Publicado el 29. julio 2019 In Vida en alianza

Alguien tomaba mi mano y me susurraba suavemente: “Vamos, yo te ayudo”

ARGENTINA, Tefi Cuneo •

El domingo 30 de junio se llevó a cabo en la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, en la ciudad de Resistencia, la Misa de Alianza de un grupo universitario de la Juventud Femenina. Desde hace tres años, el grupo «Jardín de María» venía preparándose para este día, en que formalmente serían parte de la gran Familia de Schoenstatt, sellando un pacto de amor eterno con la Reina. De este modo, 19 corazones, cada uno como una flor con sus colores y originalidad, dieron su Sí.—

El retiro de alianza se llevó a cabo los días viernes, sábado y domingo en «La Casita», actual sede del movimiento en Resistencia.

Dios encomienda una misión a cada uno

A lo largo de esos días, meditaron sobre la figura de Moisés, cuya imagen, nuestro fundador el P. José Kentenich, cita en diversos momentos en la historia de la Familia de Schoenstatt.

Cuando Dios observa que Moisés tiene el corazón listo para recibirlo, se presenta ante él y le habla directamente. Moisés, a lo lejos, ve una pequeña zarza ardiendo. Asombrado, se acerca para contemplar tal acontecimiento, y es ahí donde Dios lo interpela y le dice que se quite el calzado porque la tierra que está pisando es tierra santa. Dios Padre, cual a Moisés, también le habló a cada una de estas jóvenes y le encomendó una misión.

Cuando el corazón estuvo dispuesto a amar, a amarse, cuando el interior se dispuso a mirar atentamente, fue ahí donde cada una descubrió que tenía una llamada especial.

Hoy estas 19 jóvenes quieren ser mujeres auténticas, luchar por los ideales y buscar en la vida diaria la armonía con una profunda y anhelante vinculación al santuario. Ellas no quieren solo ver la zarza o el fuego, sino estar ahí ante la zarza y el fuego, juntos, donde se conquista la armonía; en lo natural del mundo, pero también en lo sobrenatural, lo trascendente, donde se descubre a Dios, donde se conquista la pequeña María. Esa es la fe práctica en la divina providencia.

Compartimos algunos testimonios de estas chicas que expresan su vivencia.

El camino a la Alianza fue sinuoso y transformador

Mi primera experiencia con Schoenstatt fueron las misiones universitarias Fiat María en el 2016 en Pigüé, provincia de Buenos Aires. PadreKentenich, Mater, JF, grupo de vida, hermanas, familia fueron algunas de las palabras que escuché durante el mes y medio que nos preparamos para ir y durante todo el Fiat inclusive. Sin tener idea aún de lo que significaba pertenecer al movimiento, me animé a dar este paso que, tres años y medio después, puedo asegurar que cambió mi vida. Comenzamos el grupo con mis hermanas. Meses más tarde, una vez más, la Mater se hizo presente en todos esos corazones. El respeto, los abrazos, las miradas, los sueños que compartimos, las reuniones, con mate y lágrimas de por medio, hablan de que solo nosotras sabemos cuan hondo y profundo es este amor que supimos cultivar a lo largo de estos años.

El camino a la Alianza fue sinuoso y transformador para la vida de cada una. Y cada vez que flaqueábamos, el amor nos sostuvo, una vez más.

Nuestro retiro giró (providencialmente, claro) en torno al amor, a cuán amplio y complejo es definirlo, entenderlo, ponerlo en práctica. No hay una definición correcta, ni una oración que lo englobe, pero si lo vivenciamos todo ese fin de semana, en cada entrega y detalle. Por amor dimos este «SI» tan grande y para siempre.

José Kentenich es amor, Schoenstatt es amor, mis hermanas y mi portadora son la expresión más grande de amor que Dios tuvo conmigo. Y a él le pido, que nuestras vidas sean un eterno FIAT.

«De este modo sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros» Jn 13, 35.

Pauli

Amor es “bancarse” un retiro un día antes de rendir

“La primera noche saqué una tarjeta del “Teléfono del padre Kentenich” que hablaba del amor. El resto del retiro giró en torno al tema. Nos pasamos todo el fin de semana escuchando sobre el amor, hablando sobre él y experimentándolo. Propusimos diversas definiciones, distintos puntos de vista, incluso una forma sana de practicarlo. Es difícil, tan amplio y variado. Se experimenta el amor todos los días. Está en la acumulación de pequeñas cosas, lo que lo hace tan grande. El amor consiste en dar, en entregar. Y se sintieron tantas entregas… Tal vez en completar un capitalario en dos días o en pasarse todo un fin de semana haciendo una torta, tal vez en decorar un viejo depósito para transformarlo en un pedazo de cielo. En “bancarse” estar en un retiro justo un día antes de rendir un examen, en dar un abrazo aunque te cueste, o en recibirlo aunque te cueste.

El amor está en poner tu tiempo y tus ganas. En entender que el otro es otro, con sus particularidades que lo hacen distinto y que uno da su amor como puede y como le sale, por eso puede decepcionarnos aunque nos ame. El amor se practica con paciencia y con sacrificio. Muchas veces nos va a doler, pero nos va a hacer también inmensamente feliz. A todas estas personas le doy gracias por hacerme sentir amor, por ayudarme a abrir el corazón y entregarlo.

Kentenich me lo dijo, y es algo que me va a acompañar el resto de mi vida: No hay nada mejor que el amor, nada más grande que el amor, nada más hermoso que el amor”.

Cami

Conocer Schoenstatt fue una sorpresa maravillosa para mi vida

“Conocer Schoenstatt fue una sorpresa maravillosa para mi vida, me regaló familia, hogar, hermanas y una madre. Me llamó a algo grande confiando en mí una misión, un idealEl camino fue difícil, hubo dudas, miedos, incluso tristezas; pero todo aquello se volvía certeza, coraje y amor. Sabía que no caminaba sola, había alguien que tomaba mi mano y me susurraba suavemente “Vamos, yo te ayudo”.

Mi corazón se preparó. Sentía la emoción de estar completamente segura de que María me iba a dar su corazón, y que el mío iba a estar acompañado. Ya no había preocupaciones por las heridas del pasado, ni por las que el futuro pudiera traer; porque todas ellas son destinadas al capital de gracias para nuestro esperado santuario de Chaco.

El momento de consagrarme a la Mater fue sentirme postrada a los pies de Jesús, y escuchar que él me decía “Hija, ahí tienes a tu Madre”. Ahora voy por la vida sintiéndome en el cielo, porque su corazón me eleva y lo llena de paz”​.

Camila

Tratar de ser una mujer libre, de convicciones fuertes.

“Para mí, el camino de Alianza representó un gran cambio de pensamiento e ideales. Replantearme muchas cosas y trabajarlas en lo cotidiano, siempre entregando todo a María y abandonándome en ella. Con ella sentí toda la carga más liviana y me ayudó a darme cuenta de muchas cosas. Entendí la entrega, entendí el modo de vida orgánico y hasta tratar de ser una mujer libre, de convicciones fuertes. La alianza es algo que se sella para siempre y tener un vínculo así con la Virgen, es un regalo”.

Fiore

 Al misionar, mi corazón fue arraigándose más a María

“Quisiera poder expresar una ínfima parte de lo que pude vivir desde que soy parte de Schoenstatt, como modo de agradecimiento a tantas personas.

Primeramente, pude adentrarme al movimiento desde la Juventud Femenina, cuyos valores fueron resonando en mí. Al salir a misionar, mi corazón fue arraigándose más a María y a nuestra comunidad. Más adelante, empecé a sentirme muy cobijada en la gran familia, al misionar en conjunto y al compartir momentos profundos que me llenaron espiritualmente. Y por sobre todo, mi grupo de vida con el cual compartimos más de 3 años en el camino hasta llegar a la Alianza, fue un motivo inmenso para siempre permanecer. Al atravesar tantos momentos, aprendimos y crecimos juntas, realmente como hermanas. Nuestro retiro de alianza fue tan especial, sencillo, detallista, puro y lleno de paz. Se sintió todo el amor y la oración de la familia. Fue hermoso poder recibir un regalo tan inmenso. Por ello y tanto más vivido, me siento completamente agradecida a la Mater, al padre y a la familia de Schoenstatt”.

Ruth

La alianza se hace misión

La alianza se hace misión, la alianza se hace cultura, es una forma de vivir y de ver la vida. El rostro de Dios se descubre cuando hay personas que entregan su generosidad y fidelidad como nuestro querido padre Kentenich. La fidelidad a él y al carisma, la fidelidad a la obra y a la misión personal, fidelidad a la iglesia y al tiempo actual, nos mueve a actuar desde el lugar que nos toque a cada uno. Muchas veces no sabemos agradecer cómo deberíamos, pasa por obvio o evidente todo acto de bondad. Sin embargo, todo acto noble, encierra una entrega que, la mayoría de las veces, permanece oculta.

En este retiro que vivimos, se experimentaron las gracias de las entregas diarias de muchas personas. Sin ellas, no hubiera sido posible la vivencia de cielo. Es por eso que agradecemos a todos los que nos acompañaron material y espiritualmente. Son tantos los que con generosidad brindaron su tiempo y amor. Especialmente agradecemos al P. Rubén Taibo, rector del Seminario Interdiocesano “La Encarnación”, y a la comunidad de Hnas. Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones, que nos acompañaron muy de cerca.

Los vínculos de amor son sin fronteras, y todas las entregas son cimientos en la conquista, para que prontamente la Reina erija en nuestras tierras chaqueñas su trono.

¡Que la Mater desde el Santuario les retribuya en gracias!

“Schoenstatt para la Iglesia. La Iglesia para el Dios Uno y Trino”.

Nos sostenemos mutuamente y juntos permanecemos en el corazón de la Reina y del Padre.

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2 Responses

  1. Muchas gracias Juan Barbosa, por esas hermosas y sentidas palabras.Para la familia de Resistencia es un honor y mucha gratitud poder contar con éste espacio en la web, y contarle al mundo, cada misión, apostolado, anécdota,y/o la vida de nuestra diócesis.
    ¡Saludos y seguimos en oración los unos por los otros!

  2. ¡Qué lindas cosas están sucediendo en Resistencia, Chaco!. La Mater los mima especialmente y acompaña en sus esfuerzos y por supuesto en sus logros. ¡Cuanta fidelidad y entrega en esa Familia!. ¡Un Orgullo!

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