Publicado el 28. octubre 2016 In Vida en alianza

Festejando el 18 de octubre, ¡festejando nuestro SÍ!

ITALIA, Claudia Minici •

file_000Ayer, 18 de octubre, también en el corazón de Roma, celebramos nuestra historia de Alianza de Amor con María. Alianza que, hace poco más de un siglo, tuvo inicio en una pequeña capilla en el frío y olvidado valle de Vallendar, que hoy llamamos Santuario Original. Aquí mismo, donde la Familia de Schoenstatt vio sus inicios, se dio inicio a los festejos del día 18 con una vigilia y con mucha expectativa. Se iniciaron así las 24 horas de oración, que encontraron a todos los Santuarios filiales del mundo unidos espiritualmente.

Una reunión de almas con origen geográfico muy diferente.

La Familia de Schoenstatt romana es, por naturaleza y vocación, internacional. En la celebración realizada en el Santuario Cor Ecclesiae estaban presentes el Padre Ángel Strada, de paso por Roma con motivo de la causa de Beatificación del Padre Kentenich, una familia alemana de vacaciones y dos jóvenes en representación, respectivamente, de la Juventud Femenina de Ecuador y de Francia. A propósito de la internacionalidad, el grupo de sacerdotes no se queda atrás: la misa fue celebrada por el Padre Alfredo Pereira, acompañado por el Padre Rolando, de Cuba, que viene al Santuario junto con sus hermanos del Colegio Pontificio Español, y el Padre Javier Arteaga, Superior Provincial de los Padres que viven en Roma. Eso aún sin hablar del acompañamiento musical «Made in Paraguay«, por el cual damos gracias a los comprometidos misioneros que participan en el proyecto Misión Roma. En definitiva, un encuentro de almas con origen geográfico muy diferente pero con un denominador común … ¡la Mater!

“Quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos”

El 18 de octubre no es, solamente, un momento de reflexión sobre nuestro pasado, sino sobre todo, sobre nuestro futuro. La famosa frase “Quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos” resume eficazmente el día de ayer, que se presenta como una oportunidad de meditar cuanto fue hecho, bien o mal, hasta ahora, y así poder proyectar los próximos pasos encaminados al crecimiento del Movimiento en Roma. Un crecimiento que debe ser acompañado necesariamente por un impulso espiritual importante, que sólo puede nacer de la relación íntima y personal con María. Una relación especial pero no exclusiva, porque como sabemos los “aliados”, es siempre “Ella” quien escoge y llama.  Al llamado de María, el que fuera, es el inicio de nuestro camino de Alianza con Ella, no debemos tener miedo de mostrarnos como somos y con lo que hicimos. Ofrecerse tal y como uno es, con nuestros virtudes y defectos, honesta y humildemente, representa un punto de partida ideal. Dejemos que nuestros corazones se inflamen por un amor que todo lo puede y nada teme: un amor de madre real y siempre vencedor.

Al final de la misa, luego de la quema del Capital de gracias, nos reunimos para un pequeño momento de convivencia, en el cual jóvenes, familias, Hermanas y Padres de Schoenstatt soplamos las 102 velas de aniversario, con el augurio de que, juntos, podemos soplar ¡muchas velas aún!

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Original: italiano  – Traducción: Susana Stanley, Asunción, Paraguay/ce

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