Publicado el 22. junio 2016 In Dilexit ecclesiam

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos

ARGENTINA, por Silvia Sibay •

El  Congreso Eucaristico Nacional, celebrado con motivo del Bicentenario de la independencia de la Nación Argentina en San Miguel de Tucumán – lugar histórico de la declaración de la independencia – fue un acontecimiento de gracias tan grande, que me pareció importante contarlo desde mi vivencia personal.

En el año 2014 comenzaron los preparativos, con gran entusiasmo en todos los estamentos de la Iglesia, y especialmente de los schoenstattianos, animados por el P. Guillermo Cassone, a cargo de la Pastoral del Congreso.

Llegó el momento, y el día 16 de junio dábamos gracias a Dios, a los peregrinos y a las familias que, con toda dedicación, pusieron a disposición sus hogares para que se alojasen los congresistas que vinieron de todas las provincias de nuestro país.

El altar, bellamente ornamentado con limones – una de las producciones típicas de esta provincia de Tucumán – recibía al enviado del Papa Francisco, el Cardenal Giovanni Battista Re, que trajo su saludo a todos los argentinos presentes en el congreso. Porque era también una celebración de la patria.

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María nos visita en sus diversas advocaciones

Las parroquias, motivadas por una muy buena preparación, y los fieles anhelantes, esperaban la llegada de las imágenes de las diversas advocaciones de María que se veneran en varias diócesis, las que llegaban acompañadas por peregrinos y sacerdotes de cada lugar: Nuestra Señora del Valle, de Catamarca; Nuestra Señora del Milagro y el Señor del Milagro, de Salta; el Señor de Mailín, de Santiago del Estero; la Inmaculada, de la Diócesis Santísima Concepción, de Tucumán, Nuestra Señora de la Merced, de la Arquidiócesis de Tucumán  y Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina.

Las imágenes quedaban de noche en las parroquias y a la mañana siguiente partían al predio central, donde se encontraba la Ciudad Eucarística. Imposible narrar el fervor de la multitud al acompañar a cada imagen, en peregrinación, hasta dicho predio.

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Jesucristo, pan de vida y comunión para nuestro pueblo

27.000 personas se inscribieron para participar como congresistas en las distintas áreas temáticas que se desarrollaron durante las mañanas.

Hubo muchos schoenstattianos presentes entre los congresistas, voluntarios, adoradores, servidores y en el área comunicación, prensa y editorial.

Durante todos los días del congreso, hubo adoración permanente en las parroquias. A los obispos y sacerdotes se les entregó una estola. Prácticamente todos ellos salieron a administrar el sacramento de la reconciliación por toda la ciudad, para que muchos pudieran obtener las indulgencias en este año de la Misericordia.

Por la noche, los jóvenes organizaron una Peregrinación de la Reconciliación, en la plaza principal de la ciudad.

Lo que comenzó con una concurrencia de más de 120.000 personas el primer día, culminó en el cierre, el día 19 de junio, con más de 300.000 fieles que alababan a Cristo Eucaristía en medio de un inmenso júbilo.

La ciudad eucarística

160622-cen-06La creación de la Ciudad Eucarística, ubicada en el hipódromo local, tuvo por objetivo que quienes peregrinen por ella puedan redescubrir la Eucaristía como centro de la vida cristiana. Se inspiró en el relato bíblico de los Discípulos de Emaús. En las dos primeras etapas se camina sin ver a Jesús, para finalmente encontrarse con Cristo Vivo en el Santísimo Sacramento.

La Ciudad Eucarística presentó un recorrido en tres etapas: en el Ayer, se mira al pasado con gratitud; en el Hoy, el presente con esperanza y compromiso; en el Siempre, se contempla la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Las congregaciones, instituciones y movimientos eclesiales, nos ubicamos en el segmento del Hoy.

El Movimiento de Schoenstatt  presentó su carisma armando un santuario, réplica de todos los Santuarios de Schoenstatt, con el cuadro de la Mater, el altar, la peregrina auxiliar y una gigantografía del Padre Kentenich.

Podría narrar muchos testimonios, porque realmente, en ese lugar la Mater derramó las gracias de su Santuario. Quienes entraban se conmovían hasta las lágrimas. Hubo rezos, pedidos escritos en esquelas y testimonios conmovedores. Algunos manifestaban verla por primera vez y al acercarse a la Auxiliar, se emocionaban hasta las lágrimas.

Un matrimonio, luego de asombrarse al ver a la Virgen, con los ojos  llenos de lágrimas nos contó una historia a la que ellos calificaron como milagro:

“Hace 17 años estábamos en la sala de neonatología de una clínica de Tucumán, con nuestro bebé prematuro luchando por vivir. Compartíamos el dolor con otro matrimonio cuya hijita estaba mucho más complicada que el nuestro, casi al borde de la  muerte, sin esperanzas.

Recorrieron todos los médicos y ante la desesperación, también curanderos y todos los que pensaban que podían ayudarlos. Alguien les dijo que fueran al Santuario de la Virgen de Schoenstatt, que era muy “milagrosa”.

Así lo hicieron y trajeron una estampita que pusieron bajo la almohada de la beba, y rezaron.

Inexplicablemente para los médicos, la nena comenzó a mejorar y hoy, a los 17 años, lleva una vida normal.

Este matrimonio, como agradecimiento, inició un emprendimiento de ropa deportiva para rugby y hockey que se progresó rápidamente y actualmente se exporta. El nombre de la marca es Virsho, (Virgen de Schoenstatt) en honor y agradecimiento a la Mater”.

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El regalo de los tucumanos a Jesús Eucaristía

Ya en el año 2014 se comenzó a pensar en realizar una custodia como regalo histórico para el congreso. Para ello se hizo una colecta de trozos de alhajas, que una vez fundidas dieron origen a la custodia.

El encargado de realizarla fue el renombrado orfebre Juan Carlos Pallarols. Es una obra artística de gran relieve y significado.

Qué nos deja este Congreso Eucarístico

160622-cen-03Como schoenstattianos, la fuerza necesaria para salir al encuentro, algo en lo que a veces flaqueamos.

Unirnos a Jesús, profundizar nuestra identidad y lanzarnos hacia adelante.

Por eso le decimos:

  • Para unirnos íntimamente a Ti y recibir tu fuerza y tu luz, alimentar nuestra fe y vivir tu mensaje, “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.
  • Para saciar el hambre y la sed más profundas, “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.
  • Para que nunca nos sintamos solos, “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.
  • Para crecer en la fe, la  esperanza y el amor, “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.
  • Para aprender a vivir y caminar juntos, “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.
  • Para reconocerte en los más pobres y abandonados, “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.

Regresé a casa cansada, como todos los que atravesamos estos días tan intensos y únicos. Abracé a mi imagen peregrina y le dije: ¡Madre, junto a tu Hijo me das las fuerzas suficientes para salir al mundo y seguir adelante, hacia los que te necesitan, porque Cristo Eucaristía está dentro de mí y me lleva en sus brazos cuando decaigo! ¡Vamos que te esperan!

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Resumen del Congreso en video

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