Hospital de campo

Publicado el 2022-03-20 In Francisco - iniciativas y gestos, Francisco - Mensaje, Iglesia - Francisco - Movimientos

La iglesia, un hospital de campo

FRANCISCO •

La palabra del Papa Francisco de la iglesia como hospital de campo gana actualidad con su visita al hospital «Bambino Gesú», el «Niño Jesús». Desde el inicio de la Guerra han llegado 50 niños de Ucrania al hospital del Papa. El 19 de marzo, Francisco ha visitado a los 19 que permanecen ingresados y necesitan tratamiento. —

Es la cara real de la guerra: Dos niñas han sufrido la amputación de un brazo o mano, otras dos niñas tienen un traumatismo craneofacial muy serio. Son 4 niñas de Bucha, población a 50 km de Kiev. Con sus familias intentaban salir por un corredor humanitario que no se respetó y fueron tiroteadas por soldados rusos, según uno de los padres explicó al hospital italiano. Una ambulancia de voluntarios las llevó a Roma en un viaje de 48 horas.

El mismo sábado por la mañana, el Papa recibió a dos grandes coros de niños italianos con sus familias. El Papa les pidió rezar por los niños ucranianos del Hospital Niño Jesús.Rezad por ellos. Me gustaría dedicar esta reunión a los niños y jóvenes de Ucrania, ¿de acuerdo?”, propuso Francisco a sus pequeños visitantes.

El pasado miércoles 16, antes de la tradicional Audiencia General, el Papa recibió a unos estudiantes italianos y les habló también de los niños en la guerra de Ucrania. “Ahora les pido que piensen, que hagan una reflexión: pensemos en tantos niños que están en guerra, que están sufriendo hoy en Ucrania. Son como nosotros, como ustedes: 6, 7, 10, 14 años y ustedes tienen un futuro por delante, una seguridad social de crecer en una sociedad en paz. En cambio, estos pequeños, incluso muy pequeños, tienen que huir de las bombas. Están sufriendo mucho. Con ese frío que hace allí… Pensemos”, les dijo el Santo Padre en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

El Papa rezó de forma espontánea con los estudiantes, así: “Señor Jesús, te pido por los niños, las niñas, los jóvenes, las jóvenes que están viviendo bajo las bombas, que ven esta terrible guerra, que no tienen comida, que tienen que huir dejando su casa, todo. Señor Jesús, mira a estos niños, a estos jóvenes: míralos, protégelos. Son las víctimas de la soberbia de nosotros, los adultos. Señor Jesús, bendice a estos niños y protégelos”.

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Una masacre insensata

Tras el rezo del Ángelus, Francisco volvió a recordar que «no se detiene lamentablemente la terrible agresión contra Ucrania», que definió como «una masacre insensata, donde cada día se ven atrocidades. No hay justificación para esto. Pido sobre todo a la comunidad internacional que haga cesar esta guerra repugnante».

«Esta semana misiles, bombas, que cayeron sobre civiles, ancianos, niños, mujeres embarazadas… Yo fui a visitar a los niños heridos, aquí en Roma. A alguno le falta un brazo, otro tiene un golpe en la cabeza… Pienso en los millones de refugiados ucranianos que tiene que dejar todo, y no tienen la posibilidad de escapar, tantos abuelos separados de sus familiares, tantos niños y personas frágiles quedan para morir bajo las bombas, sin ni siquiera encontrar refugio y protección en los refugios», reflexionó.

«Es una crueldad inhumana y sacrílega»

«Esto es sacrílego, va más allá y golpea la vida humana. Sobre todo, esa vida humana indefensa que va protegida, y no eliminada, y que está por delante de cualquier estrategia. No lo olvidemos, es una crueldad inhumana y sacrílega», dijo el Papa, que saludó a los sacerdotes y especialmente al arzobispo de Kiev, que «ha acompañado el pueblo martirizado de Ucrania». «No nos habituemos a la guerra y a la violencia», clamó. «No nos cansemos de acoger con generosidad, como se está haciendo, no solo en la emergencia, sino en los meses que vendrán, porque saben que en un primer momento todos nos preparamos para asistir a todos, pero luego se enfría un poco el corazón, y nos olvidamos».

«Invito a cada comunidad y a cada fiel a participar el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación, para el acto de consagración de Ucrania y Rusia al corazón inmaculado de María, por la paz en Ucrania y todo el mundo», concluyó.

 

«Yo veo claramente qué es lo que más necesita la Iglesia hoy:
la capacidad de curar las heridas y de calentar los corazones de los fieles, la cercanía y la proximidad.
Yo veo a la Iglesia como un hospital de campo después de una batalla.
¡Es inútil preguntarle a un herido grave si tiene alto el colesterol o el azúcar!
Hay que curar sus heridas. Después podremos hablar de lo demás.
Curar las heridas, curar las heridas…
Y hay que comenzar desde abajo».

Papa Francisco, 19.03.2013

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