Publicado el 17. julio 2017 In Proyectos

“Ellos siguen siendo enviados para testimoniar el Evangelio, y a tomar seriamente su rol en la comunidad eclesial…”

PARAGUAY, Margarita Beckers y Lauro Cañete •
Los días 1 y 2 de julio se realizó el primer retiro espiritual de la Pastoral de la Esperanza (PE) en la Diócesis de Encarnación, Paraguay. La Pastoral de Esperanza es una acción apostólica de la Iglesia Católica a favor de aquellos fieles que se han divorciado o separado y formado una nueva familia.

El origen de la Pastoral de la Esperanza se da en el Movimiento de Schoenstatt, de la mano del Padre Antonio Cosp y unos matrimonios schoenstattianos, el 30 de mayo de 2006, en el Santuario Nacional de Schoenstatt en Tupãrenda, Ypacaraí, en cercanías de Asunción. A 11 años de su fundación, la Pastoral de la Esperanza hoy forma parte del “Schoenstatt en salida” en Paraguay, Argentina, Costa Rica y España.

Al poco tiempo de su fundación, surgió como en la mayoría de las ramas del Movimiento, la necesidad de participar en un retiro espiritual. El primero de ellos se realizó en octubre del año 2007, con el tema “Nuestra pareja en armonía”.

Los primeros participantes del sur de Paraguay

Al año siguiente, y también en el mes de octubre, asistieron al segundo Retiro, una pareja de Encarnación, Julia González y Rodolfo Widmann. Esta vez el tema del Retiro fue “Nuestro tiempo de amar”. Fue tal el impacto que esta pareja recibió, que volvieron a Encarnación llenos de energía, avivados por el amor de la Mater y acogimiento de Jesús en sus brazos, y se comprometieron a llevar la Pastoral de la Esperanza al sur del país. Decidieron contactarse con el Padre Antonio, y tras algunas reuniones organizativas, se fundó la Pastoral de la Esperanza en Encarnación, el 30 de abril de 2009.

En Encarnación no hay Santuario, y en esa época no había aún ningún lugar donde se reunieran las ramas del Movimiento, a no ser sus propias casas. El Padre Antonio había tenido ya varias charlas con el Padre Gilberto Penayo, párroco en aquella época de la Iglesia Inmaculada Concepción. El recibió ahí a la Pastoral de la Esperanza para comenzar sus actividades.

Pasó el tiempo y la PE iba creciendo. Todos los años asistían a los Retiros en Tupãrenda, lugar que se encuentra a unos 380 kilómetros de Encarnación, y que demandaba un esfuerzo bastante grande para poder asistir. Pese a ello, cada año, la PE de Encarnación e Itapúa enviaba cada vez más representantes.

Así fue que un equipo ejecutivo de la Pastoral de la Esperanza se reunió con Monseñor Francisco Pistilli (Obispo de la Diócesis de Encarnación, perteneciente a la Instituto Secular Padres de Schoenstatt), con la idea de realizar el primer retiro en Itapúa, con sede en Encarnación.

Tras varios meses de organización, el gran evento tuvo lugar el sábado 1 de julio, durante dos días. Se denominó al Retiro “Caminar Amando”, y su objetivo fue que las parejas participantes reforzaran su amor para proyectarlo luego en la familia, y en su entorno.

La vida no es fácil, la vida hay que amarla, cuidarla

Emotiva fue la presencia de Mons. Francisco Pistilli en la Casa de Retiro en el momento de apertura, con sus palabras de bienvenida, y luego al celebrar la misa por la noche.

“Es una alegría muy grande compartir esta tarde con ustedes, y darles la bienvenida a este encuentro, un encuentro que quiere ser una muestra de cariño, de afecto, un abrazo grande para decirles que estamos juntos en esto, y que queremos justamente iniciar, no sólo un acercamiento, sino un convivir, un compartir, un conocernos y un acompañarnos, en la realidad en que cada uno vive, y que le toca vivir por diversas circunstancias, las cuales nadie tiene razón de juzgar y evaluar, sino que cada uno conoce su historia personal con Dios, lo vive, lo lleva, lo ofrece, lo sufre, seguramente también pero con esa apertura recordando siempre lo que Jesús nos enseñó, Dios es amor y el que permanece en el amor siempre está con Dios”.

Les alentó:

“A veces queremos decir que los que están en matrimonio de primera unión tienen una vida fácil, y ustedes los Separados en Nueva Unión me podrían decir, es mentira. Y uno puede decir también que los matrimonios en segunda unión, ahora sí tienen la vida fácil. Pero ustedes también me pueden llegar a decir que eso no es verdad. En realidad, lo fácil está sobre valorado. Diría yo que se trata de la vida. Esa vida tenemos que amarla, tenemos que cuidarla, y tenemos que buscar también un camino para que en esa vida encuentres la felicidad, su sentido y su plenitud”.

Por eso no se trata de darles aquí una solución fácil, ni una receta, sino que se trata de decirles que estamos juntos. El vínculo de Comunión con ustedes permanece. Ustedes son miembros de la Iglesia. Siéntanse y vivan como miembros de la Iglesia. Permítannos acompañarles en esta realidad que les toca vivir, y hagamos juntos este camino de discernir lo que Dios quiere de cada uno, y para que cada uno pueda encontrar también esa paz que necesitan en su corazón y en su conciencia.

Los obispos de Bélgica, vuelven a recordar repasando el Amoris Laetitia, y sito nada más de esa exhortación apostólica una frase, que es parte del número 297, la cual dice: “Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. Dios no les retira su amor. Ellos siguen siendo llamados a amar a Dios de todo corazón, y a amar a sus prójimos como a ellos mismos. Ellos siguen siendo enviados para testimoniar el Evangelio, y a tomar seriamente su rol en la comunidad eclesial. Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuida con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio”.

El Retiro estuvo organizado por un grupo de trabajo, liderado por los coordinadores diocesanos de la Pastoral de la Esperanza, un matrimonio consagrado, Margarita Beckers y Lauro Cañete, y por un grupo activo de matrimonios SENU (Separados en Nueva Unión) y DVC (Divorciados vueltos a Casar), de Encarnación, conformado por Walter Godoy y Carmen Caballero, Sixto Núñez y Alice Petrik, Ricardo Wagner e Hilda Fernández, Pablo Leguizamón y Leticia Aquino, Rodolfo Widmann y Julia González. Cada pareja organizadora hizo su tarea maravillosamente, con mucho amor.

¿Qué me dice Dios al darme una segunda oportunidad?

Dado que era la primera experiencia en la organización de este tipo de evento, se requirió ayuda a la Pastoral de la Esperanza de Asunción, sumándose al equipo de charlistas encarnacenos, Gustavo Cortázar y el matrimonio conformado por Antonio Vaccaro y Karol Espinoza.

Como inicio del desarrollo del temario, la excelente bienvenida de monseñor Francisco Javier Pistilli fue un anticipo de lo que vendría. La primer charla, denominada “Encuentro con mi interior” estuvo a cargo de Gustavo Cortázar. Al finalizar, se realizó un taller llamado “Nuestra vida interior”, basado en la parábola del hijo pródigo.

La segunda charla estuvo a cargo de Antonio y Carolina Vaccaro y su título era “¿Qué me dice Dios al darme una segunda oportunidad?”. Esta charla tuvo un taller titulado “Somos diferentes pero nos complementamos”. Como un ejercicio adicional, se escribió una carta de amor, en donde cada uno de los integrantes de la pareja le tenía que escribir al otro una carta que sería leída posteriormente.

Más tarde se llevó a cabo un espacio recreativo denominado “Reírse de uno mismo”. Se invitó a los asistentes a participar y voluntariamente se ofrecieron 12 personas. La actividad culminó con un análisis.

La tercera charla se basó en el perdón, la que estuvo a cargo de Margarita y Lauro. El tema “Perdón”, muy bien logrado, finalizó con un taller. Del tema surgió la exposición vivencial de una pareja que “abrió” a los demás. Espontáneamente se sumó otra pareja de los asistentes, lo que fue muy emotivo.

Un momento de Dios

Finalizada la cena, en la tranquilidad de la noche, Monseñor Pistilli celebró la Santa Misa, en la cual, al no poder comulgar los participantes con el Cuerpo y la Sangre, todos rezamos la oración de la “comunión espiritual”. Seguidamente, Monseñor Francisco impuso las manos a cada una de las parejas, y fue uno de los momentos más conmovedores que se vivieron en el Retiro. Muchos de los participantes nunca antes habían tenido una experiencia de este tipo. Hubo mucha emoción y se sentía que Dios, la Virgen y el Espíritu Santo estaban en ese momento y en ese lugar.

Para finalizar el primer día, en un salón especialmente decorado y preparado para la ocasión, se realizó una fiesta que se llamó “Tiempo de amarnos”, en donde la música y el baile permitieron que las parejas pasen un momento romántico en donde pudieron expresar su amor mutuo.

Pastoral de la Esperanza – Un bálsamo para las heridas

El segundo día comenzó con una charla que se llamó “Nuestro compromiso”, a cargo de Margarita y Lauro, en donde se presentaron lineamientos para poner en práctica lo vivido en el Retiro por cada una de las parejas.

Al finalizar se hizo la presentación del nuevo libro del Padre Antonio Cosp, fundador de la Pastoral de la Esperanza:”Pastoral de la Esperanza – Un bálsamo para las heridas”.

El domingo 2 de julio a las 11 hs, concluyó el “Primer retiro espiritual de la Pastoral de la Esperanza de la Diócesis de Encarnación”, y dieciséis parejas retornaron a sus casas, algunas en lejanas poblaciones, todos ellos llenos del Espíritu Santo, y con muchas ganas de trabajar con la Pastoral de la Esperanza en sus parroquias, y principalmente, en sus casas.

Y nosotros, el grupo organizador, dichosos de haber sido instrumentos del Señor. Él nos dio la fuerza y la valentía para llevar adelante este primer Retiro, que seguramente dentro de un año se repetirá de la misma manera y con más participantes.

Es nuestro deseo que la semilla que han llevado caiga en terreno “fértil”.

Etiquetas: , , , , , , ,

1 Responses

  1. Que hermoso. Una emoción muy grande ver estas imágenes. Es volver a vivir el momento del retiro.Saludos a todos los hermanos y hermanas “SENU”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *