también hizo una carta de despedida que es como una crónica comentada de lo vivido en estos cuatro días en Valencia.

Carta del Cardenal Cañizares después de la visita
“Como es público y conocido, el fin de semana pasado ha visitado Valencia una imagen de la Inmaculada, traída desde Éfeso, de la casa de María, donde la acogió san Juan Evangelista como Madre, tras entregársela Jesús en la Cruz. Esta imagen, de viaje a España, ha sido paseada por Loreto (Italia) donde está trasladada la pequeña casita de la Virgen desde Nazaret.

Cuando llegó a Valencia, a la parroquia de san Miguel y San Sebastián, tan emblemática, fue un estallido de gozo y alegría, de amor profundo hacia la Madre de Dios y Madre de todos, que brotaba de una fe sincera y de una confianza filial inenarrable. Así es el con verdadero ardor de hijos a la Mare de Déu. Se ha orado ante Ella, y, acompañándola, se ha cantado por las calles de Valencia el Rosario de la Aurora, ha estado en la Catedral, iglesia madre de la diócesis de Valencia y signo y símbolo de toda la diócesis, en la Santa Misa que presido todos los domingos, ha visitado un monasterio de vida contemplativa, con muchas vocaciones de chicas jóvenes, ha estado con los pobres más pobres del Cotolengo y con la religiosas de la Casa Cuna y con quienes allí son atendidas como merecen las que van a ser o han sido madres, ha estado con los ancianos que cuidan las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, ha visitado y ha entrado dentro de la cárcel de Picasent, donde con vivísima emoción la han llevado a sus hombres la reclusas de este Centro Penitenciario, se ha acercado a estar con un convento de monjas dominicas, el de Santa Catalina, en Paiporta, especialmente castigado por la pandemia, se ha encontrado, en adoración eucarística, en la basílica de la Mar de Déu els Desamparats con los jóvenes…

En fin, ha sido como su visita a su prima Isabel, y todo lo ha llenado de gozo y alegría, porque con Ella hemos visto la salvación de Dios que nos viene a través de María: su Hijo Jesús. Una visita sencilla, sin triunfalismos ni alharacas Y con esta visita tan sencilla, sin triunfalismos ni alharacas, como corresponde a la fiel servidora del Señor que se puso enteramente a lo que Él dijese y a cumplirlo como la que se consideró esclava de Él, en una humildad admirable y con una fe y confianza plena y total y así trajo la alegría y la esperanza que aquí en Valencia, en tan pocos días, hemos podido gozar de verdad quienes hemos estado con Ella.

Además, Valencia, embarcada en la aplicación de un nuevo Sínodo diocesano, para responder a las necesidades y retos de nuestro tiempo, ha podido comprobar a través de Ella que el horizonte del mundo entero, de la iglesia universal, de la Conferencia Episcopal, de la iglesia en España, de la iglesia en Valencia y de la Comunidad Valenciana no puede otro que Dios, sólo Dios, Dios por encima de todo, en el que tenemos todo y solo Él es necesario. Dios que se nos ha dado enteramente en la Cruz, cuya fiesta de exaltación ayer celebramos, está con los que te decimos: hombres. Es inseparable de los hombres, de los crucificados de nuestro tiempo, de los descartados, de los despreciados y víctimas del odio, de la violencia injusta, de la mentira, del dominio y manipulación de lo demás.

Conocer a Dios, adorar a Dios, obedecer a Dios, darlo a conocer, como se nos ha dado a Jesucristo crucificado, esa es la verdadera sabiduría que salva al mundo, donde está el futuro y la esperanza. Esta visita de la imagen de la Inmaculada desde Éfeso, copia exacta de la que se venera en la capilla Arzobispal de Toledo –¿casualidad o providencia o signo? –, nos enseña todo esto, y nos dice, y repite, como en Caná de Galilea: «Haced lo que Él os diga.» El agua se transformó en vino, la amargura y oscuridad tan presente en nuestros días por muchas circunstancias, se convertirá en luz, en alegría verdadera, ese es nuestro programa: el de Dios, el que Él llevó a cabo en María y por María, Madre de Dios, madre de la Iglesia y Madre nuestra, de todos los hombres, en favor de todos para recrear el mundo y hacer un mundo nuevo.

Ah, y no olvidemos que el signo de María ha quedado plasmado en la bandera de Europa, de fondo azul y una corona con doce estrellas. Y, además, no olvidemos tampoco que nos ha visitado esta imagen en el año Compostelano, como se apareciera junto al río Ebro, en Zaragoza, al Apóstol Santiago nos alienta y nos da ánimos para proseguir sin ningún temor ni miedo, ni vergüenza o timidez la obra evangelizadora, la misión de la Iglesia que la identifica.

Ayer tarde, cuando despedíamos unos pocos esta imagen de la Virgen, para proseguir su viaje a Palma de Mallorca, junto al barco que allí le iba a trasladar, le decía: ¡Madre, durante unos meses te decíamos: MADRE, VEN; ahora, al final de estar en tu casa de Valencia, como en Éfeso, te decimos: ¡¡¡MADRE, QUÉDATE!!!”.

Del canal del Arzobispado de Valencia

Paraula


Más:
Página oficial «Madre, ven» con documentos, fotos y videos de cada etapa: www.madreven.es

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