Publicado el 2016-03-20 In Vida en alianza

Una semilla de tomate es una promesa. Belmonte también

Por Carmen Reinle y Maria Fischer •

Una semilla de tomate es una promesa. Una promesa de brotes y plantas, una promesa de tomates ricos, jugosos y rojos.

“Belmonte” es también una promesa. En el año 1965, el Movimiento de Schoenstatt mundial se lo prometió a su fundador para su octogésimo cumpleaños, como regalo para ser regalado a la Iglesia.

En el año 2003/2004 ésto se hizo realidad. Por fin se cumplió una promesa de hace más de cuarenta años.

En la ciudad de los Papas se construyó un santuario de Schoenstatt. En un frío día de invierno se colocó la piedra fundamental, en presencia de unas 100 personas. Unos meses después, bajo el sol radiante de Roma, fue bendecido con la participación de miles de personas de todo el mundo.

Para ellas es «el santuario de todos nosotros».

A su alrededor se ha generado un espacio donde va tomando forma la visión de una Iglesia nueva.  Una Iglesia según el corazón del Papa Francisco.

Una Iglesia que sale al encuentro de las personas, una Iglesia donde todas las nacionalidades, todas las vocaciones y todos los estilos de vida son familia de Dios, hermanos con un padre y una madre en común. Una Iglesia en la que la misericordia es la norma del actuar. Una Iglesia según el corazón del Papa Francisco.

En el año 2016, Año Santo de la Misericordia, la construcción de la Casa de Retiros se encuentra en su fase final. Finalmente podrán madurar allí los frutos para la Iglesia, para la sociedad, para Schoenstatt.

 Todo continúa muy lento, pero se han reanudado los trabajos; ya estamos más cercanos al final, aunque falta. Hemos tenido pequeños pero generosos aportes, que me hacen pensar en la viuda del Evangelio. No será una gran donación, pero es una unión de pequeños aportes de corazones generosos”, escribió el Rector Daniel Lozano en la Carta de Belmonte.

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Semillas de Tomate dan frutos: Tomates de Belmonte y apoyo financiero para continuar con la construcción

Con el texto que aparece arriba, las fotos de los apetitosos tomates y un gran entusiasmo, Carmen y Jürgen Reinle se encuentran preparados para aceptar los pedidos del “Set de Plantas de tomate y Pasta di Belmonte». Cuando llegó, a finales de febrero, la anhelada noticia: “Nuevamente hay fideos”, los primeros paquetes se fueron inmediatamente hacia Friburgo. De las semillas de tomate de Belmonte (estrictamente hablando, de la tienda de enfrente), Carmen Reinle cultivó durante el año plantitas, las que fueron vendidas a favor de Belmonte. A partir de este año se venden junto con los fideos, aquella pasta ya famosa con la forma de la Basílica de San Pedro y del santuario dentro de ella, que desde el Jubileo del 2014 son todo un éxito de venta.

Las plantas de tomate, de las cuales madurarán los tomates de Belmonte, se pueden conseguir solamente en el Santuario de la Vocación, en Friburgo, Alemania o visitando a la Familia Reinle.

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Con Ebay para Belmonte

«Inspiraciones mutuas en la lucha por nuestros ideales amenazados en tiempos difíciles” se lee en el subtítulo de la revista MTA, que el Padre Kentenich editó por primera vez en marzo de 1916.  Ahora no estamos en la Primera Guerra Mundial, pero en “tiempos difíciles” para Belmonte, donde los fondos para finalizar la construcción de la casa aún no están asegurados, hacen bien las sugerencias. Y así, la historia de las semillas de tomates ha inspirado a algunos.

Así escribió Ida Ziegler:

En relación al tema «¿Necesitas ideas? Iniciativas exitosas para Belmonte”,  puedo contribuir también algo:

Tengo 74 años y poseo objetos de valor, que sospecho terminarán en la basura después de mi muerte. Por eso, escudriñé por toda mi casa y junté todas las cosas de las que ahora ya me puedo separar.

Una amiga mía subasta cosas en internet. Ella subasta mis cosas y las envía luego por correo. Para eso recibe 10% de lo recaudado y el resto se va a Schoenstatt como donación para Belmonte.

Al Padre le dije: “Si quieres una gran donación, entonces asegurate tú de que mis cosas se compren a un alto precio”.

Resultó y al mismo tiempo existen otras ventajas:

Los objetos de valor los recibe alguien que los aprecia. En mi casa no se encuentran más cosas “innecesarias” y ya no tengo la preocupación de que algo que para mí era valioso, termine luego en la basura. Mi amiga recibe algo de dinero, Belmonte recibe una donación y yo recibo una y otra vez nuevas alegrías.

 

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Original: alemán. Traducción: Tita Andras, Viena, Austria, sis

Foto superior: iStockGettyImages, Copyright: Terry Brooks

Foto inferior: Estudio de arquitectura Poersch

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