Foto: Arnulf Müller

Publicado el 4. abril 2019 In Dilexit ecclesiam, Iglesia - Francisco - Movimientos

No tengamos miedo de la inmensidad en la que el Señor quiera colocarnos

ALEMANIA, María Fischer •

En una solemne misa pontificia en la abarrotada catedral de Fulda, el domingo 31 de marzo de 2019 el obispo Dr. Michael Gerber (49) fue introducido en su cargo como obispo de la diócesis de Fulda por el responsable metropolitano, el arzobispo Hans-Josef Becker (Paderborn). En la catedral de Fulda y sus alrededores participaron 2.000 personas, entre ellas muchos miembros del Movimiento de Schoenstatt de la diócesis de Fulda y de toda Alemania y mucho más allá. Schoenstattianos de Austria, Bolivia, Estados Unidos y Argentina siguieron la transmisión en vivo a través del Livestream de H3.

Iglesia peregrina

Iglesia peregrina, inmensa, cercana a las personas: valores que el Papa Francisco proclama y vive ejemplarmente en la Iglesia desde hace seis años, valores que Mons. Dr. Michael Gerber también vive y aprecia desde su hogar espiritual: el P. José Kentenich. En la víspera de su investidura, Mons. Gerber había llegado a su diócesis como peregrino junto a casi 1.000 personas que lo acompañaron en su peregrinación de dos días a pie por la última etapa de la ruta de Bonifacio, especialmente el sábado. En efecto, a pie, como el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, formuló libremente en su saludo. Un obispo debería ir con la gente, a veces delante de ellos, a veces en medio de ellos y a veces al final, para ayudar a los que se han quedado atrás, pero siempre escuchando realmente lo que conmueve a las personas. Entre los que acompañaron al nuevo obispo en su peregrinación se encontraban numerosos schoenstattianos de Fulda, de la Arquidiócesis de Friburgo e incluso de Suiza. Melanie y Ulrich Grauert comentaron: “Ayer por la tarde, cuando llegamos, nos dolían los pies. ¡Y mucho! Pero fue una experiencia fuerte”, misma que fue coronada por un breve encuentro durante el camino y una felicitación personal al nuevo obispo inmediatamente después de la misa pontificia.

Alegría por la alianza de Dios con las personas

Mucho antes de que comenzara la ceremonia de investidura, la simbólica catedral de Fulda con la tumba de san Bonifacio, que representa el comienzo de la historia de la fe cristiana en Alemania, estaba llena de gente, y en las iglesias parroquiales cercanas, así como en la plaza en torno a la catedral, se reunía cada vez más gente, bajo un cielo azul brillante y un viento helado. Acompañado por las banderas de las asociaciones activas en la diócesis de Fulda, y también por las banderas de Schoenstatt sobre los hombros de los jóvenes, el Capítulo Catedralicio y aquellos a cargo del servicio litúrgico, el Dr. Michael Gerber ingresó a la catedral. Más de 30 obispos lo esperaban, entre ellos el arzobispo Dr. Robert Zollitsch de la Arquidiócesis de Friburgo, la diócesis natal del nuevo obispo de Fulda y como él, miembro del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt.

El Nuncio Apostólico, arzobispo Dr. Nikola Eterović, presentó la carta de nombramiento al decano de la catedral, el Prof. Dr. Werner Kathrein, quien a su vez la presentó a los miembros del Capítulo Catedralicio. El párroco de la catedral, P. Thomas Renze, el miembro más joven del capítulo catedralicio, leyó la traducción alemana del documento escrito en latín. El arzobispo Becker entregó a Mons. Gerber el venerable báculo de los abades y obispos de Fulda del siglo XII, conocido comúnmente como el Báculo de Bonifacio, y condujo al nuevo obispo diocesano a la cátedra, donde se sentó y “tomó posesión de su diócesis”.

“En nombre del obispo de la Iglesia de Roma, que preside desde el amor”; (Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, Saludo), “le deseo, querida Excelencia, por la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre, Reina y Victoriosa tres veces admirable, san Bonifacio, patrono de esta diócesis y apóstol de los alemanes, san Esturión, primer abad que se desempeñó en Fulda, y santa Isabel de Turingia, que pasó el último año de su vida en Marburgo, todo lo mejor y copiosas bendiciones de Dios para su ministerio pastoral. Guiado por el Espíritu Santo, le deseo que pueda conducir de la mejor manera posible a los cristianos a la alegría de la fe, dando un testimonio personal a los católicos y a todos los habitantes de la diócesis de Fulda, sobre la alegría de la alianza de Dios con los hombres, que es eternamente válida y que es eterna para todos los que creen”, así lo dijo el Nuncio, que vinculó el lema del obispo, Dr. Michael Gerber: “Tecum in foedere”, contigo en alianza. Grande se alza sobre la sede del obispo en la catedral y en la vida del nuevo obispo. La alianza de amor, María, la cultura de la alianza, la alianza de Dios con los hombres, que nos capacita y nos llama a comprometernos con los pueblos y las culturas, a comprometernos con la creación y con todo ser humano: todo esto significan estas sencillas tres palabras, todo este gran programa de vida y de la Iglesia, expresado en el báculo con las dos manos tendidas una hacia la otra, expresado también en el hecho de que los representantes del pueblo de Dios estrechan ahora la mano del nuevo obispo. Particularmente impresionante: una persona recién bautizada y un catecúmeno estaban entre ellos, la alegría personificada en la alianza con Dios.

Contarnos unos a otros sobre los toques de Dios

“Se trata de abrir un espacio, de posibilitar relaciones a través de las cuales las personas encuentren una relación personal con Jesucristo y su Evangelio. Se trata de que las personas puedan abordar, a partir de esta relación con Cristo, los desafíos de sus vidas de tal manera que al final no se quiebren, sino que crezcan. Se trata de que las personas sean capaces, a partir de esta relación con Cristo, de plasmar relaciones humanas verdaderamente humanas y, por lo tanto, darle forma a la cultura en este planeta”.

Especialmente en una época en la que los contrastes se enfatizan de nuevo con más fuerza, en la que parecen tomar la delantera los que predican la disociación y erigen muros, es precisamente en este tiempo en el que nos enfrentamos al reto de asumir nuevas responsabilidades para nuestro planeta. Esta responsabilidad debe asumirse de tal manera que amplíe el horizonte a la dimensión global y, por lo tanto, a las interrelaciones globales. “Pusiste mis pies en lugar espacioso” (Sal 31:8) – leemos en el salmo. “No tengamos miedo de la inmensidad en la que el Señor quiere colocarnos”, dijo el obispo Dr. Michael Gerber en su prédica, en la que se refirió con la misma claridad y urgencia frente la catástrofe del abuso de menores cometido por los sacerdotes, y dejó en claro que la renovación de la Iglesia solo puede tener lugar a partir del contacto personal con Jesucristo, y “juntos”, juntos en la profundidad de la inspiración espiritual mutua: “Bonifacio… fue tocado profundamente por el Evangelio – hasta en los últimos minutos de su vida. El Códice Ragyndrudis, que hoy se encuentra aquí frente al altar, es testigo de este toque. ¿Qué palabra de las Sagradas Escrituras me conmovió, tocó mi corazón? ¿Qué acontecimientos de mi vida me han hecho crecer? ¿Dónde encuentran resonancia estos momentos conmovedores?… Dondequiera que nos reunamos, en nuestros comités y círculos, en nuestros grupos o incluso en conversaciones privadas, nuestra actitud y nuestra atención deben crear un espacio donde -además de las muchas cosas que siempre necesitan ser aclaradas y discutidas- podamos contarnos unos a otros sobre esos momentos de crecimiento, sobre esas experiencias clave. Y a veces crecemos precisamente a partir de las amargas experiencias que experimentamos. ¿Dónde y en quién esto encuentra una resonancia?… ¿Dónde y cómo resuenan en mí el camino y el destino de otras personas? ¿Dónde y cómo estamos en estrecho contacto con la vida de otras personas?”

Una joven familia del Movimiento de Schoenstatt ha introducido este tema en su parroquia. Y se produjo un cambio en toda la parroquia. También se encuentra en Kentenich, como también en Gerber, como en el IKAF, como en schoenstatt.org. . .. En forma muy simple y concreta. Y así surgen redes, interrelaciones, comunidades, sin las cuales, según Mons. Gerber, no podría seguir su camino de la misma manera.

Superar el miedo a lo impensable, a lo que nunca se ha hecho

Mientras resonaban las afectuosas palabras de saludo del cardenal Marx, del obispo Dr. Martin Hein de la Iglesia Evangélica Kurhessen-Waldeck y del representante del primer ministro, el ministro de educación, Dr. Lorz, y mientras el nuevo obispo daba la bendición y las gracias a todos los que habían venido y colaborado, luego una gran multitud de personas se desplazó al jardín del seminario, no sin antes saludar al obispo o a los demás una y otra vez. Resonaban estas palabras de la homilía, ese aliento para no tener miedo de la inmensidad en la que Dios nos coloque, incluso cuando esta inmensidad lleve a nuestra Iglesia y a nosotros los cristianos a lo que antes era impensable, para llegar a donde Jesucristo nos necesita hoy, con la gente y la profundidad de su relación con Él. Una experiencia en el viaje de ida se convierte en un toque.

Un humo negro y denso se elevaba a trescientos metros frente a mí en la estrecha autopista de dos carriles. El navegador GPS ya indicaba la próxima salida a menos de 2 km. Un vehículo estaba en llamas. Pasó un buen tiempo antes de que el primer camión de bomberos apareciera por el carril de emergencia. Y luego llegaron cinco más. Todavía había humo y algo de miedo en el aire. ¿Qué más puede arder? Luego, apareció un coche de policía conduciendo en sentido contrario por el carril de emergencia. Breve anuncio por altavoz: ¡Giren, el tráfico se desvía! Cuando casi había terminado con mi maniobra de girar mi auto, el conductor a mi lado me tocó la bocina y gesticulaba, luego bajé la ventanilla y el me gritó: “¡Llamaré a la policía! ¡Conductora kamikaze!”

Muchos dieron la vuelta y siguieron su camino. Otros tenían coches demasiado grandes para dar la vuelta y algunos no se podían imaginar el conducir en sentido contrario por la carretera, aunque la petición provenía de la más alta autoridad. Tuvimos que hacer lo impensable, lo nunca hecho antes, para seguir adelante y llegar a nuestro destino. Por otros caminos, de otras maneras, pero hacia nuestra meta. Esa es la Iglesia 2019. Ese es Francisco que nos llama a tomar el carril de escape. Con Amoris Laetitia, con misericordia, con solidaridad con los migrantes, los presos, los sin techo…

Después escuché en la radio que hasta después de las 18:00 horas despejaron la autopista y repararon la carretera dañada por el calor. Tal vez algunos de los automovilistas aún estaban allí.

Cuando llegué a Fulda, poco antes de las tres, mucho más tarde de lo previsto, ya no había más acceso en la catedral, ni siquiera para los periodistas. Frente a la gran pantalla con transmisión en directo me encontré con David Brähler, un reencuentro después de años. Tuve que dar la vuelta en la autopista, así pude estar en ese momento y en ese lugar.

Prédica Dr. Michael Gerber, texto completo en español

 

Fotos: Arnulf Müller, Ralph Leupold (Presse), Ulrich Grauert, María Fischer

Original: Alemán 31/3/2019. Traducción: Tita Andras/es, Viena, Austria

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