Publicado el 20. noviembre 2015 In Schoenstatt en salida

Gente huyendo – ¿Y qué podemos hacer?

AUSTRIA, por Susanne Leibrecht a través de schoenstatt.at •

Entre los signos actuales más visibles, sin duda se encuentra la enorme oleada de refugiados. Esto fue para el Dr. Stefan Keznickl, exjuez para los que buscan asilo y schoenstattiano, la ocasión concreta para dar una charla en el centro de Schoenstatt del Kahlenberg en Viena el 15 de octubre del 2015 con el tema “Gente huyendo – ¿Y qué podemos hacer?”.

Para este abogado se ha convertido en su tema primordial el dar a conocer hechos e impulsos sobre este tema. Porque, y esta es su convicción: los cambios que estos refugiados provocan en Europa pueden gestionarse en forma positiva, dependiendo principalmente de nuestra experiencia en el trato con ellos. Esta nueva situación, según el Dr. Keznickl, podría ser incluso uno de los principales problemas de la humanidad contemporánea. “Necesitaremos mucha energía, esfuerzo e ideas” para poder enfrentar estos desafíos. Esto tiene razones complejas y variadas, que se pueden dar a conocer sólo parcialmente en una charla, por ejemplo:

  • Los traumas de muchos refugiados por experiencias personales durante la guerra.
  • La desinformación y la ignorancia que los refugiados tienen acerca de los países que optan como lugar de asilo.
  • El gigantesco tráfico de personas, lo que ha hecho posible esta gran oleada de refugiados.
  • En parte, las grandes diferencias de formación (visión de la mujer, vendettas, formas políticas de gobierno y de religión, trato con la verdad).

A partir de su propia experiencia como ex-juez de asilo para personas de Afganistán y como schoenstattiano que observa los signos de los tiempos, dio, durante la primera parte de su charla, varios ejemplos de su medio profesional y personal y también presentó cifras y estadísticas actuales.

Política y justicia

Cada estado tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos. Si no es capaz de proporcionar esta protección, entonces esta se transfiere a otros estados. De acuerdo con la Convención de Ginebra para refugiados de 1951 es válido: un refugiado es una persona que «debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país”.

Hay que distinguir entre “asilo” (refugiado reconocido) y “protección subsidiaria” (de hecho similar, pero sin razón para la persecución).

En Austria existe la obligación, por el derecho internacional, de llevar a cabo un proceso en cada solicitud de asilo que actualmente toma un tiempo de procesamiento de dos a tres años.

“El Islam – integración”

Dentro del Islam hay muchos cambios. Los musulmanes cambian su comportamiento en las sociedades seculares. Dentro de las comunidades de fe, y en parte dentro de la familia, existen conflictos frente a temas como la posición de la mujer y del hombre, la democracia, etc.

¿Cómo se puede luchar contra “la formación de guetos musulmanes” en los países de llegada? ¿Aprenderán los hombres a aceptar que las mujeres en Europa tienen una posición diferente que en sus países de origen? ¿Cómo se van a (dejar) integrar los refugiados predominantemente musulmanes en nuestras culturas con sello occidental?

Experiencia con refugiados y experiencia kentenijiana

Este tema sobre una integración exitosa es, para el Dr. Keznickl, de gran importancia. Por lo tanto, aquí vale: mientras más grande sea el potencial de conocimientos por nuestra parte, más grande es la ayuda para la integración, porque de esta manera nosotros reducimos el propio miedo y podemos encontrarnos en forma diferente con el forastero.

Frente a la pregunta “¿qué puedo hacer yo?”, los participantes de la charla se dividieron en tres grupos. Durante la segunda parte de la charla, leyeron textos del Padre Kentenich e intercambiaron puntos de vista sobre el tema. La lectura se vinculó a preguntas de los participantes, a experiencias, enfoques de acción y propósitos y los puntos centrales de cada uno de los grupos fueron presentado al resto de los participantes.

Unas palabras del Padre Kentenich nos pueden dar consuelo y confianza, palabras que son válidas para los desafíos de nuestro tiempo:

“Debe ser un mundo maravilloso, el que Dios quiere hacer surgir a partir de este caos, debe ser un orden maravilloso, el que él quiere plasmar a partir de estas catástrofes.”

Fuente: www.schoenstatt.at
Original: alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria

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