Publicado el 15. septiembre 2019 In Dilexit ecclesiam, Hoerde, Proyectos

Rondas de comunión y participación o: echar a andar al mamut

COSTA RICA, schoenstatt.org en conversación con “los tempranitos de la CAU”, Elizabeth Field y Alejandro Robles •

“Todos decían que esto era imposible. Entonces vino uno que no lo sabía, y simplemente lo hizo”. Mientras hablamos vía WhatsApp entre Barcelona y Colonia hasta agotar las baterías de nuestros celulares, mi mirada se topa con esta postal que “reside” sobre mi escritorio desde hace años y que dice: “Todos decían que esto era imposible. Entonces vino uno que no lo sabía, y simplemente lo hizo”. En este caso, vino un matrimonio, Elizabeth Field y Alejandro Robles, de Costa Rica. Se enamoraron de la idea mamut del P. Kentenich – tomada de san Vicente Pallotti y comunicada como meta por primera vez en una carta del 22 de mayo de 1916 -, esta idea de la coordinación de fuerzas apostólicas en y al servicio de la Iglesia y simplemente la hicieron realidad en la arquidiócesis de San José, en Costa Rica. —

En pocas palabras, este matrimonio de la Federación de familias ha presentado a la arquidiócesis de San José un plan para reunir a las parroquias con los movimientos apostólicos existentes en la arquidiócesis de manera que las parroquias puedan trabajar en conjunto con los movimientos. Un plan que ha sido aceptado, un plan audaz y a la vez tan simple y lógico.

“La Confederación Apostólica Universal, más conocida como la CAU, ha sido hasta el momento una tarea relegada al olvido, reducida prácticamente a una especie de concepto filosófico sobre el cual todos repetimos y tenemos en mente pero que nadie intenta hasta el momento llevarlo fielmente a la práctica”, dijo Manuel Emilio Montero en un aporte para Schoenstatt Vivo. «En Costa Rica un matrimonio de la Federación de familias ha presentado a la Arquidiócesis de San José un plan para poder allegar a las parroquias a los movimientos apostólicos existentes en la Arquidiócesis y que las parroquias puedan trabajar en común con los movimientos. Es un primer esfuerzo para unir movimientos y parroquias desde una perspectiva oficial».

“Todos decían que esto era imposible. Entonces vino uno que no lo sabía, y simplemente lo hizo”.

Entrevista via celular

La idea de la CAU nos cautivó, nos inspiró, nos quitó el sueño y se convirtió en un reto a cumplir”

¿Como surgió esta idea de simplemente implementar la Confederación Apostólica Universal? De la misma manera como surge todo proyecto schoenstattiano y como surgió el mismo Movimiento de Schoenstatt – en un diálogo sincero entre las voces del tiempo y la vocación personal de los protagonistas.

“En el 2016 ingresamos a la Federación de Familias de Schoenstatt”, cuenta Alejandro. “después de discernir durante mucho tiempo si esto realmente era nuestra vocación como matrimonio, pues no nos conformamos con lo que primero sabíamos, esto de una comunidad de corazones nomás. Cuando nos enteramos de que no era solo eso, sino que se trataba de capacitarse en libertad y originalidad para el apostolado, entendimos que sí.”

“Una de las primeras lecturas asignadas en las reuniones de la Federación fue el libro “Hörde 1919: Grandeza y límites de una jornada”. Este libro nos marcó decisivamente como matrimonio, en cuanto nos supimos hijos de nuestro padre fundador, el P. Kentenich, y especialmente cuando asumimos que “todo depende de nosotros”. Además, entendimos que las cosas suceden -si y solo si tomamos acción sobre ellas y que, con la ayuda del Espíritu Santo, podremos emprender nuestra meta. Teníamos claro el fin, pero no el cómo.  Desde un principio, la idea de la CAU. nos cautivó, nos inspiró, nos quitó el sueño y se convirtió en un reto a cumplir. No sabíamos cómo llevarlo a cabo, pero la ilusión de hacerlo realidad era nuestra pasión. Asumimos en nuestro corazón ese sueño de concretar el tercer fin de Schoenstatt”, dice Elizabeth. Recuerdo como hablamos, en esa noche del 19 de enero de 2019, en el santuario de la Familia de Esperanza, en Costa Rica, sobre el tema – con muy poco tiempo y mucho entusiasmo los dos me presentaron el plan de las “Rondas de comunión y participación”, y contaron cómo trabajaron con los movimientos y los párrocos y cómo todo parecía una locura, pero que pareció funcionar… y cómo despertó alegría, identidad fortalecida y ganas de salir en movimientos como parroquias.

“Nuestro ideal matrimonial nos motiva a presentar a Jesús y María al mundo”, dice Alejandro. Todo claro. Tuvieron que hacerlo. Simplemente.

Los «tempranitos» ahora son los “tempranitos de la CAU”

En la ermita

“Siempre hicimos cosas, siempre algo diferente a los proyectos de los demás”, dice Elizabeth, “como los ‘tempranitos’”. Cierto, los tempranitos.

“Tempranitos es un grupo integrado por miembros de las diferentes ramas de la Familia de Schoenstatt que viven en el este de San José, capital de Costa Rica, fundado el 17 de octubre de 2007. Una vez por mes se reúnen a las 5 de la mañana para rezar el rosario en la ermita de la MTA que se encuentra en uno de los cerros al este de la ciudad. El anhelo: que la Mater se instale en un santuario filial en Costa Rica. Los convoca la perseverancia, la entrega y la fidelidad de Alejandro y Elizabeth Robles, los organizadores. Rezan con devoción el santo rosario con meditaciones y cantos y luego comparten su amistad y su cariño… además de deleitarse con los deliciosos bocadillos ofrecidos por los asistentes. “El 17 de octubre de 2013, a las 5:30 de la mañana, muchos schoenstattianos podemos decir que cumplimos 6 años de dejar las sábanas y la tibieza de la cama, para salir a la conquista del ofrecimiento a nuestra querida Mater: una casi ‘locura’ inspirada por Dios que nos llevó a la misión de fundar ‘tempranitos’”. – Así se puede leer en un artículo de 2013 en Schoenstatt.org. El anhelo se cumplió un 18 de marzo de 2017 con la bendición del santuario Familia de Esperanza.

Y los “tempranitos” del santuario tan anhelado ahora son los “tempranitos de la CAU”.

Una tarea convertida en puerta abierta

Elizabeth y Alejandro relatan: “Siendo catequistas en el 2015, tuvimos la oportunidad, como matrimonio, de ser asesores de la arquidiócesis de San José en la implementación del Plan Pastoral Arquidiocesano. Por esta razón asistimos a varias reuniones del clero junto con el Sr. arzobispo. Durante esa experiencia se sembró el anhelo en nuestro corazón de donar la pedagogía de Schoenstatt a la Iglesia. Uno de nuestros primeros intentos para donar la pedagogía del P. Kentenich fue impartir un pequeño curso de Ideal Personal a la pastoral castrense, en un seminario internacional del CELAM.

En febrero del 2017 fuimos nombrados representantes de Schoenstatt ante el departamento de la arquidiócesis que agrupa los movimientos eclesiales, el D-R.E.A.L.  El sacerdote, que ya nos conocía por nuestra asesoría en la arquidiócesis, mostro interés en que integráramos la comisión para que lideráramos el programa de alinear los movimientos al Plan Pastoral, un programa que llevaba casi diez años sin obtener ningún resultado concreto.

¿Y ahora qué?

Una práctica profesional convertida en “portón abierto”

Entrevista via celular

La respuesta viene desde una práctica profesional que los dos sabían aplicar: “Como empresarios, habíamos asistido en oportunidades anteriores a las rondas de negocios BTM.  (Buyers, Trade Mission) que había organizado la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER) para empresas productoras de Costa Rica y compradores de todas partes del mundo.  A estas rondas asisten productores y comerciantes que buscan nuevos horizontes para sus empresas. Para PROCOMER, las rondas BTM. son el elemento y eje estratégico para facilitar e incentivar las exportaciones del país.

El modelo internacional de negocios BTM consiste en un encuentro programado entre empresarios productores nacionales y compradores internacionales con el fin de establecer vínculos permanentes y sólidos entre ambos. Debido a la gran escala del evento, el BTM se realiza en el Centro de Convenciones de Costa Rica. Previo al encuentro, y para garantizar la eficacia de este, se coordina una agenda para cada participante, en la cual se definen las reuniones que cada uno sostendrá.

Convencidos que el nombramiento ante la D-REAL se debía a un regalo de la Divina Providencia, una noche encontramos no solo una puerta, sino un “portón abierto”” en la idea de las rondas, y nos preguntamos: ¿Será que el modelo BTM de PROCOMER” se podría llevar a la Iglesia? ¿Será posible adaptarlo y que sirva de plataforma para lograr el Tercer Fin de Schoenstatt? ¿Será esto lo que el P. Kentenich quería y andaba buscando?  ¿Sería algo como lo de Bartolo Longo con Pompeya y el P. Kentenich con Schoenstatt?  ¿Qué habría que cambiar? ¿Cómo hacerlo? ¿Será una locura presentárselo a la Iglesia? ¿Cómo lo tomarán los vicarios y el Sr. arzobispo?

Esa noche, por inspiración del Espíritu Santo, analizamos y definimos todos los detalles “macro” de lo que podría ser el proyecto. Consideramos que la aprobación por parte de la Iglesia era vital para el éxito del proyecto y llegamos a la conclusión de que el modelo tenía que ser simple, puntual y muy práctico. La tarea no era sencilla y para lograrla fue necesario cambiar la nomenclatura y los términos técnicos de los BTM, de un lenguaje empresarial a un lenguaje eclesial, sin perder el espíritu central del encuentro entre las dos partes.

Poco después decidimos consultar con nuestra asesora espiritual, la hermana María Auxiliadora Bohórquez, quien desde el principio vio la idea con entusiasmo y fue una fuente incondicional de apoyo e ideas para nuestra locura espiritual.

Seguidamente, empezamos a tocar puertas y a presentar el modelo a las instancias correspondientes.  Así, fuimos obteniendo la aprobación de todos los vicarios encargados. Primero, buscamos la aprobación del vicario de la D-R.E.A. L, el Pbro. Óscar Céspedes, quien estuvo encantado con el modelo. Entre los tres bautizamos el proyecto: Rondas de Comunión y Participación RCP, inspirados en el documento de Puebla.

Entre paréntesis:  RCP es un acrónimo médica que significa “Reanimación Cardiopulmonar”. En ese momento pensamos ¿será una Dioscidencia (coincidencia de Dios), que con este modelo podamos resucitar o reanimar la idea “mamut” de la CAU que había concebido san Vicente Pallotti y el P. Kentenich? ¿Podremos hacer caminar el mamut?

Luego, buscamos la aprobación del vicario general encargado del Plan Pastoral, con quien ya habíamos trabajado y finalmente se dio la aprobación del Sr. arzobispo. Una vez obtenida la aprobación de todas las instancias correspondientes, se realizaron varias presentaciones del modelo en los plenarios del departamento de la D-R.E.A.L., donde hubo una acogida muy entusiasta hacia el modelo. Por último, presentamos el proyecto ante los párrocos, quienes se mostraron también muy anuentes y emocionados por lo planteado en el modelo.

Entregando el proyecto al capital de gracias, en el Santuario Original

Los primeros pasos y el diseño del proyecto

Todas las cosas realmente grandes son simples. Tan simples que uno piensa “claro, así debe ser”. Es tan fácil. Cuando nadie se da cuenta del trabajo inmenso que se necesita para llegar a esta simplicidad, entonces es perfecto el proyecto, como es el caso con las RCP.

El proyecto plantea la creación de las RCP como encuentros entre los movimientos apostólicos y las parroquias (párrocos) con el fin de unir esfuerzos en la evangelización.

En el caso del modelo RCP. que planteamos, es necesario que los movimientos apostólicos trabajen en identificar qué es lo que tienen que ofrecer a la Iglesia y que las parroquias por su parte trabajen en identificar sus necesidades a la luz del Plan Pastoral definido por cada diócesis o por cada parroquia. De esta manera, durante el encuentro las parroquias y los movimientos tienen claro lo que necesitan y pueden ofrecer concretamente, logrando la efectividad y el dinamismo necesario para que el encuentro sea un éxito.

“Muchos movimientos ni tienen claridad en su carisma, en su identidad”, cuentan Alejandro y Elizabeth. “El aprendizaje con los Movimientos es impresionante. Ahora tanto los movimientos como los párrocos nos presionan para iniciar”. Uno de los párrocos lo resumió, con toco de asombro: “Genial. Los movimientos capacitan a los laicos y la Iglesia los utiliza”. Instrumentos, decimos en Schoenstatt. Es Dilexit Ecclesiam.

El objetivo es claro:

  1. Impulsar a los párrocos a trabajar por un ideal: ser techo para todas las comunidades con el fin de unir a toda la fuerza apostólica para la evangelización.
  2. Lograr la incorporación de los movimientos Apostólicos en las parroquias, convirtiéndolos en actores protagonistas en el proceso de evangelización.
  3. Motivar y capacitar a los párrocos para que sean líderes (con características de grupo élite) capaces de convocar, percibir e impulsar los dones y carismas de las personas que tienen a su alrededor. (Es decir, con personalidades libres, firmes y sacerdotales; basadas en valores de paternidad y aspiración a la santidad, según la pedagogía del P. Kentenich)
  4. Motivar a que las parroquias logren concretar su papel de coordinación y acogimiento para con los movimientos apostólicos, potenciando la fuerza evangelizadora del Plan Pastoral de la diócesis y logrando incorporar a los movimientos apostólicos en las labores del Plan Pastoral de la parroquia.

Más allá …

Presentación en la Jornada de Hoerde

Aunque este es un proyecto de la arquidiócesis de San José, su diseño es aplicable para todas las diócesis del mundo.

“Queremos establecer un modelo de encuentro entre los movimientos y las parroquias para potencializar la evangelización católica a nivel Internacional.  Esto permitirá unir y coordinar las fuerzas apostólicas existentes en las comunidades, manteniendo y respetando la autonomía, los objetivos y los carismas de cada uno, tal como lo pensó el P. José Kentenich”, comentan.

El modelo RCP está diseñado para ser replicado y adaptado a cualquier diócesis del mundo que quiera implementarlo.   El modelo busca ser signo y modelo de cooperación entre comunidades para fomentar la unión entre las distintas comunidades de la Iglesia.

Motivados por esta inquietud, el 20 de enero de 2019 Elizabeth y Alejandro lo presentaron al P. Heinrich Walter, que se encontraba en Costa Rica con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. “Él quiso invitarnos a la próxima jornada de Pentecostés para presentarlo, pero Elizabeth dijo: ¡No, esto es Hoerde!”. Recién el 31 de mayo, después de varios mails atrasados y otros obstáculos, les confirmaron la invitación a presentar el proyecto en la Jornada de Hoerde.

“Asustados con nuestra valentía, dijimos: no tenemos plata, no tenemos tiempo, pero nuestros hijos insistieron – y así fuimos.”

Para muchos, la presentación de las “Rondas de comunión y participación” fue el hito de la Jornada Internacional de Hoerde en agosto de 2019. Gente de Alemania, Austria, Chile, Argentina y Kenia se acercaron para pedir más detalles.

“El mamut camina”, dice Alejandro.

“La experiencia de compartirlo nos sirve para hacer más locuras”, dice Elizabeth. “Compartir el carisma hace volver a enamorarse del carisma. Queremos ofrecer la alianza a los movimientos, no para hacerlos Schoenstatt, sino como fuente de vida y gracia y para que sea sustento de unión y misión entre los movimientos y los párrocos”.

Una carta escrita al Papa Francisco sobre el proyecto le llegó el 15 de septiembre de 2019.

Antes de salir de Schoenstatt en agosto, los dos entregaron el proyecto al capital de gracias de la Mater en el Santuario Original.

El 14 de septiembre, en vísperas del aniversario de la muerta del P. Kentenich, se confirmó la fecha de la primera ronda: 22 de febrero de 2020.

El mamut camina.

“Todos decían que esto era imposible. Entonces vino uno que no lo sabía, y simplemente lo hizo”.

RCP Version final folleto 08 2019

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