Costa Rica

Publicado el 2022-07-30 In Dilexit ecclesiam

La mirada de María

COSTA RICA, P. José Luis Correa/mf •

En preparación al 2 de agosto, la fiesta de la Virgen de los Ángeles, declarada patrona de Costa Rica y protectora de las Américas por el papa Juan Pablo II, el P. José Luis Correa fue invitado a presidir y predicar en la Misa de la tarde en la Parroquia Nuestra Señora de Los Ángeles en Ipiz de Guadalupe. —

En su prédica, el P. José Luis hablo de la mirada de Maria, de la necesidad de dejarnos mirar por ella y mirar a ella, partiendo de palabras del papa Francisco.

Los modos de mirar de María

  • Nos mira de modo que uno se siente acogido en su regazo.
  • Si alguna vez notan que se les ha endurecido la mirada, por el trabajo, por el cansancio (…) vuelvan a mirarla a ella; mírenla con los ojos de los más pequeños (…) ella les limpiará la mirada de toda ‘catarata’ que no deja ver a Cristo en las almas, les curará toda miopía que vuelve borrosas las necesidades de la gente (…) y les curará de toda presbicia que se pierde los detalles. La mirada de la Virgen cura.
  • El tercer modo de mirar de la Virgen es el de la atención: María mira con atención, se vuelca toda y se involucra entera con el que tiene delante, como una madre cuando es todo ojos para su hijito que le cuenta algo.
  • María mira de modo íntegro, uniendo todo, nuestro pasado, presente y futuro. No tiene una mirada fragmentada.
  • Cuando tengan momentos oscuros, feos, cuando no sepan cómo arreglarse en lo hondo de su corazón no digo solo ‘miren a la Madre’, sino ‘Vayan allí, déjense mirar por ella, en silencio (…) déjense mirar por la Virgen. De su mano, aferrándonos a su manto (en las turbulencias espirituales hay que refugiarse bajo el manto de la Virgen (Bajo tu amparo nos acogemos). No avergonzarse, no hacer grandes discursos: estar allí y dejarse cubrir, dejarse mirar. Y llorar.

Aprender a mirar como María

Además, motivó a los fieles a aprender mirar como María: “Dame, Señor, ojos de María, para entenderte, para seguirte”, terminando con una parte de una prédica del entonces Arzobispo Jorge Mario Bergoglio en Luján, en el año 1999:

“Necesitamos su mirada tierna, su mirada de Madre, esa que nos destapa el alma. Su mirada que está llena de compasión y de cuidado. Y por eso hoy le decíamos: Madre, regálanos tu mirada. Porque la mirada de la Virgen es un regalo, no se compra. Es un regalo de Ella. Es un regalo del Padre y un regalo de Jesús en la cruz. Madre, regálanos tu mirada… La mirada de la Virgen nos ayuda a mirar a los que naturalmente miramos menos y que más necesitan: los más desamparados, los enfermos, los que no tienen con qué vivir, los chicos de la calle, los que no conocen a Jesús, los que no conocen la ternura de la Virgen, los jóvenes que están mal… Que no nos roben la mirada de la Virgen, que es mirada de ternura y mirada que nos fortalece desde dentro. Mirada que nos hace fuertes de fibra, que nos hace hermanos, que nos hace solidarios. Madre, (…) que esa mirada me ayude a mirar mejor a los demás, a encontrarme con Jesucristo, a trabajar para ser más hermano, más solidario, más encontrado con los demás. Y así juntos podemos venir a esta casa de descanso bajo la ternura de tu mirada. Madre, regálanos tu mirada”.

Junto al P. José Luis celebraron la Misa el vicario parroquial, un neosacerdote que ese día cumplía 30 años, y el párroco, padre Ernesto que ya había estado de visita en el Santuario de Schoenstatt.

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