Publicado el 12. octubre 2019 In Obras de la misericordia, Proyectos, Schoenstatt en salida

El amor todo lo vence: Ayudando a ser protagonistas del cambio en la vida

ARGENTINA, Ayelén D’Apice •

La Nazarena es un centro de desarrollo humano creado por las Hermanas de María de Schoenstatt con el objetivo de educar, contener e impulsar a personas en situación de extrema vulnerabilidad social, para que logren ser protagonistas del cambio de sus vidas.  —

En consecuencia, hemos trabajado en red para desarrollar programas dentro de tres áreas: salud, educación y trabajo, a fin de que el acompañamiento familiar que brindamos sea lo más integral posible. Actualmente asisten 500 personas de lunes a sábado. Los niños y sus familias almuerzan a las 13.30 horas y luego se inician las actividades (apoyo escolar, deporte, huerta, clases de instrumentos orquestales, guitarra, talleres con salida laboral –panadería, pastelería, catering social, peluquería, barbería, secundaria de adultos con oficios que funciona por la mañana, primaria de adultos, y estimulación temprana en un espacio de primera infancia, entre otras actividades, según la edad). A su vez, en lo concerniente al área de salud, brindamos atención primaria gracias a médicos voluntarios que asisten al centro semanalmente y a un programa de telemedicina desarrollado en conjunto con el sanatorio Mater Dei, de las Hermanas de María de Schoenstatt.

Buscando el cambio entre los más humildes

Las familias que asisten a La Nazarena se mantienen principalmente a través de las pensiones no contributivas (planes sociales que otorga el Estado). Solo diez familias tienen el rol materno y paterno presente en su hogar. Un 15% de las familias acceden a un trabajo informal, eventual y precarizado, mientras que el resto están desempleadas. El 70% de las familias son numerosas: están conformadas por hasta 15 integrantes. Viven en hogares muy precarios, en zonas inundables y calles de tierra, y el 80% no tiene drenaje sanitario. El nivel de deserción escolar era muy alto, tanto en niños como adultos, por lo que el 100% necesita de personas de buena voluntad que se sumen a la familia de La Nazarena. Ningún servicio de los que brindamos sería posible si no contáramos con el apoyo de voluntarios, pequeños donantes, organismos gubernamentales, empresas solidarias y fundaciones amigas con las que hemos creado una extensa red de cooperación. Sin perjuicio de ello, a raíz de los cursos de formación en oficios, se gestaron dos microemprendimientos: catering social y barbería, con la intención de que las familias logren ser protagonistas del cambio de sus vidas, con nuestro respaldo.

Una esperanza iluminada por el Espíritu Santo

Los logros alcanzados en “La Nazarena” generan esperanza, aquella que surge de las grandes causas animadas por el Espíritu Santo y, por lo tanto, es imposible, para quienes visitan el centro, quedar ajeno a una verdadera experiencia de Dios que se manifiesta en los hermanos. A título personal, siento que garantizar la defensa del derecho a la educación, a la salud y a un empleo digno es un deber social y es por ello que en La Nazarena trabajamos incansablemente celebrando alianzas y construyendo puentes que les permitan a las familias del centro acceder a las mismas oportunidades que tuvimos y tenemos nosotros. En suma, La Nazarena es brindarse humildemente al prójimo con la certeza de que el amor todo lo vence.

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1 Responses

  1. ¡Excelente noticia! Agregaría dos «detalles»: el predio de La Nazarena, muy amplio, es lindero a Nuevo Schoenstatt, donde se halla el santuario nacional de Schoenstatt, bendecido por el Padre Kentenich el 20-1-1952. Y el nombre La Nazarena, está inspirado en el ideal que el mismo Padre Kentenich desarrolló ampliamente durante sus largas estadías en estas tierras del Plata (453 días entra 1947 y 1952): «Nazaret, la familia del Padre». Sus palabras, y las profundas vivencias de ese tiempo bendecido, fueron la semilla de la alianza con el Padre sellada en 1947 en el primer santuario filial del mundo, (Nueva Helvecia, Uruguay), que dio origen a una corriente de vida que llegó a todo Schoenstatt y que fructificó años después en la difícil conquista del santuario del Padre, el primero de la Argentina, bendecido por el Fundador en su camino al exilio…
    La Nazarena es un fruto precioso del santuario y de la tarea incansable de muchas Hermanas de María a lo largo de dé décadas. Actualmente, gracias a esas semillas, se ha incorporado un verdadero «ejército» de voluntarios que han permitido este magnífico desarrollo. ¡Gratitud a todos ellos, a la Mater (¡la Nazarena!) y a sus instrumentos: los de antes y a los de ahora!

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