Publicado el 29. octubre 2016 In Vida en alianza

Belmonte: es el centro de nuestro entusiasmo por Schoenstatt y su misión

Entrevista con Albert y Aloisia Busch, Alemania, Instituto de Familias de Schoenstatt •

Ustedes plantearon el tema de Belmonte durante una jornada del Instituto de Familias de Schoenstatt. ¿En qué contexto?

Albert Busch: Sí, durante la jornada anual de la región de habla alemana en agosto del 2016, el tema fue el encargo misionero que nosotros tenemos que aportar, como núcleo responsable y vivificador dentro de la Obra de Familias de Schoenstatt, en la Iglesia y en el mundo. Nuestra jornada tuvo el carácter de una reorientación conforme al memorando que el Consejo General del Movimiento de Schoenstatt Internacional formuló después de nuestro gran Jubileo del 2014. En este contexto, los jefes de nuestra región nos encargaron centrar la atención en la importancia de Belmonte con nuestra nueva reorientación misionera.

¿Qué papel juega Belmonte? ¿Personalmente para ustedes y para su comunidad?

Aloisia Busch: Si usted nos habla personalmente sobre Belmonte, entonces nos toca en el centro de nuestro entusiasmo por Schoenstatt y su misión. En el pasado, muchas veces reemplazamos a la familia cuidadora en Belmonte y de este modo, viviendo en el lugar, pudimos experimentar cómo la misión del Centro Internacional en Roma se fue desarrollando. Desde la bendición del Santuario Matri Ecclesiae en el 2004, hemos experimentado una creciente Familia de Schoenstatt italiana, que toma cada vez más responsabilidades por el santuario y mantiene un buen contacto con la parroquia del barrio. Además, llegan muchos peregrinos de todo el mundo a este “bello monte”. Belmonte es para nosotros el Centro Internacional de Schoenstatt en el corazón de la Iglesia con un toque familiar: lo que nos ha gustado mucho de ese lugar, es cómo las personas que viven ahí, mantienen todas las puertas abiertas para los que quieran ir, o sea, los sacerdotes del Instituto, las Hermanas, la Familia de Schoenstatt italiana, los Padres y los voluntarios provenientes de las diferentes comunidades schoenstattianas: ellos tratan de cumplir sus tareas en un ambiente familiar. En Belmonte reina una atmósfera que invita, que es abierta y acogedora. Belmonte es un lugar dónde nos gusta estar, dónde nos sentimos bien y dónde nos gusta ofrecer nuestros servicios.

Albert Busch: Belmonte no es sólo una interacción en lo pequeño y cotidiano, sino también, en lo grande, es un lugar de solidaridad con el resto de la Familia de Schoenstatt. Nosotros como miembros del Instituto de las Familias, nos sentimos vinculados al regalo que el Consejo General le hiciera a nuestro Padre Fundador para su octogésimo cumpleaños en Roma en 1965. Junto a todas las otras comunidades de Schoenstatt, nosotros somos la generación que ha realizado este regalo. En Belmonte, siempre podemos volver a celebrar el cumpleaños con nuestro Padre, es decir, tener presentes su misión para la Iglesia y el mundo y decidirnos a realizar esta misión de acuerdo a los tiempos que estamos viviendo.

Schoenstatt tiene 200 santuarios en todo el mundo. ¿Para qué necesita el Santuario en Roma?

Albert Busch: Cada santuario en el mundo tiene su hisoria particular y, en consecuencia, su misión particular. Creemos que el Santuario Matri Ecclesiae junto con el Santuario Original y los otros santuarios internacionales, juega un papel destacado en el contexto de todos los santuarios. En él, se concentra y se refleja la imagen de la Iglesia de nuestro Padre, tal como la definió en su charla del 8 de diciembre de 1965. Todos los santuarios de Schoenstatt, con su misión original, son garantes de la misión de nuestro Padre. El Santuario Original es y permanecerá como el fundamento y la fuente de nuestro encargo misionero para la Iglesia y el mundo. Y Belmonte nos parece que es una corona, que hace brillar esta misión en la Iglesia y en el mundo, especialmente cerca del Santo Padre en Roma.

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El Padre Kentenich habla a menudo de una Iglesia renovada, una Iglesia nueva. ¿En este sentido, tiene el Centro de Schoenstatt en Roma una misión especial? Y si es así, ¿dónde ven ustedes el aporte de las familias y concretamente del Instituto?

Aloisia Busch: Nos impresiona, cómo esta nueva Iglesia de la que habla nuestro Padre, ahora se encuentra viva, si tenemos en cuenta la peregrinación de  los “pueblos del mundo” durante el Año del Jubileo 2014 al Santuario Matri Ecclesiae. Todo fue colorido y variado, bailando o cantando, meditando y rezando, miles llegaron al Santuario de la Madre de la Iglesia en Belmonte. Ellos trajeron sus ofrendas y las pusieron a disposición de la Santísima Virgen en el santuario.  También los resultados de las carpas de la cultura de alianza del Jubileo en Schoenstatt, encontraron su lugar en el cofre de los documentos que se encuentra bajo una placa de vidrio en el suelo del Santuario Matri Ecclesiae: es toda una expresión de la diversidad de tareas y de vida de nuestro Movimiento de Schoenstatt internacional, una realización de la Alianza de Amor vivida. Y fue hermoso experimentar la respuesta a la vida del momento: cómo se celebró una y otra vez la Eucaristía con grupos de diferentes idiomas, aunque muchas veces no estaba planificada. La nueva Iglesia, la Iglesia peregrina quiere servir a la vida en su dignidad y hermosura, como también en sus limitaciones, debilidades y errores, quiere amarla maternalmente en una unión más amplia y profunda con Dios y la Santísima Virgen. Experiencias concretas de peregrinos y de comunidades en y junto al Santuario de Belmonte, sirven para llegar a este camino, como también grandes congresos internacionales, los que centran los temas de actualidad de manera integral y pronto, según las posibilidades de la casa, éstas podrán ser planeadas y realizadas en la Casa Domus Pater Kentenich.

Albert Busch: La imagen de Iglesia del Padre Kentenich: «María, Madre de la Iglesia. La Iglesia: madre” debería desarrollarse no sólo en los centros schoenstattianos del mundo, o en las parroquias y en las comunidades eclesiales, sino también debe surgir en las iglesias domésticas de las familias. La familia es y continúa siendo la escuela privilegiada de la vida y de la fe para la Iglesia del futuro. Los matrimonios que han sellado la Alianza de Amor con la Madre Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt, se ponen conscientemente a disposición para esta tarea mediante su santuario hogar. En alianza con Dios, nosotros los matrimonios, engendramos, en y a través del sacramento del matrimonio, vida natural y sobrenatural. Somos un fiel reflejo del Dios vivo. En el Santuario Hogar, acompañamos como Iglesia peregrina la nueva vida en lo cotidiano, que se nos da en nuestros hijos y en, con y a través de nuestra familia, protegemos, apoyamos e incentivamos esta vida que Dios nos ha dado, de modo que pueda alcanzar la plenitud de su desarrollo. Nuestro encargo misionero está dirigido en primer lugar a nuestro propio matrimonio y familia. Y estamos felices y agradecidos de saber que en el Santuario Original, en el Santuario de las Familias sobre el Monte Nazareth y en Roma Belmonte, en la gran comunidad de nuestra Iglesia, nos sentimos sostenidos, llevados, apoyados y enviados en nuestra misión innata. Belmonte significa para nosotros, que nuestra misión para el matrimonio y la familia no es sólo algo personal como esposos y dentro de Schoenstatt, sino que quiere ser fecundo para toda la Iglesia y el mundo.

¿Cuál es su visión de Belmonte? En concreto: ¿Qué es lo que ustedes esperan que se haga realidad a partir del 1 de enero del 2018?

¿Qué es los que queremos nosotros para Belmonte en el 2018? Que familias de todo el mundo hagan una peregrinación internacional a Roma y que en el Santuario Matri Ecclesiae sellen la Alianza de Amor con el Papa Francisco. Y si el mismo Santo Padre estuviese presente en el santuario: ¡eso sin duda que sería la coronación!

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Entrevista realizada por María Fischer

Original: Alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria/ce

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