Publicado el 19. agosto 2015 In Proyectos

Había una vez una pequeña escuela que tenía que luchar por cada alumno y por cada céntimo…

ALEMANIA, de Maria Fischer en una entrevista con Renate Immler •

Cualquier persona que invierte en una visión, a menudo comparte el destino de Moisés, después de que contra todo sentido común condujera a su pueblo durante décadas a través del desierto hacia la tierra prometida, y el resultado del análisis entre pérdidas y ganancias fuera claramente “mala inversión” de tiempo, de energía y de gracias, Moisés – el único que creyó y dio todo por ello – fue el único que no logró experimentar el ingreso en la tierra prometida. Dio más de lo que vio, vivió o recibió. Jesús lo llamaría el grano de trigo. Es decir, que cristiana y lógicamente debemos prepararnos y estar dispuestos a que un día lejano otros cosechen aquello que hemos sembrado. Por ejemplo: una semana y mucho dinero invirtió el P. Esteban Uriburu, siendo ya un enfermo terminal, para que un sacerdote de Panamá realmente comprendiera la campaña local de la Virgen Peregrina en Argentina; 15 años más tarde un padre de Schoenstatt que realizaba retiros espirituales para sacerdotes, encontró allí un pequeño pero floreciente movimiento de Schoenstatt. O cómo un grupo de jóvenes de Chile que comenzaron una misión de Schoenstatt en Cuba, fueron expulsados del país… Quince años después se fundaría ahí la federación de sacerdotes de Schoenstatt y “solo para comenzar” se enviaron 25 imágenes de la Virgen Peregrina. Y a veces la semilla cae aún más profundo y tarda mucho más tiempo en germinar, y tal vez no se sabrá nunca si uno perdió tiempo, dinero y vida o si uno se convirtió en el inicio de algo muy grande. La verdadera fuerza impregnada de cultura de los monasterios benedictinos se desplegó recién cientos de años después de la muerte de Benedicto, para luego transformar a todo un continente. Cualquiera que haya visto o visitado las ruinas de las misiones jesuíticas en América del Sur se preguntará: ¿cómo pudo destruirse ese modelo de evangelización basado en la inculturación? ¿Para qué sirvieron todas esas víctimas? Pero como bien sabemos, los jesuitas de este continente fueron los que formaron a un Papa Francisco.

Pero a veces este Dios de la vida quiere brindar alegría a sus hijos más arriesgados, los primeros que dejó llegar a la tierra prometida con Él. Tal vez, simplemente, porque a Él le agradó su feroz determinación y su amor apasionado, tal vez porque también se necesitan este tipo de historias para que sean contadas una y otra vez animando a aquellos que, de otro modo, se hubiesen quedado a mitad del camino… Una historia como la de la escuela José Kentenich en Kempten.

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Y de esto, no hace mucho tiempo…

Parece recién ayer: cuando la búsqueda de una edificación o un terreno para la escuela había fracasado, ningún municipio quería la escuela. Cuando los iniciadores, unas parejas pertenecientes a la academia de pedagogía familiar de Schoenstatt en el monte Memhölz, tuvieron que superar desgastadoras carreras de obstáculos contra la burocracia para obtener la licencia para implementar el concepto deseado en una escuela primaria con administración independiente. Cuando había que luchar por cada donación, cada préstamo, cada euro y cuando cualquier persona dispuesta a invertir una suma grande en el proyecto se arriesgaba a ser declarada completamente loca. Cuando se luchó por cada matrícula, por cada uno de los alumnos. Cuando se invirtieron muchísimas horas, fuerza y capital en eventos informativos a los cuales al final no asistía nadie, y comunicados de prensa que se perdían en la nada. Cuando se dispersó la información de que el concepto deseado era solo para una especie de escuela especial…

Una escuela que incentiva. Tanto a niños superdotados como a niños muy sensibles; a niños lentos como a niños veloces; a niños con problemas de baja visión, a niños llenos de energía; tanto a niños especiales como a niños únicos e irrepetibles. Ya que cada niño es único y muy especial y, por lo tanto, merece una atención única y muy especial. Y como José Kentenich parte de este concepto de que toda persona es única y especial, de que cada uno posee un talento y una vocación especial, entonces debe darse a estos niños la posibilidad de vivir y aprender de una forma única y especial.

Y de todo esto, realmente no hace tanto tiempo…

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Hoy en día: listas de espera, buena prensa y también una situación económica más estable

La escuela José Kentenich existe desde hace ya tres años, y a partir de septiembre de este año contará con 62 alumnos. Gracias a los niños que vinieron de otras escuelas a enriquecer los cursos ya existentes y un primer curso casi lleno, superamos la marca de los 60. El que más se alegra de esto es el tesorero, porque eso significa que la escuela a partir de agosto del 2016 por fin escribirá cifras positivas. El cálculo de los reembolsos que realiza el Estado se basa en las cifras del año anterior y, por lo tanto, con más de 60 estudiantes, por fin quedarán cubiertos los costos.

“Durante los dos primeros años hemos llevado a cabo un evento informativo por cada alumno». Fue muy, muy difícil hacer que nuestra escuela sea conocida, imponernos frente a malos rumores y convencer a los padres interesados acerca del concepto de nuestra escuela”, dijo Renate Immler. “Pero estos retos son ahora una cosa del pasado, pues ahora la escuela José Kentenich tiene una muy buena reputación que se extiende cada vez más. Grupos de padres recurren a nosotros para pedir una cita para visitar y conocer la escuela o para una charla informativa – entre ellos también profesores y educadores – quienes alaban el concepto de escuela como algo coherente y bien pensado. Para septiembre del este año tenemos 19 solicitudes de inscripción y para el 2016 ya 15. Debido a que solo recibimos a 20 alumnos por curso, es probable que pronto iniciemos listas de espera.” ¿Quién lo hubiera pensado?

“Pues nosotros”, fue la respuesta unánime.

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Incentivar talentos diversos, fortalecer la iniciativa propia

¿Pero qué hace a la escuela José Kentenich tan popular y atractiva? Quizás sea la capacidad de comprender la singularidad de cada niño.

En la última carta informativa se puede leer: “Promovemos los diversos talentos de los alumnos a través de ofertas adicionales como: club de ajedrez para principiantes y avanzados, teatro, curso básico de música, coro de la escuela, diseño creativo, etc. Si la oportunidad se presenta, los alumnos más elocuentes pueden dar una charla en público, lo cual agrada mucho a los oyentes. Por ejemplo: cuando el alcalde de Kempten estuvo de visita en la escuela y plantó un árbol, el director de la escuela dejó que el discurso lo realizaran tres niños que informaron y entretuvieron a los 200 visitantes. Pocas veces un discurso fue tan atentamente escuchado por chicos y grandes como el discurso de estos alumnos del cuarto curso”. Una pareja de voluntarios ofrece una vez por semana clases extra de matemáticas para alumnos superdotados. Ambos apoyan en el aprendizaje a niños del segundo curso que así lo requieran.

¿Algo más?, sí, el compromiso es muy importante, pero sólo si es voluntario.

«El compromiso libre de alumnos, padres, profesores y otros idealistas unidos por nuestra escuela, el aprecio y el buen trato entre unos y otros, la buena impresión que causa la escuela y sus instalaciones, hacen que nuestros alumnos se sientan a gusto en la escuela José Kentenich. La madre de una alumna que recientemente llegó a nosotros, describe su experiencia de la siguiente manera: “para decirlo en pocas palabras: mi hija ya está en el lugar correcto”. La cooperación de los padres – que en otras escuelas privadas es obligatoria – se realiza de manera voluntaria en la escuela José Kentenich. Creemos en la libertad, la generosidad y la motivación de los padres. Esto surge porque los padres saben que sus hijos están bien y hasta ahora no nos hemos arrepentido de esa decisión».

Y una cosa más: cuando los niños tienen ideas alocadas y tienen ganas de hacer algo diferente a lo que está en el plan de estudios, ¡lo pueden hacer!, la iniciativa propia es siempre bienvenida (muchas personas ya no la poseen, tal vez porque algo se les apagó completamente…)

“Una niña de la primera clase quería a toda costa una cuenta de usuario en Antolin, un sitio web para promover la lectura, los niños leen libros y acumulan puntos respondiendo a preguntas en internet, ella conocía este sitio por sus hermanos mayores y ya sabía leer. Después de tanta insistencia, el Sr. Knes, director, aceptó y le abrió una cuenta, noticia que se esparció como pólvora en toda clase. “Ana lee libros y acumula puntos en Internet, yo también quiero”, así fueron motivándose los alumnos unos con otros y esto ha desarrollado un enorme entusiasmo por la lectura, en dos años los alumnos de esta clase han leído un total de 1400 libros y acumulado alrededor de 30.000 puntos.

En el año escolar 2012/13 los niños de la primera clase, a petición de ellos mismos, han realizado una exposición acerca de sus mascotas. Si estas ideas hubiesen partido de los maestros, tal vez muchos padres no hubiesen estado de acuerdo, ya que muchos seguro se preguntarían ¿por qué niños de primer grado tienen que realizar exposiciones o tienen que leer libros para después de algunas semanas responder preguntas a través de Internet? Este movimiento de «corazón a corazón» de los niños desata, sin embargo, entusiasmo, con el que muchas veces el éxito conseguido con la enseñanza habitual se ve superado con creces”.

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Puesto vacante

Un número creciente de alumnos trae también consigo una mayor demanda de maestros. Así que, si alguien mientras leía este artículo pensó: a mí me gustaría mucho enseñar allí, además de ser decidido y flexible, ahora tiene la oportunidad de empezar con nosotros el nuevo año escolar – es decir a mediados de septiembre – ya que tenemos un puesto vacante como maestro o maestra de enseñanza primaria con un contrato limitado por un año.

Más información o mejor el currículum vítae: Sr. Knes, [email protected].

La vista más hermosa de la región de Algovia

Hace algunas semanas la emisora televisiva de Algovia lanzó un concurso de fotografía con el tema: “La vista más hermosa de la región de Algovia”. La escuela José Kentenich también participó, pero no como se esperaba con la foto de un paisaje, sino con una foto de niños felices sonriendo ante la cámara.

¡Y ganaron!

La emisora televisiva hizo entrega del premio, un banco de madera, antes del inicio de las vacaciones de verano y realizaron algunas tomas en el patio de recreo de la escuela. Todo el equipo concuerda en que una mirada a los ojos radiantes de un niño es «la vista más hermosa de la región de Algovia”.

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Sitio web en alemán de la escuela José Kentenich: www.kentenich-schule.de

27.ͣ carta informativa de la escuela José Kentenich  (en alemán)

Original: alemán. Traducción: Gilka Aranibar, Hannover, Alemania

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