Publicado el 2. junio 2019 In Vida en alianza

Hacia los 60 años de La Loma: llevar el lema a la vida

ARGENTINA, Tita Ríos y Claudia Echenique •

El sábado 18 de mayo de 2019, día de alianza, se realizó un encuentro de “Intercambio generacional” en el Santuario de La Loma, en Paraná. La invitada especial fue Rosa María Sosa Carbó de Köstner, la hermana del ya fallecido P. Horacio Sosa Carbó y viuda de Polito Köstner. —

Con una rica y sencilla fluidez, Rosa María, quien fuera parte de la Juventud Femenina a comienzos de los años ’60, fue contagiando a los asistentes ese ardor de los primeros. El motivo: el Jubileo de los 60 años de la fundación del Movimiento de Schoenstatt, en Paraná, que celebrarán en agosto próximo.

El «Ranchito»

¿En qué estamos, 60 años después?

Rosa María comenzó su testimonio agradeciendo a los que los precedieron. Luego, relató cómo fue la conquista del lema de la familia y el impacto dentro de la Iglesia, en la cual Schoenstatt siempre está inserto.

En esa búsqueda, formularon nombres, un conjunto de valores y el para qué de ese lema. Tendría una amplia relación con un Dios personal, cercano, y en consonancia con el ideal personal.

Buscaron silenciar el alma, recordar al padre fundador, y se preguntaron: ¿estamos lúcidos para escuchar las voces del alma, las voces del ser y las voces del tiempo?

Dos años después de la bendición del santuario, en 1977, la familia de La Loma definió su lema: “Familia de la Providencia, con María y el Padre para la Iglesia en el mundo”.

Tenemos santuario, tenemos lema, ¿y ahora qué?

Desde el lema, reflexionaba Rosa María, debemos agradecer mirando la historia, que nos envuelve a todos. Somos frutos de aquellos primeros, y en comunión de los santos, estamos unidos con los que partieron y con los presentes.

Confiando como niños desvalidos, queremos profundizar en ese lema, con mucha oración y acción, y llevarlo a la vida que surge en torno al Santuario y al querer de Dios.

En esa línea, es muy importante esa preposición “con” María y el Padre para la Iglesia. Estar con alguien es estar “junto a alguien”. Como buena conocedora del campo y de los animales, Rosa María usó una expresión gauchesca para explicar mejor esta idea, y dijo “Es estar ‘acollarados’ con María y el Padre”. Acollarar, en el lenguaje gauchesco, significa sujetar un animal a otro por las colleras o cuellos, para que anden juntos y no se extravíen.

Schoenstatt para la Iglesia, los carismas al servicio

Como movimiento, continuó Rosa María, tenemos que poner los carismas al servicio de la iglesia, empezando con la providencia, siendo familia, con objetivos claros, llamados por Dios y la Mater. Debemos hacerlo con mucha confianza, basados en el ideal del padre fundador de ser hombres nuevos en una comunidad nueva.

“La providencia nos sostuvo y nos guio -Dios nos amó-, afirmó Rosa María. Schoenstatt es cuestión de fe, es creer, es vocación, es permanencia, es sinceridad con uno mismo, con el grupo, es no buscar excusas”.

Formar familia es la tarea

Rosa María, también contó cómo, en sus inicios, la oración espontánea en el Ranchito de la Mater caló profundamente en su corazón. Allí se sintió familia, aún desde la corrección fraterna.

La Mater ayuda siempre con las tres gracias del Santuario. Dialogar es la tarea, formar familia es la tarea. Para eso, debemos tener libertad de conciencia y no excusarnos.

También podemos hacerle preguntas a la Mater. Ella nos guía y nos orienta para que nuestro pensar, amar y actuar sean coherentes y comprometidos con la misión orgánica. Es un trabajo personal muy saludable.

Finalmente, Rosa María destaca la importancia de disfrutar de los encuentros de familia, y no tener miedo a los tiempos de aridez. En esos momentos, María siempre nos espera en el santuario, es fiel y nos ayuda.

 

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