Publicado el 1. mayo 2017 In Misiones

Misión en Vico Equense 2017: para una Pascua fuera de las normas

ITALIA, Federico Bauml •

Según la tradición del Movimiento de Schoenstatt, también este año en Italia, volvieron a las misiones familiares durante la Semana Santa.

Fuera de las normas

«Éramos cerca de 28 italianos, un argentino, una brasileña, un boliviano, una francesa, cinco paraguayos y un perro…». Lo que puede parecer el comienzo de una buena broma es, en realidad, la composición del grupo de la misión italiana para la Semana Santa 2017: un grupo heterogéneo, compuesto por adolescentes, familias, universitarios, recién graduados y jóvenes profesionales.

Para enmarcar la misión en 2017 – estadísticamente, la octava de la juventud italiana, la cuarta durante la Semana Santa – el sol y el mar de Vico Equense, una verdadera joyita en el corazón de la región de Campania (Nápoles).

La salida está prevista para el Jueves Santo: durante la madrugada, en un intento de evitar el tráfico romano y llegar a Vico lo antes posible. Con los ojos aún medio cerrados a causa del sueño, las emociones son diversas: alegría, curiosidad, entusiasmo.

En Vico nos espera la liturgia del Jueves Santo, con la ceremonia evocadora del lavatorio de los pies y la Misa con la Ultima Cena del Señor, aquella en la que se renueva el milagro de la Eucaristía.

Apenas el tiempo justo para una pizza (después de todo, estamos en Campania) y ya estamos de vuelta en la parroquia de San Ciro para dirigir la meditación delante de la tumba ya cerrada.

Viernes y Sábado

Después de haber dedicado la mañana a la visita de algunos hogares de ancianos, el viernes por la tarde llega el momento del silencio, de la meditación, de la liturgia dedicada a la pasión y muerte de Jesús, cuyo centro es el Vía Crucis por las calles de Pacognano, pequeñísima aldea en las afueras de Vico.

El sábado por la mañana, sin embargo, se dedica a la misión «toc toc», visitando los hogares de Vico, para llevar los saludos del párroco a la gente del lugar y dar los saludos de una buena Pascua. Por la tarde, tenemos la oportunidad de conocer al Obispo de la Diócesis de Vico, dispuesto a recibirnos con el afecto típico del sur de Italia.

Un helado al paso (siempre estamos en Campania), un vistazo al mar y entonces listos para la preparación de la vigilia nocturna, el momento más importante del año litúrgico, con el honor y la responsabilidad de participar en la tradición local mediante la inserción de nuestro carisma.

El sepulcro está vacío, la oscuridad da paso a la luz, la muerte cede paso a la vida, el gloria y las aleluyas resuenan alegres y vuelven a donde pertenecen: Christos anesti! Alithos anesti! (¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!)

Toc toc

Misión viene del latín «mitto». Hojeando el diccionario, el primer significado con el que nos encontramos es el más común, «enviar», pero justo al final de una línea que también se encuentran otros: «dar», «dedicar», «dejarlo ir», «abandonar» y así sucesivamente.

Al final, partir para la misión está por encima de todo esto: regalarse a sí mismo, dejar ir. Se parte de una manera y se vuelve, siempre un poco «diferente». Y no importa cuántas misiones hayas hecho, o cuál sea tu edad, porque cada vez es una «primera misión», que siempre tendrá algo diferente que ofrecer.

Jesús nos dice «llamen y se les abrirá», y nuestro «toc toc» está ahí para recordarnos precisamente eso.

Porque es cierto que la misión nos lleva a hacer algo por los demás, y que cada vez que alguien abre la puerta, y con ella su casa y una parte de su vida, es una sensación increíble; y la esperanza está siempre en llevar un poco de alegría y buenos recuerdos para las personas que encontremos.

Pero es igualmente cierto que los primeros destinatarios de la misión somos nosotros mismos, porque esa emoción que viene inmediatamente después de llamar ya ha cambiado, incluso antes de que nos diéramos cuenta si la puerta se abrirá o no.

Porque es bueno saber que tienes un ángel custodio, y que puedes ser un ángel custodio. Porque el clima de viaje de estudios creado por los chicos, se contagia a todos. Porque andar a contracorriente es menos agotador si vamos juntos, y hasta los «tiburones» dan menos miedo. Porque ver los frutos de lo que se siembra es un privilegio concedido sólo a unos pocos. Porque cantando se reza dos veces, y tal vez tres o cuatro, y una guitarra y una sonrisa pueden hacer la diferencia. Porque si das uno, te devolverán diez.

El P. Tonino Bello, en una meditación sobre el Sábado Santo, dedica a María estas maravillosas palabras: «Despierta la impaciencia de su regreso dominical. Adórnanos con vestidos nupciales. Para pasar el tiempo, ponte junto a nosotros y juntos ensayemos los cantos, porque aquí las horas no pasan nunca».

Sin Ella que nos guió y nos permitió ser sus piernas, estos días no habrían sido tan especiales.

La verdadera misión comienza ahora. MPHC.

Original: italiano. Traducción: Kikito Vázquez, Asunción, Paraguay

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