Publicado el 2015-11-14 In Vida en alianza

Ordenación Sacerdotal del Padre Juan Andrés Le Vraux

ARGENTINA, Córdoba, Juan Barbosa •

En el Santuario de la Vida y la Esperanza, el sábado 7 de noviembre, tuvo lugar la primera Ordenación Sacerdotal de su historia: Juan Andrés Le Vraux ya es Padre de Schoenstatt. Con un millar de asistentes, una lluvia amenazante que finalmente se demoró y la presencia de dos obispos concelebrando junto a más de 30 sacerdotes y seminaristas, hizo que esta celebración se convierta en un hito que permanecerá para siempre en el recuerdo de la Familia de Schoenstatt de Córdoba. Uno de sus hijos, integrante de la Juventud Masculina, muy querido por todos y que durante su etapa de formación mostró un sello tan particular… ¡llegaba a cumplir su sueño!

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Un poco de historia

Con sólo 31 años, el P. Juan Andrés comienza a ejercer su sacerdocio, el que empezó a soñar allá por abril de 2005, cuando cursaba su tercer año en la carrera de Economía e interpretó el llamado a la vocación sacerdotal. Juan le dio su al Señor.

Lo conversó con su familia (sus papás y tres hermanos), y luego de seis meses de haber sellado su Alianza de Amor con María, decidió su ingreso a la Comunidad de los Padres de Schoenstatt. Junto con otros 23 aspirantes de distintos países, en marzo de 2006, inició el Noviciado en Tupãrendá. Su Maestro de novicios fue, justamente el P. Francisco Pistilli, hoy obispo de Encarnación, quien ahora lo ordenó sacerdote. Luego de un tiempo de formación que incluyó Paraguay, Chile y Alemania, fue ordenado Diácono en abril de este año, en Santiago de Chile.

¡Se ordena el querido Juan y en el Santuario del Cerro!

Hace unos meses, la noticia corrió rápidamente por la Familia de Schoenstatt de Córdoba y la alegría era doble: primero por su Ordenación y segundo, por el lugar… el Santuario del Cerro (nombre con el que se conoce al Santuario de la Vida y la Esperanza, por estar situado en el barrio Cerro de las Rosas). «¡Nunca vivimos algo así!», decían alegres muchos schoenstattianos.

Se organizaron en diversas comisiones para que ese día fuera una fiesta. Dos postulados iniciales, que luego se perfeccionaron y ajustaron, fueron fundamentales para no limitar la creatividad: «¡No lloverá ni tendremos problemas de dinero!».

Córdoba es conocida por su alegría y la música. En la celebración, esto tendría un papel fundamental y por ello, ¡cinco meses antes se fue conformando el Coro!, que resultó extraordinario.

Con el transcurrir de los días, y a medida que se avanzaba en las decisiones, el predio del Centro Padre José Kentenich iba creciendo en belleza y funcionalidad. Toda la Familia se encolumnaba hacia este verdadero hito para el Santuario de la Vida y la Esperanza.

Preocupados por el clima y la posibilidad de que la lluvia arruinara los festejos, quince días antes algunos consultaban el pronóstico extendido y otros “alentaban” al sol para que reinara sobre las amenazantes nubes que pudiera aparecer.

Y llegó el día tan esperado

IMG_20151107_180752Con todo listo, la Familia se fue congregando desde muy temprano. Los Madrugadores comenzaron a las 7 hs con sus oraciones, doce horas antes del inicio de la ordenación. Si bien había nervios, las sonrisas en las caras de todos eran notorias, ya que reflejaban… ¡la alegría del alma!

Diversos grupos de Chile, Paraguay, USA, y de distintos lugares de Argentina, se fueron congregando y los abrazos del reencuentro eran interminables. ¡Hasta un grupo de voluntarios de Schoenstatt 2014 se dio cita y sus sonrisas eran incontenibles!

El sol “saludaba” entre las nubes, algunas de ellas bastante oscuras, poniendo a prueba la confianza de los asistentes. El coro realizaba sus últimos ensayos, muchas personas se abrazaban felices, los niños correteaban por todas partes, los voluntarios trabajaban en los últimos ajustes y… ¡llegó la hora!

Una columna interminable integrada por dos obispos y más de 30 sacerdotes y seminaristas encabezó la procesión de la misa de ordenación.

El diácono Juan Le Vraux, en el medio, llevaba el Leccionario, cuando, al ver a la querida Andreé en su silla de ruedas (colaboradora muy estimada de la Familia de Schoenstatt), salió de la fila para abrazarla con su enorme cariño… Fueron 15, 30 segundos en que “se detuvo el mundo” para Juan y se acercó el cielo para Andreé…

Diez años de espera, llegaban a su fin

Con un Santuario embellecido al extremo, la familia de Schoenstatt en pleno dando su ¡presente!, los papás de Juan, sus hermanos y sobrinos en las primeras filas, y los obispos Mons. Francisco Pistilli y Mons. José Ángel Rovai presidiendo la celebración, comenzaba la ceremonia que ponía fin a una larga espera. El P. Javier Arteaga, Superior de los Padres de Schoenstatt en la Región del Plata, presentaba al postulante al sacerdocio al celebrante principal, Mons. Francisco Pistilli.

Mientras se vivía un clima “de cielo” en la tierra, el cielo se mostraba amenazante y un trueno resonó haciendo vibrar las sillas y los corazones de los asistentes (en la finalización, se escuchaba un único comentario: “¡Cuándo escuché el trueno comencé a rezarle a la Mater con renovada insistencia para que no lloviera!”

La emoción fue creciendo, primero con el ingreso, luego con el abrazo a Andreé, más tarde con la imagen del diácono frente al obispo, su postración, su vestición, su ingreso hacia la concelebración, su agradecimiento final. Todo en un clima de lágrimas/sonrisas, lágrimas sin solución de continuidad.

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Hacia las nuevas playas

“Hijo, aunque a veces la pesca no sea la esperada, siempre tendrás la gracia para asistirte y avanzar en tu sacerdocio hacia los demás y con ellos hacia Dios”. Decía Mons. Francisco Pistilli en un momento de su homilía, haciendo referencia a la lectura del Evangelio. La alegría del sacerdocio y la constancia, sumada a la gracia, son las garantías de una vida entregada y feliz y Juan, el ahora P. Juan Andrés Le Vraux, dará sin duda testimonio de ello.

“Dos cosas me llaman la atención profundamente. La primera: ¡Es que no llovió! (risas y alivio se manifestó en la concurrencia) La segunda ¡Soy Sacerdote! ¡No lo puedo creer!”

El aplauso espontáneo surgió efusivo en la concurrencia. Luego de un largo y sentido agradecimiento, que comenzó por sus papás y hermanos, el P. Juan Andrés daba comienzo a su sacerdocio.

Una fiesta para la familia, una fiesta para la Iglesia, ¡Una fiesta en el cielo!

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1 Responses

  1. TUVE EL HONOR DE RECIBIR TU INVITACIÒN PERSONAL PARA ASISTIR A ESTE MARAVILLOSO ACONTECIMIENTO Y ACOMPAÑARTE EN EL MOMENTO ÙNICO DE VERTE CONVERTIDO EN UN APÒSTOL ELEGIDO POR EL MISMO JESÙS.
    MIS DIFICULTADES FÌSICAS Y EN ESPECIAL PSÌQUICAS,QUE APARECEN .

    CUANDO LLEGAS A LOS 80 AÑOS ,FRUSTRARON MIS DESEOS DE ESTAR ALLÌ.,
    MIS BRAZOS SIENTEN EL PESO DEL ABRAZO NO DADO,LA AUSENCIA ME DUELE.
    QUE DIOS TE BENDIGA Y SU GRACIA REDOBLE CADA DÌA LA ALEGRÌA DE ESTAR CONSAGRADO Y SER UN ELEGIDO.
    UN ABRAZO QUE DUELE.
    SUSANA

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