Publicado el 12. junio 2019 In Vida en alianza

El símbolo del Espíritu Santo está finalmente en el santuario Matri Ecclesiae de Belmonte

ITALIA, Pamela Fabiano •

Después de años de espera, anteayer, 9 de junio, en la solemnidad de Pentecostés, el símbolo del Espíritu Santo fue finalmente «entronizado» en el santuario internacional de Belmonte en Roma. –

Alrededor de 300 personas se reunieron, desde la mañana, en la Casa P. Kentenich, ahora abierta y en funcionamiento, para prepararse para la ceremonia solemne de colocación del símbolo del Espíritu Santo en el santuario, que se llevó a cabo por la tarde a las 18 h, durante una misa solemne, presidida por el P. Christian Löhr, director general del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt. Junto con él, entre otros, estaba también el P. Marcelo Cervi, actual rector de Belmonte, y el P. Georg Egle, quien durante años ha estado aquí en Roma y que ha seguido las peripecias del símbolo del Espíritu Santo. Al final de la ceremonia, todos los participantes fueron invitados a la Casa P. Kentenich a cenar juntos.

Todos los schoenstattianos de Roma y algunas representaciones de amigos de otras regiones de Italia han contribuido a la celebración de la ceremonia, animada por el coro de la diócesis de Roma, dirigido por el maestro Mons. Marco Frisina. Un grupo de peregrinos alemanes también trabajó para asegurar que el día transcurriera de la mejor manera y ofreció su ayuda con alegría y con un espíritu de servicio.

¡Hoy debemos pedir lo imposible, con confianza!

Una fiesta, en definitiva, durante la cual se sintió la importancia del evento. La colocación del símbolo del Espíritu Santo se había preparado durante años, con reuniones, oraciones, pequeños y grandes gestos de «conquista», capitales de gracias… Una señora de la Rama de las Familias, con los ojos brillantes ojos por la emoción, después del sonido de la campana que anunciaba la exitosa colocación del símbolo, dijo: «¡Es un día especial! Es Pentecostés y estamos haciendo lo que deseaba el P. Kentenich.  ¡Hoy podemos pedir cualquier cosa y tanto la Mater como el padre intercederán para que el Señor nos lo conceda! ¡Hoy debemos pedir lo imposible, con confianza! «.

En apoyo a esta hermosa intuición, al final de la fiesta, todos recitaron la oración de Pentecostés escrita por el P. Kentenich en Milwaukee en 1963, con las siguientes palabras: «Espíritu Santo, tú eres el alma de mi alma. […] Revélame tus deseos. […] hazme saber tu voluntad y la voluntad del Padre. Porque mi vida entera no quiere nada más que ser un sí continuo y perenne a los deseos y la voluntad del Padre Eterno. Amén”.

El mismo José Kentenich, en 1965, había bendecido el terreno en el que ahora se encuentra el santuario. Es el santuario internacional, o sea el «santuario de todos nosotros», el lugar dado por el Movimiento de Schoenstatt de todo el mundo a su fundador. El santuario, con la Casa del Peregrino-Casa P. Kentenich y un gran parque, está bajo la dirección del Instituto de Sacerdotes Diocesanos y viven también las Hermanas de María. Allí se organizan reuniones, momentos de oración y retiros espirituales.

 

Fotos: Pamela Fabiano, P. Simon Donnelly

Original: italiano, 11/06/2019. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

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