Publicado el 3. junio 2019 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia, Schoenstatt en salida

Llevó la imagen de la Mater a su casa …

PARAGUAY, P. Pedro Kühlcke, Maria Fischer

Tomen la imagen de la Santísima Virgen y denle un sitio de honor en sus hogares. Así sus hogares se convertirán en pequeños santuarios, en los cuales esa imagen de gracias derrame sus gracias, genere una santa tierra familiar y forme santos miembros de la familia”. Cuando el padre Kentenich en 1947 escribió esta frase, en Santa María, Brasil, frase que ha sido emblemática para los Santuarios Hogares como para la visita de la Virgen Peregrina en las casas, posiblemente no imaginaba que la misma se hiciera realidad un día a fines de mayo de 2019 en una casa recién construida en las afueras de San Lorenzo, Paraguay.—

Es la casa de Leonardo Sebastián, un joven egresado de Casa Madre de Tupãrenda, que quiso llevarla a Ella a su vida nueva, en la que dejó atrás la droga, los robos, la cárcel y la soledad de un joven marginalizado, caído en la criminalidad por hambre, desesperación y falta de oportunidades.

Un día a fines de mayo de 2019, Leonardo Sebastián le llamó al padre Pedro Kühlcke, “orgullosísimo, para mostrarme su casa nueva, recién terminada”. Es una casa sencilla construida en el terreno de su suegro, donde ahora vive con su señora y su hija nacida el octubre pasado.

Padre, ¡ya la tengo!

“Cuando me invitó a ver la casa recién terminada el sábado anterior, llevé una imagen pequeña de la Mater, y cuando se la regalé, él me respondió orgullosísimo: Pero Padre, ¡yo ya la tengo!”. En el estante en una pared de su casa estaba la Mater y enseguida puso la otra al lado. Había llevado una imagen de la Santísima Virgen, de la Mater, a la que tantas veces visitaba en el Santuario, donde cada martes los jóvenes celebran la Santa Misa. La Madre de Tupãrenda estaba con uno de sus hijos predilectos en su casita humilde. “Así sus hogares se convertirán en pequeños santuarios, en los cuales esa imagen de gracias derrame sus gracias, genere una santa tierra familiar y forme santos miembros de la familia”, decía el fundador de Schoenstatt. Ella lo hace, pues hay un “nada sin nosotros” sincero y fuerte en la vida de este joven padre de familia, que dejó atrás la droga y los robos para construir su vida nueva.

Cuando Leonardo Sebastián estaba en Casa Madre de Tupãrenda, todos los días se levantó a las cinco de la mañana para llegar a la Casa puntualmente, antes de las ocho de la mañana. Tenía que tomar tres colectivos, y en la tarde otra vez tres colectivos para regresar a su casa, y cumplió perfectamente los nueves meses.

Una entrevista con un luchador

El P. Pedro aprovechó el momento para hacerle una entrevista a Leonardo Sebastián para los lectores de Schoenstatt.org, para que ellos, y especialmente para los que contestaron solidaria y generosamente al llamado de donaciones, conozcan los resultados tan positivos que algunos sacan de Casa Madre de Tupãrenda.

¿Dónde trabajas, Leonardo Sebastián?

Desde diciembre pasado, trabajo en San Lorenzo, con sueldo fijo. Comencé en otro lugar con sueldo mínimo. Ahora gano más.

¿Por qué?

Ahora trabajo de noche. Somos 10 que estamos trabajando allá. Primero traemos muchísimas bolsas de harina, después armamos los productos de panadería, para tener todo listo cuando lleguen los clientes. Desde el inicio, mi jefe me dijo que soy un trabajador bueno y responsable. La verdad, todo lo que aprendí en Casa Madre de Tupãrenda (CMT) me sirvió mucho, pues ya sabía cómo hacer masa, todo.

¿Porque decidiste cambiarte?

En verdad, para aumentar el ingreso, para poder dar una vida buena a mi hija y mi esposa, para construirnos una casa.

Antes estuve en otra panadería, durante seis meses, pero estaba solo en la atención al cliente, no en la panadería misma, y quise trabajar en lo que tanto me gustaba en Casa Madre….

Quisiste hacer lo que con tanto esfuerzo y tantas ganas aprendiste en CMT …

Si, Padre, y desde que salí de CMT nunca más consumí drogas, ni cigarrillos fumo.

¿Qué más valoras de Casa Madre?

La ayuda que me brindaron, y el oficio que aprendí; y que me ayudaron a salir de la droga.

Con lo aprendido en Casa Madre de Tupãrenda, pude construir nuestra propia casa, toda hecha con mi propio dinero, nada de plata fácil…

Para el día de la Madre le regalé un placar a mi señora, ya tenemos un lavarropa, y la heladera viene en unas semanas. Todo con plata ganada con mi trabajo…

¿Qué te gustaría decirles a los chicos que ahora están en Casa Madre?

Que valoren la oportunidad que se les da, que aprenden bien su oficio para conseguir un buen trabajo, y luchar por el cambio.

Vale la pena luchar por este cambio.

Mi familia sigue sorprendida con mi cambio. Es una vida muy diferente, es mucho mejor ahora mi vida.

A la señora Ani y a la gente de Fundaprova les digo gracias, por estar siempre a mi lado cuando estaba allí, y porque confiaron en mí.

Vale la pena y vale la donación más generosa

En agosto de 2017 se graduó en la Casa Madre de Tupãrenda. Ahora, casi dos años más tarde, y con la Madre tres veces admirable de Schoenstatt en su casa, vive una vida digna, una vida diferente, una vida con una linda familia.

Es el sueño de todos los chicos que están en la cárcel de menores, y en Casa Madre de Tupãrenda: “Quiero ser para mis hijos el padre que yo nunca tuve, tener una linda casa para mi familia…. ¡Sueño cumplido!”.

Vale la pena, y vale la donación más generosa para ayudar a Casa Madre de Tupãrenda, o sea, a chicos como Leonardo Sebastián.

SOS Casa Madre de Tupãrenda

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