Santa Cruz do Sul peregrinos

Publicado el 2021-07-18 In Vida en alianza

Peregrinos al “Santuario sin altar” de Santa Cruz do Sul

BRASIL, Maria Fischer •

El 29 de junio, fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo, un pequeño pero fuerte grupo de hombres y mujeres, con imágenes de la Virgen Peregrina en sus manos, salieron a la calle y marcharon hacia aquel lugar que durante muchos años fue la casa de la Madre tres veces admirable de Schoenstatt, el santuario en Santa Cruz do Sul y donde, por decisión de sus dueños, echaron a los peregrinos y la Madre misma. Pero ni ella ni ellos se dieron por vencidos. Estos peregrinos que se dirigen hacia su “santuario sin altar” me hacen pensar en mis compatriotas alemanes, muy pocos, que en septiembre de 1989 salieron a las calles del Este de Alemania, con velas en sus manos, en una protesta tan desesperada como confiada, sabiendo que los “dueños” (o llamémosle dictadores) de su estado tenían todo el poder, todas las armas y toda la voluntad de destruir cada resistencia, a cada uno que lo intentara. A pesar de una probabilidad con lógica cero de cambiar algo, salieron… —

 

Con sus peregrinas en las manos, entre oraciones y cantos, llegaron al portón del santuario, ahora abierto, por decreto de la municipalidad y el Ministerio Público, en ciertas horas de ciertos días, permitiendo a los peregrinos entrar y dirigirse a lo que queda de su querido santuario: las paredes y el capital de gracias entregado durante años. También están las piedras del campo de concentración de Dachau, del Santuario de Santa María, de la tumba de Fritz Kühr, de la tumba del padre Kentenich y de Cambrai, y que – como dice la placa – están “como sagrada herencia para que aquí sea vivido y perpetuado el espíritu del fundador P. José Kentenich”. Son palabras que valen para estos peregrinos que se dirigieron al santuario, como también para todos los peregrinos que vienen a rezar allí, para aportar al capital de gracias, para llenar la enorme tinaja con sus dones.

Santa Cruz do Sul

Un viaje a Santa María sin resultado

Unos días después de esta peregrinación, “un grupo de ciudadanos de Santa Cruz del movimiento para mantener el Santuario de Schoenstatt en su ubicación original fue a Santa María para una reunión con las superioras del Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt. La reunión tenía como objetivo la devolución del altar y la estatua del padre José Kentenich, retirados del lugar y trasladados al Centro a finales del año pasado. Las conversaciones, sin embargo, no evolucionaron y la cuestión sólo debe tener alguna definición después de la reunión de los representantes de la congregación con el Ministerio Público”, se lee en el diario GAZ, medio que desde octubre de 2020 da a conocer lo que pasa en Santa Cruz do Sul, más allá del Schoenstatt local.

Se cita a Leoni Cristina Vila, una de las personas que viajó a Santa María para buscar, una vez más, el diálogo: “Siguen con la idea de trasladarse a otro lugar de la zona centro. Ponemos todos los puntos en contra del Centro, como el acceso y el aparcamiento. No hay zona que pueda albergar el Santuario”. También plantea otras cuestiones, como el impacto medioambiental y el número de visitantes de una nueva construcción. «No hay lugar para que los autobuses se detengan y no hay forma de ir en peregrinación. No hay lugar en el Centro», añade.

Hay que agregar que los planes de las Hermanas de María de construir un nuevo santuario en otro lugar más céntrico, se fundó en la idea de poder comprar un nuevo terreno con el dinero recaudado con la venta del terreno actual… “olvidando” que este terreno les fue donado para una meta concreta – la de un santuario y atención pastoral –. Mientras tanto la venta del terreno se les prohibió.

Incluso si algún día logran comprar un nuevo terreno, ¿Por qué sacaron ya el altar y lo pusieron a una sala de su casa? «Nos preguntamos qué se haría con el altar y las demás pertenencias del Santuario, y si ellas (las Hermanas) podrían devolverlos a la población mientras tanto”, dice Leoni, que señala que el santuario ha recibido un buen número de fieles desde su reapertura a finales de mayo. En junio, según datos de la asociación, hubo más de 300 visitantes. El recinto está abierto los martes, jueves y domingos por la tarde y cuenta con la presencia de la Guardia Municipal para garantizar la seguridad. Unos 30 voluntarios se turnan para limpiar y mantener las instalaciones. Se ha habilitado una tinaja para recibir peticiones y también se distribuye agua bendita.

¿A quién pertenece un santuario?

“La casa es nuestra… Es toda nuestra, es únicamente nuestra”, leemos en el Acto de Fundación del 18 de octubre de 1914. Queda la pregunta: ¿Quién es este “nosotros” a quien lo pertenece? En Santa Cruz do Sul la respuesta parece clara: A las Hermanas de María.

¿Y Schoenstatt? ¿Y el P. Kentenich?

Juan Enrique Coeymans, de la Federación de Familias de Chile, reflexionó comentando un artículo anterior:Lo sucedido en Santa Cruz do Sul es una llamada del Señor para que aclaremos ciertas cosas que no están bien definidas: los santuarios de Schoenstatt pertenecen a la Familia de Schoenstatt. Cada santuario está a cargo y es propiedad física y legal de algún Instituto, Federación o Comunidad, pero los propietarios del terreno, no pueden acapararlo como quieran , porque, moralmente, el Santuario es de toda la Familia que lo respalda, porque como muy bien dicen en el artículo, a un santuario de Schoenstatt lo hace el capital de gracias, no la propiedad física.
Creo que de aquí en adelante, si se quiere hacer algo, retirar alguna imagen, etc., deberá consultarse a toda la Familia del lugar, y no sentir que el santuario es como si fuera un colegio, una clínica que abro o cierro a mi voluntad”.

Y sí, cada santuario es (de alguna forma) ‘propiedad’ del pueblo santo de Dios. Es para ellos, para los peregrinos; existe y está como signo de la presencia paternal de Dios y maternal de María en nuestro camino”, dice Alejandro Mendoza, chileno que vive en Buenos Aires, Argentina. “Los institutos o federaciones (¡qué gran parte son laicos/as también!) son “administradores” solamente. Creo que este es un caso único y muy triste. Quizá sea un llamado para una reforma profunda de ciertas estructuras de algunos Institutos, para que prime la transparencia, el diálogo y la caridad”.

Llenamos la tinaja del santuario de Santa Cruz do Sul

Es muy grande la tinaja puesta en el “Santuario sin altar”, este santuario tan pero tan lleno de capital de gracias. Llenamos la tinaja de este santuario… desde todos los rincones del mundo.

Si, estos peregrinos que se dirigen hacia su “santuario sin altar” me hacen pensar en mis compatriotas alemanes, muy pocos, que en septiembre de 1989 salieron a las calles del Este de Alemania, velas en manos, en una protesta tan desesperada como confiada, sabiendo que los “dueños” (o llamémosles dictadores) de su estado tuvieron todo el poder, todas las armas y toda la voluntad de destruir cada resistencia, a cada uno que resistiere. A pesar de una probabilidad lógica cero de cambiar algo, salieron…

Los medios libres de Alemania entendieron su misión y transmitieron las imágenes… Hubo cada vez más gente en la calle, con velas.

El fin de la historia la conocemos y celebramos, en mi Alemania, hace más de 30 años. Fuerza, peregrinos del santuario. Feliz día de alianza.

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1 Responses

  1. María Piedad Medina M. dice:

    Qué pena tan grande! El demonio divide, la Mater une a la Familia de Schönstatt! Rezamos para que la Reina tenga nuevamente su Casa. Que la Cruz de la Unidad nos lleve a la Victoria. Cor Unum in Patre!

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