Publicado el 25. noviembre 2018 In Vida en alianza

El reto de ser mamás

ITALIA, Maria Antonina Rubino •

«Ser madre hoy con María»; Este es el deseo de las madres que hemos elegido seguir el camino de las Madres de Schoenstatt en Sicilia. –

Nuestras hijas son apóstoles de María. ¿Y nosotras, las madres? ¿Qué queremos ser para seguir a nuestras pequeñas? Esta es una de las muchas preguntas que se apodera de nuestra mente y nos deja sin respuesta. O, más bien, a veces es más conveniente no buscar respuestas, teniendo así una justificación para continuar sin elegir y homologar el pensamiento de los demás, gracias a los cuales no queremos sentirnos más solas.

Precisamente por nuestras hijas, muchas de nosotras, madres, nos encontramos buscando una respuesta, conocernos, confrontarnos y por qué no… también amarnos. Tenemos en común el bien de nuestras niñas, la misión de ser guía y compañera en el viaje hacia María y Jesús, en un mundo que ahora sólo piensa en las apariencias e ignora lo esencial. Un mundo que provee todos los bienes materiales, descuidando el bien del espíritu, del alma.

Sentirnos, ya no solas, sino con María en el mundo, con María en nuestra vida.

Con María estamos aprendiendo a detener el tiempo y a reflexionar sobre nosotras mismas, escuchar nuestros pensamientos y, finalmente, dedicar tiempo a entendernos. Tal es así que, a veces nos preocupamos tanto por comprender a los demás, que postergamos indefinidamente la comprensión de nosotras mismas. Sólo nutriendo nuestra alma, sólo dándonos algo a nosotras mismas podemos entender y dar a los demás. ¿Y quién mejor que María puede venir en nuestra ayuda? Abriendo nuestros corazones a Ella, podemos descubrirnos como mujeres con mucha fragilidad, pero decididas a superarla. En nuestras reuniones con la hermana Julia, guía y compañera de viaje, descubrimos con alegría como la Virgen (exactamente como nosotras) en el curso de su existencia tuvo tantas dificultades, tantas pruebas por vencer y, confiando en Dios lo logró.

Como «Madres de Schoenstatt» estamos aprendiendo a «ocuparnos » y no siempre a «preocuparnos». Poco a poco nos estamos abandonando en una actitud de confianza hacia Dios. Es una actitud que requiere mucho ejercicio, y todas juntas estamos trabajando duramente.

Aquí está nuestro objetivo final: «Sentirnos, ya no solas, sino con María en el mundo, con María en nuestra vida».

Original: italiano, 22/11/2018. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

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1 Responses

  1. Que hermoso testimonio, creo que mas de una se identificará con este testimonio, quien mejor para guiarnos a ser Madres hoy que nuestra Madre tres veces admirable, a veces yo le pregunto: Mater que hiciste tu en esta situación cuando Jesús pasó por esto… y le pido que me enseñe y me guie… y ella tan pronta, busca formas de darme respuestas y me responde…. nuestro mejor ejemplo y aliada es ELLA!!

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