Publicado el 2012-02-19 In Jubileo 2014

En el día de la alianza en febrero: Ruanda

Agathe Hug. Una mujer está ante la puerta de mi consultorio de ginecóloga y mira con fascinación la imagen de la MTA que está colgada allí. La imagen está adaptada a un moderno consultorio ginecológico. A través de la puerta, apenas abierta, observo como ella saca una esquela de su cartera y anota algo en ella. Como ella es la siguiente paciente que debo atender, tengo que pedirle que entre diciendo: lo lamento, pero tengo que interrumpir su meditación. «Sí, dice ella, es una imagen maravillosa. Justamente he copiado lo que está debajo. Creo que es el nombre de la tienda donde se la ha comprado o el nombre del artista. Lo buscaré en Internet». ¡Huy!, pensé, no recuerdo lo que está escrito allí. ¡Qué vergüenza! Diariamente paso mil veces delante de la imagen, veo mil veces a la MTA y todo lo que la rodea, y ya no sé lo que está allí. Pero estoy segura que ni es el nombre del artista ni de una tienda. Por eso no comenté la observación de la paciente y dirigí la conversación al motivo de su visita. Después miré a hurtadillas lo que ella había anotado: MPHCEV (Mater perfectam habebit curam et victoriam = la Madre cuida perfectamente y triunfa). ¡Oh! Sabía que esto estaba debajo de la imagen y lo había escrito allí muy conscientemente… pero lo había olvidado.

Recuerdo nuevamente este acontecimiento cuando ahora pienso en Schoenstatt en Ruanda. En mi cuadro de la Mater se ven mujeres con niños de todas las culturas, con todos los colores de piel. Schoenstatt, nuestra Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable, está aquí para todas las culturas, ella cuida y vence en todas partes. ¿Creemos, creo realmente en esto? Con la cabeza sí, pero ¿realmente con las fibras más íntimas de mi alma?

Ruanda… un genocidio y un gran esfuerzo para lograr la paz

«El futuro de Schoenstatt es negro», dicen algunos «profetas» en Schoenstatt. Esto ya puede ser así siempre que se logre vencer el SIDA, la falta o la escasez de alimentos así como la muerte por inanición. Esto también es un tema en Ruanda.

La población aumenta en este estado del África oriental. El promedio de hijos por mujer es de 5 a 6. Aunque la mortalidad infantil por debajo de los cinco años de edad es muy elevada (un 7,6%), sin embargo la pirámide de edades tiene aún una amplia base. El gobierno ha introducido la idea de tener tres hijos por familia. En todo caso hay que pensar también que el porcentaje oficial de infectados por SIDA es el de 2,9% del total de la población, pero nadie lo cree. Es mucho más alto.

Nada gloriosamente saltó Ruanda a los titulares de los periódicos en 1994 a causa del genocidio de los tutsis causado por los hutus, sus enemigos. Hoy los signos de los tiempos son la paz y el proceso de pacificación. Pero en ese entonces… Hasta hace algún tiempo pensé, como presumiblemente también muchas otras personas, que los tutsis y los hutus son dos etnias distintas, enemigas entre sí. Pero no es así. Esta opinión, ampliamente extendida, es consecuencia de una ideología que fue utilizada por los poderes coloniales como ejercicio de poder. Ruanda está habitada por un pueblo que tiene el mismo idioma y la misma cultura, y como lo han demostrado entre tanto los estudios genéticos, pertenecen al mismo pueblo, que a su vez se diferencia genéticamente de sus vecinos. Por cierto hay también entre los hutus y los tutsis algunas diferencias genéticas que producen una distinta estructura corporal. Pero estas diferencias se encuentran en todos los pueblos.

Los poderes coloniales, en primer lugar los alemanes, después los belgas, utilizaron durante siglos categorías sociales construidas: los “tutsis = criadores de vacas”, los “hutus = campesinos” y los “twa = cazadores, recolectores y alfareros”, para su administración indirecta del país. Antes de la colonización, los tutsis eran los gobernantes, aunque eran la minoría. Ruanda tiene una larga tradición monárquica y los reyes y las casas reales eran tutsis. Los alemanes, como poder colonial, gobernaron por encima de las estructuras que encontraron. En todo caso hicieron de esto una ideología que los belgas – que los siguieron como colonizadores – perfeccionaron. Establecieron en un censo nacional hecho en 1933 y 1934, y que desde 1939 aparece en el documento de identidad, que quien tiene más de diez animales vacunos es tutsi, quien tiene menos es hutu, y quien no tiene ninguno es twa. Los tutsis fueron considerados por el poder colonial como descendentes de inmigrantes llegados desde el Nilo, parecidos a los blancos solo que con la piel negra. A los hutus se los clasificó como la población negra originaria. Y esto llegó con una “valorización de raza” que en si no es sostenible, pero que en este caso se basó además sencilla y simplemente en falsos mitos. Hoy se sabe, como se ha dicho, que esto no es correcto y que tanto los unos como los otros se asentaron originariamente en el ámbito de Ruanda.

Sin embargo esta ideología de raza tuvo sus consecuencias, que terminaron en un genocidio. Ante todo solamente los tutsis iban a la escuela, también a las escuelas de los misioneros católicos, y con ello obtenían el acceso a los puestos públicos. Durante y después de la segunda guerra mundial, los misioneros cambiaron la imagen que tenían de sí mismos. Se consideraron como protectores de los desvalidos y así los hutus accedieron a la escuela y surgió un clero hutu.

Lentamente, también los colonizadores belgas tuvieron problemas. Los tutsis expresaron sus propias ideas y no querían realizar simplemente solo las normas belgas. Y así también los hutus fueron políticamente promovidos. En 1959 los hutus tomaron finalmente el poder y dieron vuelta el timón: asumieron la ideología racista de los europeos y comenzaron a tratar a los tutsis como tardíos inmigrantes extranjeros. Así se produjo en 1959 la primera oleada de huída de los tutsis. Antes se calculaba que eran un 12 o 13 % de la población de Ruanda, después quedaron quizás en un 10 %. Los twa tuvieron un rol subordinado en toda esta constelación. Después del genocidio del 1994, en la cual se calcula que murieron hasta un millón de personas – hay distintos cálculos sobre esto – el porcentaje de tutsis descendió entre el 1 y el 3 % de la población total. Se calcula que un 90 % fueron asesinados. Se desconoce cual es el porcentaje actual de tutsis en la población de Ruanda. A causa del regreso del exilio, aumentó el número de tutsis en su patria. Pero finalmente es igual, pues es un país pacificado y además para nosotros como schoenstattianos no tiene tanta importancia… Pero conocer la historia ayuda mucho a comprender, ayuda a reconciliarse y ayuda a mirar hacia el futuro.

¿Y Schoenstatt en Ruanda?

A comienzos de febrero de 2009 – dicho exactamente, para la Conferencia 2014 – volvió a Schoenstatt la tercera Auxiliar Internacional de la Campaña de la Virgen Peregrina, después de su recorrido por África. Durante un año y tres meses peregrinó por Burundi, el Congo, Tanzania y Ruanda, en el marco de muchas grandes y movilizadoras peregrinaciones por la paz que impulsó la Familia de Schoenstatt de Burundi como preparación a la coronación de la MTA como Reina de la paz y de la reconciliación. Estas peregrinaciones por la paz – que frecuentemente fueron acompañadas por cientos y miles de personas – tenían que promover la reconciliación entre personas que fueron artificialmente enemistadas, y que como consecuencia de ello padecieron indescriptibles sufrimientos, huidas, muerte de familiares e incontables noches bajo lluvias de balas. Se agredieron mutuamente.

En julio de 2008 la Auxiliar, en su peregrinación por la paz, llegó a Kibeho y a Butare, en Ruanda. Se lee en un relato en schoenstatt.org:

“Más de 230 peregrinos partieron del Santuario del Monte Sión Gikungu, en Bujumbura, Burundi, llevando la imagen Auxiliar Internacional de la Campaña de la Virgen Peregrina hacia el vecino país de Ruanda. Ocho ómnibus y dos vehículos todo terreno salieron el 4 de julio hacia Kibeho. Al día siguiente continuaron su camino hacia Butare. Era llamativo el entusiasmo de Mons. Philippe Rukamba por poder recibir la Auxiliar en su diócesis. Su gran deseo era que la Campaña de la Virgen Peregrina se instalara en las 21 parroquias de su diócesis. La peregrinación fue preparada, tal como se hizo con las anteriores peregrinaciones por la paz con la presencia de la Auxiliar, con una adoración nocturna en el Santuario de Bujumbura. Mucha gente pasó toda la noche rezando por la paz y por el éxito de esta peregrinación. En el camino también se rezó mucho, sobre todo el rosario, por la paz en las familias, por la paz en ambos países… El obispo de Butare quiere comenzar con Schoenstatt en todas las parroquias de su diócesis, introduciendo en primer lugar la Campaña de la Virgen Peregrina. En la Santa Misa bendijo una gran imagen de la Mater Peregrina. A través de esa imagen, la Madre tres veces Admirable de Schoenstatt visitará todas las parroquias de la diócesis, con la esperanza de que en todas ellas comience la Campaña”.

El símbolo del Padre, en su peregrinación mundial en preparación al 2014, estuvo en Ruanda en abril de 2011, justamente en estos dos lugares: Kibeho – un lugar mariano de peregrinación – y Butare, donde hay una numerosa Familia de Schoenstatt. Hay un relato en schoenstatt.org que dice al respecto: “Fue una hermosa vivencia cuando todos los presentes rezaron y cantaron alternadamente en kirundi y en kinyaruanda. En torno a la Auxiliar y al Símbolo del Padre crece una Familia de muchos pueblos e idiomas…”

Y esta Familia celebró, en el día de Alianza del mes de febrero, la Sta. Misa “hacia el 2014” en alianza con Ruanda.

 

Traducción: aat, Argentina

1 Responses

  1. Gastón dice:

    Buen día!

    Quisiera hacerles una consulta sobre esta publicación del 19/02/2012:
    «En el día de la alianza en febrero: Ruanda»

    Estoy interesado en poder ayudar allí, quisiera saber si podrían pasarme algún contacto de Ruanda que esté en la organización de la Campaña o afín al Santuario de Schönstatt.

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