Publicado el 18. julio 2017 In Vida en alianza

El Espíritu Santo de Belmonte – un suave soplo se convirtió en un viento

ROMA BELMONTE, Brigitte Krompass, Federación de Mujeres de Schoenstatt •

El símbolo del Espíritu Santo, que ya había sido regalado con anticipación, no fue colocado durante la bendición del Santuario de Belmonte. Faltaba una corriente del Espíritu Santo.

Primero, el Espíritu Santo se mantuvo muy tranquilo. El símbolo se encontraba en la pequeña comunidad de Belmonte, la que se preocupaba del santuario y de su misión. Era como en los tiempos de la Iglesia primitiva:

Reunidos en torno a María, la que ya tenía su trono en el santuario, la comunidad en Belmonte, con la vista puesta hacia el futuro, imploró al Espíritu Santo en oraciones, en conversaciones y en el trabajo.

Entonces, más lenguas de fuego descendieron sobre sus cabezas: sacerdotes del Instituto de Sacerdotes y Mujeres de la Federación de Mujeres se reunieron para hablar del tema. Para ambas comunidades, la corriente del Espíritu Santo de Belmonte significaba un gran anhelo.

El 3 de octubre del 2016 se conmemoraron 70 años de la colocación del símbolo del Espíritu Santo en el Santuario Original. Esta celebración fue iniciada por el curso más joven de la Federación de Mujeres, el que había celebrado su incorporación en la Federación un día antes. Para este curso, el Cenáculo es un tema particularmente muy querido.

El 29 de abril del 2017 se recordó en Oberkirch el acontecimiento ocurrido hace 50 años atrás, junto a la fuerte corriente del Espíritu Santo que resultó de éste. Al mismo tiempo, se cumplían 30 años de la Alianza de Amor con el Espíritu Santo, sellada por el Instituto de Sacerdotes y la Federación de Mujeres de la diócesis de Friburgo. El Instituto de Sacerdotes y la Federación de Mujeres organizaron juntos esta celebración, tal como lo hicieron años atrás.

Antes de estas celebraciones, nació entre los responsables de ambas comunidades en forma independiente una de la otra, el deseo de hacer peregrinar el símbolo del Espíritu Santo en sus comunidades.

Puertas abiertas

Pues bien, ahora se encontraban las puertas abiertas para el símbolo del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo encuentra puertas abiertas, nadie lo puede detener. Muchas personas, en forma individual y en grupo, quisieron rezar frente a este símbolo: durante el Congreso General del Instituto de Sacerdotes, durante reuniones y jornadas de la Federación de Mujeres, también personas pertenecientes a la Liga de Mujeres… Muchos procuraron tener “una cita con el Espíritu Santo”. Por este motivo, la Dirección de la Federación de Mujeres decidió crear un calendario con la forma del símbolo del Espíritu Santo.

Recientemente, el fin de semana de Pentecostés, el símbolo del Espíritu Santo se encontraba presente en una gran celebración de la Federación de Mujeres: 50 años del Santuario Cenáculo. El propio Padre Fundador bendijo este santuario.

Como lo fue en ese tiempo, toda la Familia de Schoenstatt fue invitada a celebrar el acontecimiento. Hermanas de María, Señoras de Schoenstatt, Padres, familias y muchos otros participaron en la celebración. Verdaderamente fue una fiesta pentecostal: representantes de las distintas comunidades dieron testimonios impresionantes sobre sus experiencias con el Espíritu Santo. Llegaron muchos de la Familia de Schoenstatt internacional para participar durante la Santa Misa y juntos terminaron el día en un ágape. Se sentía la presencia del Espíritu Santo entre ellos. Se sentía la presencia del símbolo del Espíritu Santo de Belmonte.

 

La placa de la ermita

Otro símbolo de Belmonte se encontraba presente durante esta fiesta: la placa con el símbolo de Dios Padre – Espíritu Santo de la ermita. Un grupo de la región sur de la Federación de Mujeres se animó durante el pasado “Año de la Misericordia” y fue acompañado por sacerdotes del Instituto en una peregrinación a Roma. En esa oportunidad, ellas descubrieron que faltaba una de las “7 piedras rojas en la placa”. El grupo señaló que faltaba la sexta piedra, la piedra de la piedad. De inmediato fue claro el mensaje: esta piedra tenía que ser conquistada y ser repuesta. Ambas cosas fueron trabajadas durante la preparación a Pentecostés, al Jubileo del Santuario Cenáculo.

Así, ambos símbolos estuvieron presentes durante esta celebración: La placa con el símbolo de Dios Padre – Espíritu Santo y el símbolo del Espíritu Santo del santuario.

El primer símbolo volvió a Roma en las primeras semanas después de Pentecostés y fue nuevamente colocado en la ermita.

El otro símbolo partió a un nuevo viaje. Esta vez a un lugar más lejano, a Austria.

¿Quién sabe, tal vez volverá a peregrinar en otra comunidad y despertará nueva vida?

Original: Alemán 14/7/2017. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria

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