Publicado el 2020-08-11 In schoenstattianos, Vida en alianza

Tres campanas y miel

BURUNDI, P. Christian BANYANGA, Isch •

Son las siete de la mañana de este viernes 7 de agosto de 2020, cuando, al amanecer, los seminaristas de los padres de Schoenstatt llegan, uno tras otro, a la calle principal que conduce a la iglesia grande de Monte Sion Gikungu. Allí tienen que esperar al vehículo que traerá el cuerpo del padre Otmar Landolt. Son casi las 7.25 de la mañana cuando vemos pasar un coche blanco adornado con flores por la puerta principal del Monte Sion. El coche llega lentamente adonde los seminaristas, que toman el ataúd y lo colocan en el vehículo que lo llevará hasta el santuario. Justo cuando el ataúd está en sus manos, empiezan a sonar las campanas, esas campanas que el propio padre Otmar había sugerido (o digamos tranquilamente, exigido).—

 

Cuando llegan al santuario, todos los miembros de la comunidad, tanto los sacerdotes como los seminaristas, se colocan alrededor del ataúd de su hermano de comunidad. Se abre la tapa y pueden contemplar el cuerpo cubierto con un alba blanca y una estola de color violeta. Juntos rezan la oración comunitaria, antes cerrar de nuevo el ataúd y sacarlo al exterior, donde han llegado personas para rendir el último homenaje a su padre Otmar. Las Hermanas de María, los Hermanos Marianos y todos los consagrados, así como todos los creyentes presentes, pasan uno tras otro ante él para detenerse un momento, santiguarse o hacer una breve reverencia, mientras la comunidad reza el rosario. Son las 8.40 horas cuando el ataúd es levantado y llevado a la entrada principal de la iglesia grande en la que se celebrará la Misa.

En medio de la iglesia

Están presentes dos obispos, el arzobispo de Buyumbura, Gervais Banshimiyubusa, como celebrante principal, y el arzobispo emérito de Buyumbura, Evariste Ngoyagoye, el vicario general de la diócesis, Pére Anatole Ruberinyange, todos los padres de Schoenstatt de Monte Sion Gikungu, así como varios sacerdotes diocesanos y algunos más venidos de otros movimientos y comunidades. Tras la oración hecha por el arzobispo a la entrada de la iglesia, dio comienzo la Misa. Al inicio, el padre Herménégilde Coyitungiye, rector del santuario, leyó una breve biografía del padre Otmar. La homilía estuvo a cargo del P. Félicien Nimbona, que habló extensamente sobre el compromiso incansable del fallecido con nuestra comunidad en Burundi (Mutumba y Buyumbura): el padre Otmar se había involucrado mucho en la construcción de la iglesia de la Sma. Trinidad en el Monte Sion Gikungu, especialmente en la aportación del confesionario, de la capilla eucarística y de las campanas.

Su compromiso con la iglesia de peregrinos

Tras la Misa, seis seminaristas acompañaron al ataúd hasta la sala multiusos y después lo cargaron sobre los hombros para llevarlo al lugar del entierro. La sepultura había sido excavada a pocos metros de distancia de la casa de los padres, en un jardín con mandarinos. El arzobispo rezó una breve oración, acompañada por algunos cantos del coro. Fidèle Havyarimana, miembro del movimiento de Schoenstatt, que había trabajado durante muchos años en la central del movimiento en Burundi, y que conocía al P. Otmar desde su llegada a Burundi, dio testimonio de su vida. Él atestiguó su valentía desde su llegada a Burundi como joven sacerdote, lleno de energía, un trabajador valiente por la construcción de la comunidad en Mutumba y Buyumbura. A continuación, Fidèle leyó un testimonio del padre Déogratias Maruhukiro, el primer padre de Schoenstatt burundés, que trabaja desde hace algunos años en Europa. Habló del apostolado que realizó el P. Otmar en Burundi. Como apasionado apicultor, no sólo se ocupó de la miel para la salud, sino también de la miel de la santidad. Como primer rector del santuario del Monte Sión Gikungu, invitaba a los peregrinos a convertirse en piedras vivas del mismo.

La ceremonia del entierro finalizó con la colocación de flores y con el “Salve Regina” cantado por los padres de Schoenstatt junto a la sepultura. Después del entierro, tuvo lugar un breve encuentro en la sala multiusos: el superior de los Padres agradeció a todos los que habían venido para apoyar a la comunidad en este momento doloroso e invitó al arzobispo a finalizar con la bendición.

Fuente: www.peres-schoenstatt.org

Pionero

El padre Otmar Landolt, nacido en Näfels, Suiza, falleció el 3 de agosto a la edad de 78 años en Buyumbura, Burundi, donde había trabajado durante 46 años.

La esquela de los padres de Schoenstatt de Suiza dice así:

El P. Otmar Landolt fue enviado a Burundi en agosto de 1974 y con su disponibilidad hizo posible la formación de un primer equipo allí para nuestra tarea. Durante cerca de 20 años, trabajó con toda el alma en la gran parroquia rural de Mutumba a orillas del lago Tanganica. Desde 1997 ayudó a construir el nuevo centro ‘Monte Sion Gikungu’ en la ciudad de Buyumbura. Hasta hace pocos meses fue un confesor muy apreciado. Cuando disminuyeron sus fuerzas, sus hermanos de comunidad le cuidaron con cariño. Después de un nuevo ictus fue trasladado al hospital ‘Kira’, donde falleció a primera hora de la mañana del 3 de agosto.

El P. Otmar Landolt estaba feliz de su larga vida y trabajo en el corazón de África. A menudo le oíamos decir el salmo: ‘Me toca una parcela hermosa. Sí, me gusta mi herencia’. Su estilo campechano y su amor al prójimo le hicieron querido por toda clase de personas.

Dos ‘símbolos’ caracterizan algo de su ser: las campanas y la miel.

Es admirable la tenacidad con que, después de los obstáculos iniciales, consiguió que sonaran regularmente tres campanas en el Monte Sión Gikungu. Ellas quieren recordarnos la presencia de Dios y despertarnos, como María, para escuchar la voz del ángel.

Su padre fue apicultor y el P. Otmar lo fue cada vez más a lo largo de los años. También era admirable la entrega con la que cuidaba sus colmenas y cómo iniciaba a los interesados. Con alegría y también orgullo, proclamaba la cantidad de su cosecha.

Agradecemos al P. Otmar por su bondad y por su humor. Que él se alegre en la gloria de Dios.

 

Santuario  Mont Sion Gikungu

Original: alemán. Traducción: Rodolfo Monedero, Madrid, España

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