Publicado el 30. abril 2017 In Misiones

Como si Dios le hubiera dicho con cada regalo, un ‘te quiero’ auténtico y sin aditivos

ESPAÑA, Javier González •

Es difícil explicar en su totalidad lo que es Misión país, pero se me ocurren mil formas por dónde empezar. A pesar de ello, creo que lo más oportuno será empezar con una historia, ya que todos somos una, y sin vivir algo… es difícil comprenderlo. Os contaré la historia de un joven o una joven, es completamente irrelevante, que vive en una habitación sin luz. En esta sociedad es muy fácil confundirse, perderse sin querer, como el hijo pródigo, tratar de encontrar la felicidad en cosas que lamentablemente… no son más que sensaciones, alegrías momentáneas y vivencias vacías. Pues en éstas, estaba este joven, en un valle sin salida y confundido preguntándose… ¿de verdad vivir… es esto? No entendía cómo era posible que sintiera esa tristeza, ese hueco en el corazón imposible de llenar con las cosas que la televisión decía que llenaban. Y se preguntaba dónde estaba el truco. Menudo timo, si la vida es simplemente eso.

Y un buen día, cuando la joven había dejado de preguntarse, cuando había aceptado su sufrimiento y su condición, cuando se había rendido… se alinearon los planetas. Acontecimiento tras acontecimiento, el chico o la chica, sin saber muy bien cómo, acaba metido en un coche rumbo a Córdoba. Sentado al lado de una persona de la que no conocía nada, y preguntándose qué narices estaba haciendo yéndose a unas ‘misiones’ a hacer cosas que nunca había hecho, con gente que nunca había visto, en un lugar dejado de la mano de Dios (o no), donde nunca había estado.

¿Qué hago yo aquí…? – Y de repente la vida tenía sentido.

“¿Qué hago yo aquí, con esta gente tan rara? ¿En qué momento se me ocurrió?” Y todas eran preguntas de este tipo, sin respuesta, pues todavía estaban mal formuladas. Y de repente, la gente que le rodeaba se preocupaba por él, a pesar de ser distinto, los jóvenes misioneros, de entre 18 y 25 años, se interesaban por su vida. De repente, un rato en silencio se convertía en el centro del día y un trozo de pan… era Dios. Las personas con las que se encontraba en el pueblo se emocionaban al hablar de ese trozo de pan, la gente sonreía y bailaba… y no tenían ninguna de esas cosas con las que había intentado encontrar la ‘felicidad’. Todo era distinto, cada acontecimiento era un regalo, la alegría de repente era duradera, no se acababa, todo se llenaba con la esperanza, ayudar a los demás se convertía en una bendición. De repente la vida… tenía sentido.

Y el joven volvió al Padre. Y recibió su abrazo, y cada cosa que pasó, tuvo un sentido y un significado único y especial. Como si Dios le hubiera dicho con cada regalo, un ‘te quiero’ auténtico y sin aditivos. Solo para él, como si nadie más existiera. Y el ciego volvió a ver, al discípulo le ardió el corazón, el hijo volvió a la casa de su Padre. Y su vida, y él, se transformaron por completo.

Misión País es Jesús, viajando a cada pequeño pueblo de España…

Esto es Misión País. Un proyecto que nació en Chile, que cruzó el charco hasta Portugal y que llegó hasta Madrid, con miles de misioneros a sus espaldas, para convertir el corazón de esta joven. Sólo para ella. Sólo para él. Misión País es Jesús, viajando a cada pequeño pueblo de España, para decirle a cada pequeño corazón, el «te quiero» más grande y sincero del universo. Es Dios diciéndole a los jóvenes que Él está aquí, en el entregarse a los demás, en la amistad real, en el amor verdadero, en la alegría, en la esperanza… y también en el esfuerzo, el sufrimiento y el trabajo.

Han pasado tres años desde que comenzó esta historia. En el inicio, eran muy poquitos jóvenes junto a un sacerdote del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. No pasaban de una veintena, se multiplicaron a los cuarenta, después a los ochenta y hoy son más de un centenar. La historia comenzó en un pequeño pueblo regalado por la providencia, y hoy ya son cuatro los que reciben la misión. Y continúa creciendo. Los habitantes del pueblo y los jóvenes misioneros, se unen para estar seis días de enero y febrero junto a Dios, para recibir sus regalos y compartir la Fe. Y todo el que pasa por Misión País, queda tocado por algo especial. En el colegio con los niños y la catequesis, en las residencias con las personas mayores, en cada casa donde los jóvenes visitan con una imagen de la Mater a los que viven en ella, en las misas, en las comidas, en la convivencia, en las oraciones… O en cada sitio donde se necesite a un joven para trabajar, arreglando bancos o plantando flores en una rotonda, da igual.

Misión País es el regalo que Dios nos ha hecho

El caso es que Misión País es tachar una semana de enero y otra de febrero en el calendario, para dedicársela exclusivamente a Dios. Da igual cuál sea el nombre del proyecto, pero Misión País, es el reclamo perfecto, para que dejemos nuestra ajetreada vida a un lado, y que ofrezcamos unos días, a vivir como Jesús nos enseñó. Para llevar a María a cada pueblo de España y que cada pueblo de España nos lleve a María. Y su éxito, verifica que detrás de todo está Él, y que María efectivamente viaja con nosotros.

Misión País es el regalo que Dios nos ha hecho, para poder vivir una semana junto a nuestra Madre. Es la oportunidad perfecta para encontrarse con Él… es muchas cosas, pero lo mejor, es que lo vivas.

 

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