Publicado el 12. octubre 2019 In Vida en alianza

Hacia los 20 años del santuario Terruño: Una historia de fecundidad y un futuro de retos

PARAGUAY, Amalia y Jorge Ferreira •

Hace 19 años, el anhelo y entusiasmo de la familia pionera de Schoenstatt del Alto Paraná incentivó el gran aporte al capital de gracias para la construcción y bendición del santuario en Ciudad del Este, que se concretó el primero de octubre de 2000. —

Una fundación fecunda

A partir de ese hito, la Madre Tres Veces Admirable (MTA) comenzó a mostrar el camino para la vida como santuario diocesano, sin la presencia de personas consagradas (institutos), y la Federación de Familias tomó un rol protector como comunidad estable.

El crecimiento inicial de la familia del santuario Terruño se dio con una fecundidad notable, por lo que nos impulsó a implorar la presencia del Espíritu Santo. El símbolo del Espíritu Santo se conquistó y entronizó en el santuario a los 4 años de su .

Acompañando a este crecimiento, la Campaña del Rosario se extendió como punta de lanza de la MTA hacia otras comunidades dentro y fuera de los límites de la ciudad.

A los 10 años, la Mater fue coronada por su familia del Terruño, proclamando su realeza y reconociéndola como reina del lugar, de nuestros hogares y de los corazones aliados.

La misión del santuario fue madurando en el corazón y las acciones de la familia. El jubileo de los 100 años del Movimiento ayudó a consolidar, a través de las reflexiones, el Schoenstatt para esta comunidad diocesana.

La inserción de miembros del Movimiento en las comunidades parroquiales se ha ido tornando realidad, así como el aumento del número de peregrinos que visitan el santuario.

Las nuevas expectativas y actitudes de los jóvenes

Hoy día, cuando nos acercamos a los 20 años de la bendición del santuario, vemos que los matrimonios que se integran a la Liga Apostólica y quieren proyectarse dentro de la Familia son cada vez más jóvenes y, por ende, con expectativas, preocupaciones y actitudes propias de la actualidad, a las que se deben dar respuestas acordes a los tiempos que se vive.

El lema nacional 2019-2020, “Apóstoles por la vida y la familia”, nos interpela fuertemente y nos lleva al anhelo de conquistar para nuestro santuario a la Sagrada Familia de Nazaret. Estamos viviendo ese anhelo con la certeza de que esa presencia hará que nuestras familias se fortalezcan y crezcan en comunidad y santidad.

Sentimos y sabemos que vienen corrientes cada vez más agresivas contra la familia, por lo que debemos cuidar muy profundamente la formación en los conceptos pedagógicos de nuestro padre fundador, vislumbrar siempre la paternidad de Dios a través suyo y fortalecernos en una autoeducación consciente, que nos lleve a revisar nuestra vida espiritual, nuestra vida apostólica y comunitaria, y determine los aspectos en los que debemos mejorar.

Ser fieles al carisma de Schoenstatt, será la respuesta a los desafíos de los años venideros. Mantengámonos alegres y serenos en las pruebas y estemos siempre abiertos y dispuestos en lo que Dios nos va guiando, con la certeza de que la Mater cuidará perfectamente de su familia.

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