Publicado el 2. junio 2019 In Schoenstatt en salida

La Virgen Peregrina de la farmacia

ARGENTINA, Álvaro y Pamela Pagalday •

Hace ya muchos años que conocimos, a través de los compañeros del jardín de infantes de una de nuestras hijas, al Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Empezamos participando en un grupo de matrimonios, y nos fuimos enamorando de la Mater. Su abrazo maternal, su cobijamiento en el santuario de nuestra ciudad, La Plata, y en el santuario de nuestro corazón, nos fue llevando a querer llevarla a otros. Esto se fue dando naturalmente. Ella nos transformó y encendió el envío, la misión en nosotros. —

Somos farmacéuticos, y muchos de los pacientes que vienen a nuestra farmacia, de barrio, son de visita frecuente, los conocemos, sabemos dónde viven, quiénes son, cómo está constituida su familia.

Al saber de nuestra fe, nos pedían oraciones por esta o aquella situación, de salud, de vínculos, preocupaciones varias. Nosotros contestábamos a su pedido, rezando y dándoles una estampita de la MTA.

Así fue como, luego de entrar a un curso de Federación de Familias, en julio de 1997, también nos hicimos misioneros de la Virgen Peregrina.

Llevamos 22 años de curso y por lo menos 18 de llevar a la Mater a nuestros pacientes. No elegimos amigos, ni compañeros de trabajo, ni conocidos, sino pacientes. Algunos que viven solos, otros que están a cargo de sus nietos, gente que se esfuerza para dar y necesita ser sostenida espiritualmente.

Alguna vez han venido a nuestra casa, y como no tienen auto o no les es fácil ir al santuario, los hemos llevado al viacrucis el Viernes Santo allí y en diciembre de 2016 los invitamos a participar de la bendición de nuestro santuario del trabajo «Visitación», ubicado en nuestra farmacia.

Su nombre corresponde a nuestro anhelo de ir al encuentro como María, y como ella no poner primero lo que me pasa a mí, sino al otro, como María agradecer con humildad el haber sido elegidos para llevar a su Hijo a otros.

Este es nuestro testimonio, el “hágase” de María y el “hágase” de Jesús necesitan de nuestros “hágase”, de nuestra docilidad, disposición, ¡de nuestro sí!

Bendición del Santuario Trabajo

Los misionados, instrumentos valiosos en manos de la Virgen Peregrina

Quiero hablar un poco de la señora en la foto, la que tiene en las manos a nuestra Virgen Peregrina en la farmacia. La Mater la acompañó en el fallecimiento de su marido y de su nuera con un cáncer en el ojo, que dejó dos niñitos, de 3 y 5 años, a cargo de ella y de su hijo. Además, también cuidaba de su suegra.

El señor de anteojos en la bendición del santuario del trabajo tiene más de 80 años, cáncer de vejiga desde hace 20, es profesor de inglés jubilado y voluntario del hospital San Juan de Dios, donde cuida, afeita o da de comer a pacientes con sida o tuberculosis.

Ellos son los valiosos, los instrumentos en manos de la Virgen Peregrina, misioneros de verdad.

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