Publicado el 5. abril 2017 In Schoenstatt en salida

Salir al encuentro de los demás…

ESPAÑA, José Delgado-Iribarren •

Tenemos una vida tan agitada, con tantas tareas que realizar, que muchas veces no encontramos el momento de hacer otras cosas que no parecen urgentes pero que nos permiten ayudar a los demás y nos hacen sentirnos mucho mejor.

Desde hace un par de años, mi situación profesional, me ha permitido disponer de algún tiempo para hacer estas cosas, que en mi caso consisten en ayudar a las personas más desfavorecidas que tenemos a nuestro alrededor. Se trata de intentar seguir un poco la llamada de Jesús en el Evangelio y ayudar a nuestro prójimo, a todo aquel que lo necesite.

Para que no pierdan la esperanza y luchen por superar las dificultades

Así, desde hace algo más de un año colaboro como voluntario de Cáritas, trabajando especialmente en el servicio de orientación de vivienda. Se trata de ayudar a las personas que allí acuden con cualquier problema relacionado con la vivienda o a veces también de otro tipo: personas que no pueden pagar su hipoteca y van a perder su casa, refinanciaciones de hipotecas para poder seguir pagando, impagos de alquiler por quedar en el paro, problemas de pago de luz o agua… Y aunque desgraciadamente no podamos resolver muchos de estos problemas en su totalidad, lo que sí hacemos es acompañar a estas personas y ayudarlas a encontrar todos los recursos disponibles para solucionar la situación o al menos mitigar sus efectos. Y trabajar con ellas para que no pierdan la esperanza y luchen por superar las dificultades.

No todas las historias tienen final feliz pero por lo menos las personas se encuentran con alguien que les apoya y les quiere ayudar de manera incondicional. Para mí sentarme en la parroquia y recibir a gente que viene a solicitar tu ayuda para “su problema” me hace tener la sensación de estar poniendo mi granito de arena en ese amor a los demás, y de estar viviendo nuestro carácter apostólico.

Nuestro conocimiento a disposición de los más humildes

Muchos de nosotros hemos tenido la ocasión de estudiar en buenos colegios y  universidades, desarrollar una carrera profesional, y contar con la ayuda de nuestra vida en Schoenstatt. Esta tarea nos permite poner todo ese conocimiento  a disposición de los más humildes y dar una dimensión más social a toda esa formación, para que muchos otros puedan tener las mismas oportunidades que hemos tenido nosotros.

Esta claro que cada persona tiene su sitio en la vida y no todos estamos llamados a hacer las mismas cosas. Muchas veces las ricas e imprescindibles relaciones familiares cubren ya totalmente este campo. Ahora bien, cuando las circunstancias lo permiten, poder llevar a la práctica aquello para lo que te sientes llamado, te hace sentir una gran satisfacción y aumenta la confianza de pensar que estás colaborando en el plan de Dios.

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